Mi historia de artes marciales: Parte 1 // My martial arts story: Part 1

in #martialartslast month (edited)

Parte 1/Part 1: Taekwondo

He sido un estudiante de artes marciales casi toda mi vida. No he estado en el dojo ni la mitad de mi vida, pero he entrenado física y mentalmente casi a diario desde que empecé mi viaje. Antes que nada, uno es un estudiante y lo será hasta el día en que muera.

Empecé con el MDK Taekwondo cuando era niño. Sé que la moda ahora es "MMA" pero no siempre fue así. La base principal para la mayoría de los estilos de MMA es y siempre será el Taekwondo, ya que la mayoría de las variaciones son para el deporte y la mayoría de la instrucción de Taekwondo es poco más que combate deportivo, aunque como cualquier otra cosa, es peligroso si se aplica correctamente. Comencé a sentir limitaciones a medida que envejecía y me centré en el Shorin Ryu Karate, entre varios estilos de Okinawa en los que he entrenado. Cómo me inicié en todo esto es en realidad una historia un tanto inusual, aunque probablemente no única, que contaré en este post.

I have been a student of martial arts almost my entire life. I haven’t been in the dojo even half my life, but I have trained physically and mentally almost daily since I began my journey. Before all else, one is a student and will be until the day they die.

I began with MDK Taekwondo as a child. I know the fad now is “MMA” but it wasn’t always that way. The main basis for most MMA styles is and will always be Taekwondo, as most variations are for sport and the majority of Taekwondo instruction is little more than sport sparring, though like anything else, dangerous if applied correctly. I began to feel limitations as I aged and shifted my focus to Shorin Ryu Karate, among several Okinawan styles I have trained in. How I got started in all this is actually a somewhat unusual, though probably not unique, story that I will tell in this post.

Español

Es difícil recordar la edad exacta en la que entré en el dojang. Recuerdo bien las circunstancias. Estaba en mi segunda o tercera casa de acogida y me peleaba todos los días en la escuela, haciendo destrozos espectaculares en las gasolineras, corrompiendo a todos los niños de la zona y destruyendo mi barrio. Mi mejor amiga era la hija de un policía (gracioso, si?) y causábamos estragos en todo lo que veíamos. En retrospectiva, ella ya era una chica mala y yo intensifiqué mi maldad para impresionarla.

Un día fui a buscarla y se había ido. Pero su padre estaba allí y después de una salvaje persecución y una larga pelea con botes de basura y caca de perro volador yo estaba esposado y sentado en la parte trasera de un coche patrulla caliente preguntándome si iba a morir en el calor. Entonces el trabajador social del gobierno apareció y me preguntó qué haría falta para que me comportara. La cosa más desagradable que podía decir era obviamente "Quiero aprender Taekwondo". No creí que estuviera haciendo una pregunta seria así que le di la respuesta habitual, la estupidez. Me miró fijamente con una expresión en blanco como si le acabara de provocar demencia. "De ninguna manera. Sólo la usarás en mí", dijo. Tenía razón a medias. Yo quería hacerlo porque la odiaba. Gran parte de la razón por la que vivía como lo hacía era porque era una bruja insufrible que sólo abría la boca para quejarse. Nada era lo suficientemente bueno. Así que me imaginé que sería tan desagradable como pudiera. "Estoy más interesado en usarlo en [[redactado]]" dije. No era técnicamente una mentira. Ya le había dado una paliza cada vez que lo veía, pero estaba aprendiendo rápido y chivándose a la policía, lo que hizo difícil darle una paliza cuando su irresponsable madre lo dejó fuera de la casa mientras ella estaba en el trabajo y los policías estaban esperando que yo fuera en bicicleta por la calle equivocada con 10 niños detrás de mí.

Recuerdo perfectamente sus siguientes palabras porque no las esperaba: "Si pagamos por tus lecciones no puedes tener un solo contacto policial".
”Qué carajo?" era mi único pensamiento. Lo siguiente que supe es que me quitaron las esposas y me llevó al dojang local.

Ahí es donde empezó mi obsesión. Me engancharon y luego establecieron la ley.

