Perro que sonrie, no muerde

Perro que sonrie no muerde
Normalmente al personal de oficina no nos dan botas de seguridad, la verdad no creo que la necesitemos, pero esta vez, por asuntos de calidad decidieron darme un par de ellas. Debo decir que al principio me sentía algo molesto porque son muy pesadas y normalmente tengo que caminar un par de kilómetros para alcanzar el camión, pero no se trataba de un regalo, era algo que, sí o sí debería de usar. Sin más remedio las estuve usando a regañadientes hasta que un día me reconcilié con ellas.
Eran como las 7 de la mañana, el subsidio para el café que nos dan a los escritores ya se había acabado y nos habían dicho que era una prestación que iban a quitar por lo que yo estaba algo molesto. Estaba a punto de atravesar el puente cuando vi esos enormes dientes. Era un perro enorme que me miraba con sorna, como si hubiera estado planeando morderme durante mucho tiempo. Fue entonces cuando mis nuevas botas entraron en acción. Golpee fuertemente el suelo para asustarlo pero en lugar de eso se paró en dos patas y me dijo:
-Amigo no creo que quieras enfrentarte a estos poderosos dientes-
Sonreí, como si negociar con un perro fuera lo más común del mundo y le dije:
-Yo no creo que quieras enfrentarte a estas hermosas botas de seguridad, tienen casquillo de acero reforzado, llegan hasta abajo de las rodillas y no dudaré en usarlas-
-La verdad creo que te estás pasando yo lo único que quiero es cruzar del otro lado-
-Entonces no tendremos ningún problema, yo también solo quiero pasar pero al lado contrario-
En eso acabó todo. Desde entonces yo tengo unas botas que me hacen sentir más seguro y un amigo perro que aún me enseña los dientes todos los días, pero ahora sé que solamente es para saludarme.
Historia corta y dibujo
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Gracias amigos
jajaja. Tu texto es muy simpático; y me hizo recordad la frase: "Las cosas llegan a nosotros por alguna razón". Y en tu caso fue para mostrarle al perro que tu patada voladora con esas botas de acero reforzado podrían dejarlo sin dientes, jajaja.
Saludos, amigo.
Así como lo dices suena muy gracioso, pobre perro, mi intención solo era disuadirlo, pero terminó siendo más elocuente que yo.
Jajaja. Para ladridos de perros, buenas son botas con acero, jajaja. Saludos.