Herencia culinaria [ESP-ENG]

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Imágenes de mi propiedad tomadas del álbum digital personal, la del plato navideño fue publicada con anterioridad, editadas en Canva.

“¡Uhm, huele delicioso!”, es una frase constante en mi familia. Más aún en la época navideña: es que no había llegado diciembre y ya comenzaban las paredes, tomacorrientes, la nevera, la cocina a alegrarse, pues o les tocaba cambio o retoque, y todos los que allí hacíamos vida comenzábamos a tejer las comidas propias de esa época, y mis padres eran los que comandaban el batallón para la preparación de las exquisitas hallacas.

Nos sentábamos en la mesa de ocho puestos y cada quien sabía lo que debía hacer para ayudar a prepararlas. Y cuando salían las primeras hallacas del fogón, ese olor penetraba las fibras de mi ser; ese momento era ¡espectacular! Esto, mis estimados lectores, no tendrá parangón en la historia. Ese plato emblema de nuestra Venezuela forma parte de nuestros sabores culturales, de nuestro ser.

Por tradición, mi familia acompañará la hallaca con ensalada de pollo, dulce de lechosa, pollo horneado o pernil y pan de jamón que hacían mi madre y mi sobrino Eduardo; este tuvo que emigrar. @mafalda2018 y mi hermano Manuel serán los encargados de preparar los deliciosos panes de jamón y otros tipos de panes también. Cada año mejorarán las recetas y siempre emergerán por los pasillos de la casa los olores a camaradería, abrazos y sonrisas. Moisés, mi sobrino, con cuatro en mano, tocaba aguinaldos y música llanera para alegrarnos el momento.

Moisés, mi hermano, y Eduardo eran los encargados de degustar las exquisitas comidas. Pasaban por el mesón mientras yo preparaba el sazón del pernil; esa malta dentro de los ingredientes no podía faltar. Gaby y Rosalbita, mis sobrinas, junto conmigo, mamá y mi cuñada Rosalba, éramos las encargadas de los postres. Cada olor, cada sabor ha sido especial.

Aunque casi todos emigraron, mantenemos la tradición con menos ingredientes —ya saben el porqué—, pero el hogar materno, la casa de Cantarrana, la casa de @mafalda2018, mi casa, huele a nostalgia; las paredes respiraban recetas, algarabía y esas sonrisas cuando mamá o mi cuñada Rosalba preparaban esa suculenta sopa de gallina, pero es que no era ¡cualquier sopa!, y ¡ese sabor! Aparte, esta tenía que tener como ocho patas porque a mis sobrinas y a @mafalda2018 les encanta.

“Mmm, it smells delicious!” is a phrase we hear all the time in my family. Even more so during the Christmas season: December hadn’t even arrived yet, and already the walls, electrical outlets, the fridge, and the kitchen were starting to come alive, since they were either due for a change or a touch-up, and all of us who lived there began to prepare the traditional dishes of that season, and my parents were the ones leading the charge in making the exquisite hallacas.

We would sit at the eight-seat table, and everyone knew exactly what they had to do to help prepare them. And when the first hallacas came out of the oven, that aroma would penetrate every fiber of my being; that moment was spectacular! This, my dear readers, is unparalleled in history. This iconic dish of our Venezuela is part of our cultural flavors, of our very being.

Traditionally, my family will serve the hallaca with chicken salad, dulce de lechosa, baked chicken or ham, and pan de jamón made by my mother and my nephew Eduardo; he had to emigrate. @mafalda2018 and my brother Manuel will be in charge of preparing the delicious pan de jamón and other types of bread as well. Every year the recipes will improve, and the scents of camaraderie, hugs, and smiles will always waft through the hallways of the house. Moisés, my nephew, with his four-string guitar in hand, would play Christmas carols and llanera music to liven up the moment.

Moisés, my brother, and Eduardo were in charge of tasting the delicious meals. They would stop by the kitchen while I prepared the seasoning for the ham; that malt among the ingredients was a must. Gaby and Rosalbita, my nieces, along with me, Mom, and my sister-in-law Rosalba, were in charge of the desserts. Every scent, every flavor has been special.

