Un Don Quijote bastante particular... y ¡con plaza incluída! / A rather unique Don Quixote... and with a square included!

Don Quijote es un personaje que siempre ha llamado mi atención, inclusive sin haber leído por completo la obra de Cervantes, más por malcriadez que por falta de interés. Así que luego de ver una plaza dedicada a esta emblemática figura de la literatura, tuve que acercarme y disfrutar de este espacio cargado de inspiración y arte.

Y es que sin pensarlo, estando todavía en Venezuela comencé una pequeña colección de figuras que lo representan: un tallado en madera que compré el La Habana, cuando viajé a Cuba, un grabado en una hoja de cuaderno que me regaló un alumno, el ejemplar que papá tenía en casa, y que luego de empezar a leerlo dejé de lado, cuando mi hermano se empeñó en que se lo diera para leerlo primero él por ser el mayor entre nosotros.

Como mis padres le dieron prioridad a él, yo dije luego que no lo usaría, y hoy, unos treinta y tantos años después, sigo sin leerlo por completo.

Así que al ver esta enorme estructura de unos 3 metros de altura, en medio de una plaza llena de molinos de diferentes formas, todos los recuerdos se avivaron, impulsándome a acercarme a la Quijotania, que es el espacio donde las letras toman formas y explican sin palabras la historia de este caballero que luchaba no solo con monstruos imaginarios, sino con la resistencia de quienes se oponen a soñar diferente.

Ese día el clima no ayudaba en mucho, pues la amenaza de lluvia no daba buena iluminación para las fotos, pero el viento hizo de las suyas, haciendo que algunos de los molinos se moviera, generando la magia que quizás solo yo veía entre todos los que pasaban alrededor.

Uno de los molinos, en forma de tijeras era el que más se movía, y en mi mente lo imaginaba cortando paradigmas e historias que necesitan cerrarse, para dar paso a los siguientes capítulos. Cuando me acerqué y vi las proporciones de estas figuras, me sentí pequeña, inmersa en un mundo que abandoné hace mucho tiempo, y al cual deseo retornar con todas mis fuerzas.

Extrañé no ver a Sancho ni a Rocinante, pero entendiéndolo mejor, ellos no forman parte de esta historia en particular, que busca dejar la lógica para adentrarse en la creatividad, en ver más allá de lo evidente y en impulsar a seguir caminos no convencionales para hacer de este un mundo mucho mejor.

Don Quixote is a character who has always caught my attention, even though I haven’t read Cervantes’s work in its entirety—more out of laziness than a lack of interest. So after seeing a plaza dedicated to this iconic literary figure, I had to go check it out and enjoy this space brimming with inspiration and art.

In fact, without even thinking about it, while I was still in Venezuela, I started a small collection of items depicting him: a wood carving I bought in Havana when I traveled to Cuba, a drawing on a notebook page that a student gave me, the copy my dad had at home—which I set aside after starting to read it when my brother insisted I give it to him so he could read it first, since he was the oldest among us.

Since my parents gave him priority, I later said I wouldn’t read it, and today, some thirty-odd years later, I still haven’t read it all the way through.

So when I saw this enormous structure, about 3 meters tall, in the middle of a plaza filled with windmills of different shapes, all those memories came flooding back, prompting me to approach “Quijotania”—the space where letters take shape and, without words, tell the story of this knight who fought not only imaginary monsters but also the resistance of those who oppose dreaming differently.

The weather wasn’t very cooperative that day—the threat of rain meant the lighting wasn’t ideal for photos—but the wind had a mind of its own, causing some of the windmills to move and creating a sense of magic that perhaps only I could see among all the people passing by.

One of the windmills, shaped like a pair of scissors, was the one that moved the most, and in my mind I imagined it cutting through paradigms and stories that needed to be brought to a close, to make way for the next chapters. When I got closer and saw the scale of these figures, I felt small, immersed in a world I left behind long ago, and to which I long to return with all my strength.

I missed not seeing Sancho or Rocinante, but upon further reflection, I realized they aren’t part of this particular story, which seeks to leave logic behind and delve into creativity—to see beyond the obvious and encourage us to follow unconventional paths to make this a much better world.


Foto/Photo by: @mamaemigrante
Banner de portada: Cortesía de @palabras1
Edición/Edited by @mamaemigrante using canva
Translated and formatted with Deepl



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¿Quijotanía? Tania quijo a Don separar de su devoción por Dulcinea en medio de un laberinto de molinos inflamados de Dalí.
Me llevaste al recuerdo de cuando por fin leí el Quijote y a un vecino que en un árbol del jardín tenía colgado un cucharón de esos que representan a Sancho Panza y, él con total convicción aseguraba que era una talla de cuando en su infancia le visitó Juan Vicente Gómez.

¡Cosas, ocurrencias!

Feliz día, mi amiga, éxito.

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Mira, cada quien sueña de la manera que más se le acomode, quizás el cuento del vecino era una forma de sentirse parte de esa etapa de la historia venezolana, ahora, como por qué el cabito le daría un cucharón era la pregunta acertada.

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El hombre comerciaba con pulpa de tamarindo, pero quién sabe en qué pasos andaba en sus años mozos.

Buena suerte.

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Una plaza bien singular. Estas lindas las esculturas.

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Pues si, y son enormes cada figura. Yo quedé con ganas de verlas pero con sol, pues se deben ver más imponenter.

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Este país, no hay un día que no me sorprenda. Es un viaje nuevo al pasado cada lugar, cada casa, etc. Y sobre todo lo que tiene que ver con la Literatura. Me encanta. Gracias por tus imágenes.

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