Que la niña las deja entrar. Microficción

in #palnetlast year


Imagen del Dominio Público (foto de Francis Stewart, 1942) - Wikimedia Commons

La niña siempre las ve, señora. Pregúntele; hasta juega con ellas, vea usted.

Que ahora le dio por dejarlas entrar todas las tardes y eso a mí si me asusta, señora, sobre todo cuando ya se va haciendo de noche y la niña todavía no se cansa del juego. Mire que esas cosas son algo de día y otro asunto de noche.

(…)

Mire que yo las veía también, desde que llegué aquí con catorce años y ya soy una vieja, y nunca las dejé pasar porque mi mamá ya me lo había dicho y yo sé como son esas cosas. Yo las dejaba tranquilas que jugaran en el jardín, que corrieran todo lo que quisieran, que se subieran a los columpios, aunque le dieran escalofríos a mi Juancito cuando le pasaban correteando por el costado. Él las sentía en el día y por la noche también, caminando por el techo, espantando a los chaures para que uno creyera.

Pero yo que le digo que ya no me está gustando. Y es que me están poniendo a la niña en contra y no hace caso y se quiere salir para las lomas del viejo Jacinto.

(…)

Eso no es nada de amigo imaginario como dice el doctor, ¿oyó? Son las morochitas de la foto, las que se perdieron por el rastrojal de la otra hacienda.

(…)

Usted sabe que yo le quiero y le cuido mucho a la niña, pero esto ya no es cosa de juego y menos de Dios. Y yo les cierro con llave, pero la niña les abre y yo paso la noche en vela y ya estoy muy vieja para estos trotes.



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