Microrrelato: La suerte, la paz y la duda

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¿Ganaré algo esta vez? Esa fue la primera pregunta que Olga se hizo al contemplar en sus manos los boletos de lotería.
La suerte, esa cosa en la que creen los desesperados y los que aún tienen esperanza en los milagros, siempre evasiva como un veneno sin olor ni sabor, era lo que ella sabía que podría necesitar en algún momento. Porque si bien a veces ganaba algún número, lo que ganaba no era lo esperado.
En su mente, la idea de que quizás nunca tendrá suerte en la vida empezó a hacer mella, aunque trataba de ser positiva. Como bien dijo la mamá de una amiga suya, el dinero va y viene, pero la paz... Eso se queda con uno.
¡Oh, esa cosa hermosa llamada paz! El deseo más genuino que se pudiera existir en el mundo, ese impulso que empujaba a Olga a buscar los medios necesarios para poder encontrarlo. Ese anhelo que no permite ni siquiera dudar; la duda, el veneno del alma.
Con un suspiro, guardó el billete de lotería en el bolsillo de su bolso y se fue al paradero de autobuses, en donde debía tomar el camión que la llevaría al trabajo.
