Traveling Through the Towns of the Montes Municipality in Sucre State, Venezuela: San Lorenzo (III)

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I'm returning to my series promoting representative towns in the Montes Municipality of Sucre State, Venezuela, with photos from a recent visit. I've been posting them in installments. Here are the first and second installments. This post features the third, dedicated to the town of San Lorenzo.

On the route to the area where the aforementioned town is located, we can observe the view of the green mountains that occupy much of the landscape, as well as streams that refresh the way.


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In 1697, the Mission of San Lorenzo Mártir was founded in the area known as the Caranapuey savanna by the Capuchin friar Pablo de Godojos with the support of Chief Juan Guaripiaca, who belonged to the Coaca indigenous tribe. This mission was located near the missions of San Baltazar de los Arias and Cumanacoa. Caranapuey is the original geographical name of the indigenous territory.


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A beautiful church, built in 1780, was dedicated to the patron saint, Saint Lawrence the Martyr. Sadly, this church was burned down during the wars of independence. Some renovations were carried out at the beginning of the 19th century.

In the photos, we can see its structure, ostensibly in ruins, but retaining a unique colonial architectural charm. The fine materials used in its construction, employing the lime and stone technique, are evident, as are its arches, durable wooden doors, moldings, capitals, and even ornamentation. The pediment also features a prominent relief symbol, which I associate—though I could be mistaken—with the pelican, a symbol of Christianity.

We can also observe the tower (perhaps there was originally a second one, as was customary), a double-tiered structure topped with a dome, now blackened by the passage of time.

Next to it, we can see the ruins of what was once the Capuchin monastery, as was the custom at the time (a feature also found in other towns), separated from the church by a later-built street.


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Sources consulted indicate that San Lorenzo once had as many as 2,165 baptized souls.

Today it is a quiet, somewhat solitary town (or at least that's how it seemed to us when we visited), with a beautiful landscapes full of vegetation and sturdy trees, as every town should be.


San Lorenzo is the birthplace of a highly influential popular artist in the traditional musical culture of eastern Venezuela: Cruz Alejandro Quinal, musician, composer, singer, and luthier, who died in 1987. He was known as "the King of the Bandolin," as he was an unparalleled performer of this instrument in the eastern joropo, or "joropo estribillo." He also created a two-armed, sixteen-stringed bandolin, unique in its style.

His house in the town has been converted into a museum, which we hope will continue to operate. The photos show its facade and plaque.


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I'd like to share an old video of Cruz Quinal and his band at a local festival where people are dancing to the traditional "joropo refrain."


We had heard about a place of great natural beauty known as the “Agua Blanca Waterfalls.” We decided to go and see them, which meant doing a bit of exploring, since, unfortunately, there are no signs to guide you (this is a common problem in many Venezuelan towns). Of course, we thoroughly enjoyed the journey, as you will see in the following photos.


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We were once again captivated by the beautiful greenery before reaching a popular tourist spot, the spa known as "Los Dos Ríos" (The Two Rivers), where two small mountain rivers converge to join the Manzanares River.


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The exploration along the path revealed beautiful landscapes of verdant hills, ancient trees, and small streams, heralding the arrival of the sought-after waterfalls.


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So, leaving the vehicle behind, we arrived at that magnificent and awe-inspiring place, the "Agua Blanca Waterfalls," indeed, with its crystal-clear, cold water cascading majestically between immense rocks. This time we couldn't swim in its pristine waters, as we weren't prepared for it, but we hope to do so sometime soon.


Versión en español

Viajando por pueblos del Municipio Montes del Estado Sucre en Venezuela: San Lorenzo (III)

Vuelvo a la promoción que he venido haciendo de pueblos representativos del municipio Montes en el estado Sucre de Venezuela, en las que presento fotos de una visita reciente que hice a esa entidad geográfica. La he estado publicado por entregas. Aquí la primera y la segunda. En este post va la tercera, dedicado al pueblo de San Lorenzo.

En la ruta hacia la zona donde está ubicado el pueblo mencionado, podemos observar la vista de las verdes montañas que ocupan gran parte de la geografía, así como riachuelos que refrescan el camino.