Although almost everyone has moved away, we keep the tradition alive with fewer ingredients—you know why—but my mother’s home, the house in Cantarrana, @mafalda2018’s house, my house, smells of nostalgia; the walls breathed recipes, excitement, and those smiles when Mom or my sister-in-law Rosalba prepared that succulent chicken soup—but it wasn’t just any soup! And that flavor! Besides, this one had to have about eight legs because my nieces and @mafalda2018 love it.

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La amiga @angelica7 del encuentro de @talentos nos invitó a escribir historias acerca de un tema hermoso, "Sabores del recuerdo", ¡wuao!, que me llevó a recorrer los rincones de mi hogar materno, el amor unido a las comidas que preparábamos más allá de los tiempos; esos olores y sabores quedaron grabados en la memoria, en el corazón como huella indeleble.

Para más información visite aquí.

Our friend @angelica7 from the @talentos gathering invited us to write stories about a beautiful theme, “Flavors of Memory,” wow! It took me on a journey through the corners of my childhood home, where love was intertwined with the meals we prepared long ago; those smells and flavors are etched in my memory and in my heart as an indelible imprint.

For more information visit aquí.

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Imágenes de mi propiedad tomadas del álbum digital personal, algunas ya fueron publicadas con anterioridad, las personas autorizaron el uso de su imagen para esta publicación, editadas en Canva.

Mientras deslizaba los dedos en el teclado, me pareció escuchar a mi madre decirle a mi padre: “Papi, recuerda las patas de la gallina”. Cada vez que lo enviaba con una lista interminable al mercado, este respondía: “Mija, ¿y cómo traigo diez patas si las dos gallinas suman solo cuatro?” Y al final expresaba con una sonrisa de oreja a oreja: “¿Y el vuelto a quién se lo doy?” Todos esos olores, sabores y anécdotas formarán parte de mi herencia culinaria.

@talentos ha tenido esa particularidad de llevarnos a esos recuerdos emblemáticos, de hacerme temblar de la emoción con temas tan espectaculares como “Sabores del recuerdo”, que en esta oportunidad me hicieron hurgar no tan profundo en mi memoria para extraer esos hermosos momentos que quedaron grabados en mi ADN. Al recordar a mi gente, a mis padres, ancestros en el compartir culinario, no pude dejar de sentir gozo en el corazón.

Me formé en un hogar donde es tradición compartir la comida, los postres, meriendas y el amor con que fueron preparados y disfrutados; con mis hermanos, amigos y vecinos; eso reforzó el amor fraternal y los lazos de amistad. Ha sido una de las más bellas herencias que recibí y esta le dio sentido a mi vida y al crecimiento como ser humano.

¡Wuao! Cómo evitar las lágrimas de añoranza, de felicidad por los momentos vividos al lado de mi bella familia. Esa espectacular herencia culinaria huele a abrazos, a nostalgia, a perejil, a cilantro, a laurel, comino, cebollín, ajo, pimentón, celery, entre otros, y a todo lo que llegara a la cocina, así fuera gallina, pescado, pollo o chivo.

Y sobre todo las comidas que se preparaban, que eran aderezadas con curry, olería a talkary, eso que quedó impregnado como una segunda piel.

As my fingers glided across the keyboard, I thought I heard my mother say to my father, “Daddy, remember the chicken legs.” Every time she sent him to the market with an endless list, he would reply, “Honey, how am I supposed to bring back ten legs if the two chickens only have four between them?” And in the end, he’d say with a smile from ear to ear, “And who do I give the change to?” All those smells, flavors, and stories will be part of my culinary heritage.

@talentos has had this unique ability to transport us to those iconic memories, to make me tremble with emotion through such spectacular themes as “Flavors of Memory”, which on this occasion prompted me to dig not too deep into my memory to extract those beautiful moments that are etched into my DNA. As I remembered my family, my parents, and my ancestors through our shared culinary experiences, I couldn’t help but feel joy in my heart.

