[ESP-ENG] Hasta la última gota

in OCD3 months ago


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Cómo no hacerlo, si toda mi vida he estado en este maldito plan, empeñado en vivir este infierno, empeñado en mirar a través del fondo del vidrio cómo transcurre mi vida, mis años de juventud, mientras humedezco y trago este líquido que me quema la garganta, sin hacer nada más que eso. ¿Realmente se puede parar? Sé que crucé la fina línea y me convertí en algo peor, pero nunca quise aceptarlo. No busqué aprender a enfrentar los problemas de otra manera, mi mente, mi personalidad siempre me empujó a apoyarme en el vicio para poder caminar. Sé que empiezo cuando desenrosco la tapa, pero no cuando tengo que parar.

Mi nombre ya no importa, empecé en la bebida cuando tenía 14 años de edad.

Mi padre no me reconocía como hijo, así que mi madre se hizo cargo de mí a pesar de haber tenido otros 6 hijos antes que yo. Ella trabajaba dos turnos en un restaurante del pequeño pueblo donde vivíamos, para poder pagar todas nuestras necesidades, y no podía hacerse cargo de nosotros, así que tres de mis hermanos se quedaron con mis abuelos, otros dos con mi madrina Lucía y finalmente Antonio y yo con el tío Isidro.


¡Vivir con un monstruo!

Isidro era una buena persona, o eso creíamos mi hermano y yo hasta que lo vimos borracho. Cuando estaba bajo los efectos del alcohol era muy diferente al familiar cariñoso que nos cuidaba, nos maltrataba de todas las maneras posibles. A veces, cuando llegaba temprano, sacaba una silla al patio, escupía y decía:

— Elige, ¿quién va a ir a buscar mi ron? Pero les advierto que si no llega antes de que se seque el escupitajo, los castigaré a los dos, ¿comprenden? Por la estupidez y la lentitud de uno, ¡pagan los dos!

Sus amenazas nos obligaban a tomar siempre la misma decisión, yo tenía que ir porque era el mayor y el más rápido, pero muchas veces se complicaba cuando encontraba la tienda cerrada o el vendedor tardaba en atenderme, a pesar de todo mi hermano agradecía mi esfuerzo por intentar librarnos de la paliza. Yo era sólo un niño, que vivía en una constante presión o nerviosismo que no podía calmar.

Un día, aunque Antonio y yo nos portábamos bien para que él no se enfadara, mi tío en uno de sus ataques cogió el mango que estaba haciendo para el hacha y le abrió la frente a mi hermano de un golpe, pensé que había muerto porque Antonio estaba tirado en el suelo chorreando sangre y no se movía. Después de eso, Isidro simplemente se fue y me dejó con la situación, intentando parar la hemorragia de un niño de 11 años, entonces en medio de mi desesperación se me ocurrió coger la botella que quedaba y echar un poco de ron en la herida de Antonio, al parecer funcionó porque la sangre fue cediendo y le puse una venda que hice con un trozo de mi camisa. Pero mi hermano seguía sin reaccionar a pesar de todos mis esfuerzos por curarlo y mantenerlo cómodo. De repente, me vinieron a la mente las imágenes de mi madre sufriendo por su muerte y eso me volvió loco, estaba muy mal, no sabía cómo afrontar todo lo que se avecinaba, cogí la botella y di un trago. Al principio mi reacción fue de asco, sentí que me ardía la garganta y el pecho, pero luego lo toleré y continué hasta terminar más de media botella. Mi hermano no se despertó esa noche, ni murió, pero esa noche yo sí morí y me convertí en lo que soy, un muerto que vive y necesita beber.

Después de mudarme a otra ciudad, mi vida desmejoró, me alejé de mi familia, pasé poco tiempo en casa y fui a fiestas con mis amigos. No sólo me juntaba con gente de mi escuela, sino también con compañeros de trabajo que eran mayores que yo, y para pertenecer a su grupo social bebía más. No duré mucho en mis trabajos porque siempre terminaban despidiéndome por llegar tarde o borracho, luego tuve problemas económicos, descuidé mi salud y me tiré al abandono, etc. Mi vida comenzó a girar en torno al alcohol, tenía que beber para sentir que la vida valía la pena, nunca pude mantener una relación estable y buscaba afecto y sexo en los bares como un animal que busca satisfacción.

Con el paso de los años fui empeorando y mi familia no sabía qué hacer conmigo, intentaban ayudarme de todas las formas posibles, pero yo no aceptaba su ayuda, era débil y testarudo. Mi madre estaba dividida, por un lado me quería por ser su hijo, pero por otro lado me odiaba cuando me veía borracho. Nunca estuve de acuerdo con ella, nunca acepté que estaba enfermo, creía que otros estaban en una situación peor que la mía, y cuando quisiera podría controlar y dejar mi vicio, pero la verdad es que había perdido el control de todo hace muchos años.