  1. Ir a la escuela todos los días o no hay clases
  2. Promedio de B+ en las vacaciones de Navidad o no hay sparring
  3. Cualquier cosa que le hiciera a alguien más me la iban a hacer a mí.

Rompí el número 3 de inmediato y me dieron una patada en la cabeza. Ni siquiera esperaron a que llegara al dojang al día siguiente. Tampoco llegué a casa. Aún así, arrastré mi culo herido al dojang después de la escuela al día siguiente donde me hicieron un ejemplo, de nuevo, delante de la clase.

Después de ese día dejé de comportarme mal e incluso saqué buenas notas.

Estaba enganchado.

Para cualquiera que no esté familiarizado con el Taekwondo, es 90% piernas y 10% tratar de no llorar cuando te caes de cuello haciendo cosas inhumanas y caminas a casa sintiéndote como un personaje de dibujos animados nauseabundo. El nombre en realidad significa "Camino del Pie".
Desafortunadamente, es algo para los jóvenes. En algún momento (para mí, 20 años) empiezas a darte cuenta de que ya no te doblas así y que Jean Claude van Damme es un maldito fenómeno y no hay manera de que vayas a impresionar a la gente en el centro comercial haciendo un inútil backflip y patadas de huracán mientras se comen sus papas fritas rizadas. Te vuelves mucho más sutil y pasas a diferentes estilos, aunque conservas el enorme repertorio de patadas que vienen con TKD.

El hecho de que mis instructores me hicieran comportarme fue irónico, considerando una moda de los 1990s en la que participamos mucho en...dojo storming. Me convertí en uno de sus rabiosos monos pateadores que se pavoneaban en las nuevas escuelas con los otros estudiantes igualmente venenosos e incitaban a sus estudiantes menores a pelear con nuestros mejores y más violentos estudiantes en un obvio intento de hacerles parecer débiles idiotas y alejar a sus clientes. No me di cuenta en ese momento, pero yo estaba en una pandilla tipo tríada casi coreano-americana que eliminaba la competencia a través de la violencia y el sabotaje económico, lo cual es irónico porque la gente pensaba que éramos los protectores de los débiles y "grandes chicos". El credo que se recitaba antes de la clase era una completa mierda.

En algún momento me enviaron a un nuevo hogar de acogida y me asignaron un nuevo trabajador social y el gobierno me negó más clases, diciendo que no debía esperar recompensas por buen comportamiento y que mi extorsión ya había durado bastante, lo que en realidad era una declaración justa.

Seguí entrenando individualmente tanto como pude, pero un día me enviaron a un campo de entrenamiento del gobierno y ese tipo de cosas estaban prohibidas y castigadas severamente, así que dejé de hacerlo. No practiqué ni una sola kata durante casi dos años.

Cuando obtuve mi independencia como adulto... todo eso cambió.

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My Gis have taken a somewhat extended stay in the closet as I have not had time to go to the dojo // Mis Gis se han quedado un poco más en el armario porque no he tenido tiempo de ir al dojo.

English

It’s hard to remember the exact age I first stepped into the dojang. I remember the circumstances well. I was in my second or third foster home and was fighting every day at school, doing spectacular smash and grabs in gas stations, corrupting all the local kids and destroying my neighborhood. My best friend was a cop’s daughter (funny, right?) and we wreaked havoc on everything we saw. In hindsight she already was a bad girl and I escalated my badassery to impress her.

One day I went to find her and she was gone. But her dad was there and after a wild chase and long fight involving trash cans and flying dog shit I was in handcuffs and sitting in the back of a hot police cruiser wondering if I was going to die in the heat. Then my government supplied social worker showed up and asked me what it would take for me to behave. The most obnoxious thing I could say was obviously “I want to learn Taekwondo.” I didn’t really think she was asking a serious question so I gave her the customary response, stupidity. She stared at me with a blank expression like I had just given her dementia. “No fucking way. You’ll just use it on me,” she said. She was half right. I wanted to because I hated her. A big part of the reason I lived like I did was because she was an insufferable hag who only opened her mouth to complain. Nothing was good enough. So I figured I would be as obnoxious as I could. “I’m more interested in using it on [[redacted]]” I said. It wasn’t technically a lie. I already beat him up every time I saw him but he was learning fast and snitching to the police which made it hard to beat him up when his irresponsible mother locked him out of the house while she was at work and the cops were just waiting for me to ride my bike down the wrong street with 10 kids behind me.