I grew up in a home where it was a tradition to share meals, desserts, and snacks—and the love with which they were prepared and enjoyed—with my siblings, friends, and neighbors; this strengthened our sibling love and bonds of friendship. It has been one of the most beautiful legacies I have received, and it has given meaning to my life and my growth as a human being.

Wow! How can I hold back the tears of longing and happiness for the moments I’ve shared with my beautiful family? That spectacular culinary legacy smells of hugs, of nostalgia, of parsley, cilantro, bay leaf, cumin, chives, garlic, paprika, celery, among others, and of everything that made its way into the kitchen, whether it was chicken, fish, or goat.

And above all, the meals that were prepared, seasoned with curry, would smell of talkary—that scent that became ingrained like a second skin.

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Las recetas preparadas por la familia, algunas las dejé en su forma original y otras las fui adaptando en el tiempo. Entre estas:

The recipes prepared by the family—I kept some in their original form, while others I adapted over time. Among these:.

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Imágenes de mi propiedad tomadas del álbum digital personal, editadas en Canva.

Empanadas dulces

Habrán vivencias que nos transportarán a esos sabores disfrutados los fines de semana en el hogar materno; por esa razón haré empanadas dulces y pastelitos y continuaré con la herencia culinaria. Mi hermosa madre hacía las empanadas dulces y eran de harina de maíz para el desayuno y pastelitos de harina de trigo para la cena, con rellenos variados. ¡Ohh, esos sabores!

Las preparaba en cualquier momento; pude estar sentada viendo TV con mis hermanos y de la cocina emanaban esos olores que activaban mis papilas gustativas. Mis hermanos y yo siempre queríamos las primeras que salían. Las acompañábamos con café, chocolate caliente, o refrescos.

Pasta a la jardinera

Mi bello padre era amante de la cocina; le encantaba el pescado en todas sus versiones, pero tenía una especialidad: preparaba la pasta a la jardinera, esta, ¡"no jugaba carrito, una delicia"!; consistía en picar aliños en variados tamaños: ají dulce, cebolla, tomate, y no podía faltar el ajo machado con una piedra especial; no sé si en la casa de alguno la tendrán; en mi cocina no podrá faltar.

Él tenía un ingrediente especial: mucho amor. Guisaba los aliños y cocinaba espagueti o pasta corta; particularmente, me encanta la pasta larga. Una vez lista la pasta, le agregaba los aliños guisados y queso blanco rallado, eso sí, por la parte más gruesa, y eso era un plato especial para la cena, ¡qué tiempos aquellos!

Arroz con pollo

A @mafalda2018 y a mi sobrino Jesús les encantará el arroz con pollo que les cocinaré cada vez que nos veamos; ese será un plato asiduo cuando me visiten o viceversa, y este llevará, además de los aderezos y condimentos propios para prepararlo, otros ingredientes especiales: el cariño, un toque de ajinomoto, amor y esmero para hacerlos sentir en su hogar.

Sweet empanadas

There will be moments that transport us back to those flavors we enjoyed on weekends at my mother’s house; that’s why I’ll be making sweet empanadas and pastries and carrying on the culinary tradition. My beautiful mother used to make sweet empanadas out of cornmeal for breakfast and wheat-flour pastries for dinner, with a variety of fillings. Oh, those flavors!

She would make them at any time; I might be sitting watching TV with my siblings, and those aromas would waft from the kitchen, awakening my taste buds. My siblings and I always wanted the first ones out of the oven. We would have them with coffee, hot chocolate, or soda.

Pasta with mixed vegetables

My wonderful father loved to cook; he adored fish in all its forms, but he had one specialty: he made pasta a la jardinera, which was absolutely delicious! It involved chopping ingredients into various sizes: bell peppers, onions, tomatoes, and of course, garlic crushed with a special stone; I don’t know if anyone else has one at home, but in my kitchen, it’s a must-have.

He had a special ingredient: lots of love. He would sauté the vegetables and cook spaghetti or short pasta; personally, I love long pasta. Once the pasta was ready, he’d add the sautéed vegetables and grated white cheese—from the thickest part, mind you—and that was a special dinner dish. Those were the days!

