Navegantes

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Navegantes

-A donde crees que voy- Me preguntó la niña con una sonrisa inquietante.

La sangre se me heló en un instante, no se supone que puedan verme y mucho menos que me hablen.

-No te asustes, no eres el único que puede hacer eso-

Sus ojos enrojecidos tras extensas horas frente al celular reflejaban el abandono de sus padres o algún tipo de alergia.

No dije nada, no le contesté. Traté de fusionarme con la pared del camión para hacerle creer que tan solo me imaginó, pero ella insistió.

Jajaja, el viejo truco. Yo también puedo hacer eso.

Ya me lo habían advertido en sueños, tarde o temprano pasaría que si alguien con mi misma habilidad tratará de contactarme, no contestara y me alejara de ahí inmediatamente, pero la curiosidad me consumía. Era acaso ella real? o era también alguien como yo capaz de Navegar los sueños.

-Puedes también disolverte como fantasma?-

Yo seguí sin contestar, pero sin retirarme, hasta que al fin tuve la confianza de preguntarle algo.

-Estás realmente aquí o te estás proyectando?-

-Yo estoy despierta. El que está dormido eres tú, pero no te apures. Nadie más puede verte. El peligro de quedar atrapado en el sueño existe si alguien sin ser navegante logra verte.-

-Estás segura que estás aquí?-

Le pregunté algo preocupado. Este sueño había durado demasiado sin romperse.

-En ratos me quedo dormida porque el camino es muy largo- pero en este momento estoy bien despierta.

-Qué edad tienes-

-Estoy a punto de cumplir 16-

-Te ves mucho más chica, Desde qué edad puedes navegar-

-Siempre he podido navegar. Al principio creí que era rara o que me estaba volviendo loca, pero luego conocí a una maestra de primaria que también podía hacer lo mismo, aunque la verdad nunca me la he encontrado navegando-

Para mí era también la primera vez que me encontraba con otro navegante, pensé que podría aprender más de ella porque parecía tener más experiencia que yo, pero sentía demasiado frío, tal vez hasta está helando donde estaba dormido.

-Oye yo creo que ya es hora de que te despiertes, te estás desintegrando, y yo casi llego a mi destino-

-Ha sido un placer platicar contigo- le dije mientras despertaba. La habitación estaba helada. Durante el día habíamos estado a más de 20 grados centígrados, pero a esta hora de la madrugada el termómetro marcaba 3 grados bajo cero, de haberme quedado más tiempo seguramente me hubiera resfriado...

-Con quién hablabas Felicia- le preguntó la madre algo angustiada.

-Con nadie mamá, solo estaba meditando en voz alta-

Ya empezó a hablar sola de nuevo, me tiene muy preocupada, tal vez te vamos a llevarla de nuevo al psiquiatra.

Esta historia es ficticia. No se tienen datos de que alguna vez un navegante haya podido contactarse con otro o con alguna persona despierta


Historia corta y pintura

@saulos



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4 comments
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Qué placer leerte, @saulos!
Tu relato es una verdadera caricia al alma. Logras una belleza melancólica al convertir el acto de navegar en una búsqueda interna profunda.
Me fascinó cómo manejas la calma y el silencio; tu prosa tiene un ritmo que emula el vaivén de las olas. Es una pieza visual y sumamente evocadora.
Gracias!

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Agradezco mucho tu comentario, pocas veces alguien se ha expresado de esa forma de lo que escribo. Un cordial saludo

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