En 1697 fue fundada, en la denominada sabana de Caranapuey, la Misión de San Lorenzo Mártir, por el padre capuchino Fray Pablo de Godojos con el apoyo del cacique Juan Guaripiaca, quien pertenecía a la tribu de los indígenas coacas. Esta misión estuvo cerca de la misión San Baltazar de los Arias y Cumanacoa. Caranapuey es el nombre geográfico original del territorio indígena.

Al santo patrón San Lorenzo Mártir le fue dedicada una bella iglesia construida en 1780. Lamentablemente, esta iglesia fue incendiada durante las guerras de independencia. Ya a inicios del siglo XIX se le hicieron algunas remodelaciones.

En las fotos podemos contemplar su edificación, ostensiblemente en ruinas, pero que conserva un singular atractivo arquitectónico colonial. A la vista los nobles materiales con la que fue construida con la técnica de cal y canto; también sus arcos, puertas de duradera madera, molduras, capiteles, e incluso, ornamentaciones; así mismo, el frontón, en el que destaca un símbolo en relieve, que asocio –aunque puedo equivocarme– con el pelícano, símbolo del cristianismo.

Igualmente, podemos observar la torre (quizá hubo originalmente una segunda, como es costumbre) de doble cuerpo rematada en cúpula, ya renegrida por el paso del tiempo.

Al lado, podemos ver las ruinas de lo que fuera el convento de los capuchinos, tal como se estilaba entonces (es un aspecto que podemos encontrar en otros pueblos), separado de la iglesia por una calle de hechura posterior.

Se informa en las fuentes consultadas que San Lorenzo llegó a tener hasta 2.165 “almas bautizadas”.
Hoy es un pueblo tranquilo, un poco solitario (o al menos así nos pareció cuando lo visitamos), con una hermosa plaza llena de vegetación con fuertes árboles, como debería ser en toda población.

San Lorenzo es la tierra de un artista popular de gran relevancia en la cultura musical tradicional del oriente venezolano: Cruz Alejandro Quinal, músico, compositor, cantante y luthier, quien murió en 1987. Se le llamó “el Rey del bandolín”, pues fue un ejecutante sin par de este instrumento en el joropo oriental o “joropo estribillo”. También creó un bandolín de dos brazos y dieciséis cuerdas, único en su estilo.

Su casa en el pueblo fue convertida en un museo, que esperamos siga funcionando. En las fotos su fachada y placa.

Aprovecho para compartirles un video de vieja data donde puede observarse a Cruz Quinal y su grupo musical en una fiesta popular donde la gente baila “joropo estribillo”.

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Nos habían hablado de un lugar de gran atracción natural conocido como las “Cataratas de Agua Blanca”. Decidimos ir a conocerlas, para lo cual tuvimos que hacer algo de exploración, pues, penosamente, no tiene ninguna señalización que oriente (esta es una falla en muchos pueblos venezolanos). Por supuesto, disfrutamos al máximo el trayecto, como mostraremos en las fotos siguientes.

Volvemos a encantarnos con los hermosos verdes, antes de llegar a un punto muy turístico, el balneario denominado “Los Dos Ríos”, pues en él confluyen dos pequeños ríos de la montaña que se unen al río Manzanares.

El camino en exploración nos fue ofreciendo bellos paisajes vegetales con verdes serranías, árboles de añejas raíces y pequeñas vertientes de agua, que anunciaban la llegada de las cataratas buscadas.

De este modo, pues, dejando el vehículo a un lado, arribamos a ese portentoso y fastuoso lugar, las “Cataratas de Agua Blanca”, efectivamente, de un agua cristalina y fría, que baja imponentemente entre inmensas rocas. Esta vez no pudimos bañarnos en sus pulcras aguas, ya que no íbamos preparados para ello, pero esperamos hacerlo en algún momento no tan lejano.


Thank you for attention. | Gracias por su atención.


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The photos were taken with a Kodak CD82 camera |Las fotos se hicieron con una cámara Kodak CD82




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