Chicken and Rice

@mafalda2018 and my nephew Jesús will love the chicken and rice I’ll cook for them every time we see each other; it’ll be a regular dish whenever they visit me or I visit them, and it’ll include, in addition to the usual seasonings and spices, some special ingredients: affection, a pinch of ajinomoto, love, and care—all to make them feel right at home.

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Imágenes de mi propiedad tomadas del álbum digital personal, editadas en Canva.

Café a la carta

En mi familia, el que no cocinara, por lo menos hará café y ¡a la carta!, al gusto de cada quien.

Y este comenzará a oler en la cocina desde antes del amanecer; ese sabor en boca es un símbolo familiar. Y lo tomaremos a la carta; habrá tipo cerrero, otros “guayoyo”, con leche o marroncito, con azúcar o sin esta, con pan o sin este; cada quien lo tomará a su manera, a lo venezolano.

Mis padres lo tomaban como yo, negrito, no tan fuerte; a @mafalda2018 le encanta cerrero, y amamos un café con leche, pero lo más importante será el significado de dedicar un tiempo valioso para compartir momentos especiales con los seres que amamos; ha sido parte de mi herencia culinaria.

¿Y a ti qué café te gustaría pedir a la carta?

De generación en generación

La herencia culinaria vino de mis ancestros. Mis abuelos maternos, Ramón y Bertha, tuvieron una panadería en Guiria, un pueblo ubicado al noreste del Estado Sucre (Península de Paria); atendían al prójimo con amabilidad. Todos en la familia agradecemos por las provisiones y hacemos lo humanamente posible por colaborar con las personas que lo necesitaran.

Esa herencia culinaria también atrapó a los amigos que pasaron por mi hogar materno; mis padres me enseñaron a cocinar y a compartir; esto se ha ido transmitiendo de generación en generación.

Coffee à la carte

In my family, even if you don’t cook, you’ll at least make coffee—and just the way you like it!

And the aroma will start wafting through the kitchen before dawn; that taste in your mouth is a family tradition. And we’ll have it just the way we like it; some will have it “cerrero” style, others “guayoyo,” with milk or dark, with sugar or without, with bread or without; everyone will have it their own way, the Venezuelan way.

My parents drank it just like I do—black, not too strong; @mafalda2018 loves it strong, and we both love a latte, but what matters most is the significance of taking the time to share special moments with the people we love; it’s been part of my culinary heritage.

What kind of coffee would you like to order?

From generation to generation

My culinary heritage comes from my ancestors. My maternal grandparents, Ramón and Bertha, ran a bakery in Guiria, a town located in the northeast of Sucre State (Paria Peninsula); they served others with kindness. Everyone in the family is grateful for the provisions we’ve received, and we do everything in our power to help those in need.

That culinary heritage also captivated the friends who visited my mother’s home; my parents taught me to cook and to share; this has been passed down from generation to generation.

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Imágenes de mi propiedad tomadas del álbum digital personal, la del plato navideño fue publicada con anterioridad, editadas en Canva.

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Gente bella de #Empowertalent, cómo olvidar esos momentos ordinarios transformados en extraordinarios compartidos con mi gente, allí donde Dios me colocó. Cada uno en mi familia tiene características y caracteres diferentes y, aunque no somos perfectos, al final convergemos en lo mismo: nos amamos, nos apoyamos y seremos capaces de preparar las comidas y postres únicamente para complacer esos paladares únicos.

Los recuerdos de lo vivido, más aún si eran en referencia a los sabores de esas deliciosas comidas que preparaban nuestras familias, serán lo que nos forjara como seres humanos. Entonces, procuremos que los momentos a compartir en familia estén llenos de emociones y sentimientos positivos, alegría, respeto, bondad, de amor; esto redundará en el beneficio emocional, fortalecerá y activará el sistema inmune.

