Relato: En una tarde lluviosa como aquella

Imagen editada con Canva. Fuente de la imagen: Pexels
Mientras escuchaba a su amigo charlar sobre las jornadas académicas a bordo de un taxi de aplicación, Veneciana volvía su mirada hacia la ventana. Estaban pasando en ese momento por el hospital de la seguridad social, donde hace menos de tres semanas había fallecido su padre.
Sintió el escozor en los ojos; tenía las ganas de llorar ahí mismo, de pedir que la bajaran un momento para mirar al menos por última vez el lugar donde su padre perdió la batalla contra la leucemia, detectada de forma tardía por las miles de trabas que la institución solía ponerle a los enfermos de la tercera edad. Pero se contuvo porque sabía que solo iba a revivir recuerdos terribles y dolorosos.
Cerró los ojos un momento mientras escuchaba las gotas de lluvia golpear la ventana del vehículo.
Fue en una tarde como aquella cuando lo hospitalizaron. La leucemia había avanzado a pasos agigantados. Los médicos se sorprendieron cuando ella les dijo que ninguno de los médicos del centro de salud cercano a casa había enviado a hacerse exámenes médicos de detección de cáncer; ni una orden, ni siquiera una sugerencia.
Todo lo atribuían a la edad, a los principios de demencia frontotemporal... A todo, excepto al maldito cáncer en la sangre.
Falleció un sábado a las siete de la noche en su cama hospitalaria. Su hermano Nicolás fue el último en verlo. Se había marchado tranquilo, en paz a pesar del sufrimiento.
Un adiós silencioso. Un hasta pronto...
Abrió los ojos al escuchar la voz de su amigo diciéndole que habían llegado al campus. En ese momento se estaba organizando una velada en honor a un conocido investigador y ellos se habían inscrito para entrevistarlo después.
"Voy", dijo mientras abría la portezuela de su lado del vehículo.