Siempre sonrió a mis sobrinos, pero no sé lo que es la felicidad, sólo me siento culpable cuando me alejan de los niños, soy un mal ejemplo para todos esos pequeños. Soy una bomba de tiempo que lleva angustia y gran sufrimiento, dispuesto a destruir o llevar a malos y tremendos resultados a mi familia cada vez que los visito, he caído tan bajo, he robado a otros para poder comprar ron y seguir envenenando el hígado. He desarrollado esta enfermedad y nadie tiene la culpa de estar enfermo, pero nosotros somos responsables si no hacemos nada para sanar. Sólo hay una solución para mí y es terminar de desaparecer mi cuerpo de esta tierra, porque no tengo ni la fuerza ni la voluntad de parar.


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Lo último que ves a través del fondo del vaso, es a tu familia alejándose


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How can I not, if all my life I have been on this damned plan, bent on living this hell, bent on watching through the bottom of the glass how my life goes by, my youthful years, while I moisten and swallow this liquid that burns my throat, without doing anything more than that. Can it really stop? I know I crossed the fine line and became something worse, but I never wanted to accept it. I didn't seek to learn to face problems in another way, my mind, my personality always pushed me to lean on the vice in order to walk. I know I start when I unscrew the cap, but not when I have to stop.

My name doesn't matter anymore, I started in drinking when I was 14 years old.

My father didn't recognize me as a son, so my mother took care of me even though she had 6 other children before me. She worked two shifts in a restaurant in the small town where we lived, in order to pay for all our needs, and could not take care of us, so three of my brothers stayed with my grandparents, two others with my godmother Lucia and finally Antonio and I with uncle Isidro.


Living with a monster!

Isidro was a good person, or so my brother and I thought until we saw him drunk. When he was under the influence of alcohol he was very different from the loving family member who took care of us, he mistreated us in every possible way. Sometimes, when he would arrive early, he would pull a chair out into the yard, spit, and say:

— Take your pick, who's going to go get my rum? But I warn you, if he doesn't get there before the spit dries, I'll punish you both, understand? For the stupidity and slowness of one, you both pay!

His threats forced us to always make the same decision, I had to go because I was the oldest and the fastest, but many times it was complicated when I found the store closed or the seller was late in attending me, in spite of everything my brother was grateful for my effort to try to free us from the beating. I was just a kid, living in a constant pressure or nervousness that I couldn't calm down.

One day, even though Antonio and I were behaving well so he wouldn't get angry, my uncle in one of his fits took the handle he was making for the axe and smashed my brother's forehead open, I thought he had died because Antonio was lying on the ground dripping blood and he wasn't moving. After that, Isidro simply went away and left me with the situation, trying to stop the bleeding of an 11 year old boy, then in the middle of my desperation it occurred to me to take the remaining bottle and pour some rum on Antonio's wound, apparently it worked because the blood was giving way and I put a bandage that I made with a piece of my shirt. But my brother was still unresponsive despite all my efforts to heal him and keep him comfortable. Suddenly, images of my mother suffering from her death came to my mind and it drove me crazy, I was really sick, I didn't know how to deal with everything that was coming, I took the bottle and took a swig. At first my reaction was disgust, I felt my throat and chest burning, but then I tolerated it and continued until I finished more than half a bottle. My brother didn't wake up that night, nor did he die, but that night I did die and became what I am, a dead man who lives and needs to drink.

After moving to another city, my life deteriorated, I moved away from my family, spent little time at home and went to parties with my friends. I hung out not only with people from my school, but also with co-workers who were older than me, and to belong to their social group I drank more. I didn't last long in my jobs because they always ended up firing me for being late or drunk, then I had economic problems, I neglected my health and I threw myself into abandonment, etc. My life began to revolve around alcohol, I had to drink to feel that life was worth living, I could never maintain a stable relationship and I sought affection and sex in bars like an animal looking for satisfaction.

As the years went by I got worse and worse and my family did not know what to do with me, they tried to help me in every possible way, but I would not accept their help, I was weak and stubborn. My mother was divided, on the one hand she loved me for being her son, but on the other hand she hated me when she saw me drunk. I never agreed with her, I never accepted that I was sick, I believed that others were in a worse situation than mine, and when I wanted to I could control and quit my vice, but the truth is that I had lost control of everything many years ago.

I always smile at my nieces and nephews, but I don't know what happiness is, I only feel guilty when they take me away from the children, I am a bad example for all those little ones. I am a time bomb that carries anguish and great suffering, willing to destroy or lead to bad and tremendous results to my family every time I visit them, I have fallen so low, I have stolen from others to be able to buy rum and continue poisoning the liver. I have developed this disease and no one is to blame for being sick, but we are responsible if we do nothing to heal. There is only one solution for me and that is to finish disappearing my body from this earth, because I have neither the strength nor the will to stop.

The last thing you see through the bottom of the glass is your family walking away.


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