El Colmilludo

in #spanish4 months ago

Vivía en un pequeño pueblo, antiguamente un valle que quedaba un poco lejos de la ciudad aproximadamente 1h y 45min.
Solia jugar con mis amigos todos los fines de semanas, ya que no teniamos clases jugabamos mucho.
Mis abuelos nos visitaban unas dos veces por mes y se quedaban tres días aproximadamente, ellos vivieron una temporada larga en el pueblo, mucho antes de que yo naciera, así que conocían gran parte del lugar.
Mi abuelo Fransisco, nos contaba muchas historias de la época en la que vivieron en el pueblo, pero no era cualquier historia, eran anécdotas que nos hacían temblar de miedo.

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El pueblo donde vivía, era un lugar bonito, tranquilo, con muchas montañas alrededor, cubiertas por arboles tan verdes, pero tan verdes que resultaba magico y acojedor poder ver al sol asomarse tras esas grandes edificaciones naturales.
Una noche como cualquier otra en la que solíamos jugar y reunirnos, mi abuelo Francisco nos contó otra historia.
El decía que se despertaba muy temprano justo después del primer pito del Central azucarero a eso de un cuarto para las 5am, regaba las matas y hacia café. Tenia la costumbre de platicar y brindarle una taza de café a las personas que pasaran frente de la casa a esas horas mientras el regaba, casi siempre veía a un hombre extraño pasar con su mula cargada y un sombrero de paja, pero eso no era lo único que llamaba la atención de aquel hombre, sino que tenia unos colmillos largos y no como los de un vampiro, eran gruesos y enormes además de muy blancos. Aquel hombre no le parecía dar importancia de que lo vieran con sus grandes colmillos, aunque la única persona que siempre lo veía en ese momento era mi abuelo.
Mi abuelo decía que dos veces le ofreció café y el hombre solo lo observaba y se marchaba, al tercer día le volvió a ofrecer café y el hombre acepto, por fin!!
Dice mi abuelo que sentía escalofrios y no era por el frío, sino que la verdad ese hombre le producía escalofríos.
El hombre se tomo el café muy tranquilo pero no decía nada, mi abuelo solo regaba y lo miraba de vez en cuando apreciando sus enormes colmillos, aquel hombre de piel morena, algo pálida finalmente le entrego la taza a mi abuelo, agradecio y le dijo ¿Almas puras necesitan ser arrancadas, sabes cuantas hay aquí?
Hubo un momento de tensión, mientras intentaba analizar la respuesta a esa pregunta tan inusual. Al final, no pudo responder y el hombre se marcho.
El abuelo fransico paso días intentando comprender esa pregunta y queriendo preguntarle al hombre a que se refería, pero nunca lo volvió a ver.
Con el mes tres niños desaparecieron, el pueblo se aterrorizo y buscaron, buscaron pero esos niños nunca aparecieron, era como si la tierra se los hubiese tragado.
Una noche 4 hombres incluyendo mi abuelo se dispusieron hacer guardia y se sentaron a esperar a ver si veían algo, pero no mas que neblina se observaba y el cantar de los sapos, además del silencio que también se escuchaba.
Esa noche mi abuelo jamas se imagino que volvería a ver a ese hombre de grandes colmillos, pasar frente a él justo después del segundo pito del central a las 10pm. Todos lo miraron sorprendidos,
lo llamaban y mi abuelo se dispuso a caminar para alcanzarlo, pero el hombre desapareció, se desvaneció con la neblina. Todos se vieron las caras, como mi abuelo ya lo había visto antes y esa noche pudo comprender que no se trataba de un ser común, sino de un ser que no era de este mundo, era un alma en pena, se dispuso a contarle a los hombres lo sucedido anterirmente. Desde ese monmeto entendieron que aquella alma en pena se había llevado aquellos niños, que aparecía en el segundo pito del Central azuarero y se marchaba en el primer pito a las 5am.
Desde allí lo apodaron el colmilludo y ningún niño volvería a estar en la calle después de sonar la segunda campana a las 10pm.

Fin!