Relato: Una oración honesta

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Imagen editada con Canva. Fuente de la imagen: Pexels

Carla entró a la pequeña capilla de la iglesia con el corazón lleno de temor y dudas. Hincándose frente a la imagen del Santísimo, y poniendo las manos juntas, enfocó su mirada en aquella puerta pequeña donde se guardaban las hostias consagradas.

"Señor... Necesito tu ayuda. Necesito tu consuelo, tu consejo, tu valor, tu valentía. Necesito salir de esta vida, no a través de la muerte, sino a través de lo único que sé que puede salvarme: la honestidad. Necesito el dinero de la lotería. Necesito tener al menos algo de efectivo en lo que encuentro un trabajo estable; sé que es difícil en estos momentos conseguir un empleo con un salario que me permita pagar la renta y los servicios por mí sola, pero necesito realmente algo para poder sostenerme en lo que aseguro la casa y el trabajo".

Sintió que las lágrimas salían de sus mejillas. La sensación de la soledad la invadió como la lava del volcán por el bosque siempre verde.

Soledad. Eso era lo que sentía. La sensación de estar sola en el mundo, un lamento que su abuela, recién fallecida, le había externado en una ocasión; saber que no podía contar con nadie más, que si bien no temía asumir la responsabilidad consigo misma, no se sentía capaz de asumir la responsabilidad de cuidar a una madre que se comportaba peor que un infante debido a su grave problema de salud mental y física.

Necesitaba una señal, un indicio de que sus oraciones eran escuchadas; una señal de que su esfuerzo no sería en vano, de que su fe no se tambalearía tan fácilmente, de que su lucha sería acompañada. Era todo lo que su corazón pedía con honestidad: la paz consigo misma, la paz en su familia, la paz en el hogar a donde fueran.

La paz, ni más ni menos. El dinero vendrá y se irá, pero la paz era más invaluable.

No quería irse con sus parientes a otro lado; quería vivir separada, independiente, libre. No será fácil, dado que su abuela le había dejado como herencia deudas impagables, pero ella sentía que era necesario estar así y afrontarlo.

Quizás por eso tenía mucha fe en ganar la lotería, en que ese dinero llegue para administrarlo. Era un riesgo grande, ¿pero qué más le quedaba?

Solo Dios sabrá el final de esa etapa que aún le queda recorrer.



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La desesperación lleva a aferrarse un milagro para salvarse del abismo. Una historia muy interesante y que se ajusta muy bien a la realidad.

Gracias por compartir tu historia con nosotros.

Excelente noche.

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(Edited)

¡Muchas gracias, mi estimado @rinconpoetico7 ! En efecto, muchas veces la desesperación te empieza a meter ideas en la cabeza y como resultado tomas decisiones de las que después te arrepientes. ¡Saludos y que tengas un bonito día!

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