I remember her next words perfectly l because I did not expect them: “If we pay for your lessons you cannot have a single police contact.” What the fuck?! was my only thought. The next thing I knew the handcuffs were taken off and she was driving me to the local dojang.

That’s where my obsession started. They got me hooked then laid down the law.

  1. Go to school every day or no class
  2. B+ average by the Christmas break or no sparring
  3. Anything I did to someone else they were going to do to me.

I broke number 3 immediately and they promptly kicked the shit out of me. They didn’t even wait for me to arrive at the dojang the next day. I didn’t make it home either. Still, I dragged my wounded ass into the dojang after school the next day where they made an example out of me, again, in front of the class.

After that day I stopped my bad behavior and even got good grades.

I was hooked.

For anyone unfamiliar with Taekwondo, it is 90% legs and 10% trying not to cry when you fall on your neck doing inhuman things and walk home feeling like a nauseas cartoon character. The name actually means “Way of the Foot.”
Unfortunately, it is something for the young. At some point (for me, 20 years old) you begin to realize you don’t bend like that anymore and that Jean Claude van Damme is a fucking freak and there’s no way in hell you’re going to go impress people at the mall by doing a useless backflips and hurricane kicks while they eat their curly fries. You become much more subtle and move on to different styles, though you retain the huge repertoire of kicks that come with TKD.

The fact that my instructors made me behave was ironic considering a fad of the 1990s that we participated heavily in...dojo storming. I became one of their rabid kicking monkeys who would strut into new schools with the other equally venomous students and goad their junior students into fighting our best and most violent students in an obvious attempt to make them look like weak idiots and drive away their customers. I didn’t realize it at the time, but I was in a quasi Korean-American triad type gang which cut out competition through violence and economic sabotage which is ironic because people thought we were the protectors of the weak and “great kids.” The creed recited before class was complete shit.

At some point I was sent away to a new foster home and assigned a new social worker and was denied further classes by the government who said I shouldn’t expect rewards for good behavior and that my extortion had gone on long enough, which was actually a fair statement.

I kept training individually as long as I could, but one day I was sent to a government run boot camp and those types of things were prohibited and punished severely, so I stopped. I didn’t practice a single kata for almost 2 years.

When I gained my independence as an adult...that all changed.

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It's amazing how discipline changes people.

Not so much the discipline, but having somewhere to be. Something to do.

Las artes marciales son una etapa en la vida que nos da auticonfianza y nos da en su formacion mucha disciplina. Nunca dejes de practicar y siempre refresca un poco los cococimientos porque van variando y se van perfeccionando. Espero disfrutes mas de este maravilloso, abarcador y entretenido mundo de las artes marciales. Debemos siempre sacar un poco de tiempo para hacer esas cosas que tanto nos gustan. Excelente publicacion amigo @nathanpieters, es un placer siempre leerte.

I was thinking about doing Karate/ judo because it might help me with building a discipline but yeah, I get extremely nauseous if my head was shaken, so which one is safest?

I would say between the two, karate. Your head will get shaken with judo as it's a very physical style with a lot of grappling.

If you choose karate, make sure you talk to your instructors first and make sure they know you don't necessarily want to spar.

It sounds to me like you would benefit a lot from the basics, the exercise, fundamentals and kata.

When I'm in a bad way I practice kata at home. It really breaks up stress.

It's perfectly normal that you want something slower paced.

There's three types of martial artists:

The Student- always learning, forever in love with acquiring more knowledge and perfecting the form. The most common type.

The Teacher- able to retain everything they are taught, and is talented at teaching others. A rare type

The Fighter- a freak of nature. Their talent isn't necessarily retention of knowledge or perfect form, but moreso that they are experts in application. Extremely rare.

Let me know if you decide to go and take a look! It would be an interesting thing to see posted, a beginner's journey through martial arts.

I was so preoccupied with the photo server issue that I forgot completely to double check my formatting. Fixed!

Estaba tan preocupado con el problema del servidor de fotos que olvidé completamente comprobar mi formato. Todo arreglado!

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