La memoria recordará los sabores que vivimos tanto positivos como negativos; por ende, los invito a cultivar la parte positiva de la vida. Bastará agregar en cualquier comida solo un ingrediente especial: el amor. Y este dejará en boca el más espectacular sabor que nos deleitará. Estos sabores garantizarán que cuando los recordemos con alegría, nos sentiremos bien, serán una garantía de crecimiento en el campo emocional, pues activamos las hormonas de la felicidad: dopamina, la serotonina, la oxitocina y las endorfinas; juntas nos harán sentir en bienestar, trayendo felicidad a nuestras vidas.

Para más información visite aquí.

Los invito a nunca permitir que la situación del país, la cual se ha hecho cuesta arriba, coarte el derecho de disfrutar de la preparación de platillos suculentos, pues que, aunque con muchos o pocos ingredientes a tener a la mano, haremos lo posible para compartir con familiares y amigos. Ya que eso jamás deberá ser una barrera para llegar al corazón de cada comensal, porque querer es poder.

Esos sabores compartidos con los seres que amamos, los sabores a recordar disfrutados en familia, quedaron como herencia culinaria y traerán bienestar a nuestra vida.

¿Y cuéntame qué sabores te recuerdan esos momentos compartidos en familia? ¡Me encantaría conocerlos! Te leo en los comentarios.

Que estén bien.

Dear friends at #Empowertalent, how could I ever forget those ordinary moments transformed into extraordinary ones, shared with my loved ones, right where God placed me? Everyone in my family has different traits and personalities, and although we’re not perfect, in the end we all come together for the same thing: we love and support one another, and we’re willing to prepare meals and desserts just to delight those unique palates.

The memories of what we’ve experienced—especially those tied to the flavors of the delicious meals our families prepared—are what will shape us as human beings. So, let’s ensure that the moments we share as a family are filled with positive emotions and feelings—joy, respect, kindness, and love; this will result in emotional well-being, strengthening and activating the immune system.

Memory will recall the flavors we’ve experienced, both positive and negative; therefore, I invite you to cultivate the positive aspects of life. All it takes is adding just one special ingredient to any meal: love. And this will leave the most spectacular taste in our mouths that will delight us. These flavors will ensure that when we remember them with joy, we will feel good; they will be a guarantee of emotional growth, as we activate the happiness hormones: dopamine, serotonin, oxytocin, and endorphins; together, they will make us feel a sense of well-being, bringing happiness into our lives.

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I invite you never to let the country’s current situation—which has become increasingly difficult—deter you from enjoying the preparation of delicious dishes. For even with few or many ingredients at hand, we will do our best to share them with family and friends. After all, that should never be a barrier to touching the heart of every diner, because where there’s a will, there’s a way.

Those flavors shared with the people we love, the flavors to remember enjoyed with family, have become a culinary legacy and will bring joy to our lives.

And tell me, what flavors remind you of those moments shared with family? I’d love to hear about them! I’ll read your comments.

Take care.

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Me despido gente bella, agradecer es el norte. Tengan un feliz y bendecido día.

I say goodbye beautiful people, thankfulness is the north. Have a happy and blessed day.

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Imágenes capturadas o tomadas desde el teléfono celular Max_1_Plus de mi propiedad, editadas en Canva.

Images captured or taken from my Max_1_Plus cell phone, edited in Canva.

El separador lo hice con Canva.

The separator was made with Canva.

Utilizado el programa www.deepl.com para su traducción.

Used for translation the program www.deepl.com.

Mi banner lo hice en Canva.

My banner was made in Canva.


Gracias, por la visita.gif



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te quedo bellisima la publicación. Esto me hace recordar cuando Alicia le pregunta al conejo blanco:
"¿Cuánto tiempo es para siempre?" y el le responde:

-"A veces solo un segundo"- (Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll)

Hermana en un segundo ocurren tantas cosas y eventos que pueden cambiar nuestro destino y después no queda nada de nada. Hay que vivir y construir momentos con la familia y amigos y tenerlos guardados para cuando los necesitemos.Aunque algunas personas no lo crean, estos momentos nos ayudan a superar muchos obstáculos y a levantarnos después de una caída. Ademas, los momentos que construimos es lo único que nos queda.
Un abrazo mi hermana @dorytagil2022

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