El maravilloso regalo de la vida ¡Ser Madre! // The wonderful gift of life Being a Mother!

in Motherhoodlast month

¡Hola a todas y todos! me encanta contar la historia del nacimiento de mi pequeña hija, me llena de orgullo y me da mucha satisfacción que todos sepan de esta maravillosa experiencia, así que por eso decidí participar en esta iniciativa.


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En noviembre de 2019 mi esposo y yo decidimos ser padres. Pero debido a que soy una paciente oncológica, mi meta era muy difícil por todos los riesgos que representaba para mi vida.

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En enero del 2020 empecé a sentir malestar, no quería levantarme de la cama y tenía poco apetito, así que le pedí a mi esposo una prueba de embarazo. Ese día él estaba de guardia en el hospital, es enfermero, y tenía mucho trabajo, pero hizo espacio y vino a la casa a traerme la prueba.

Quedamos en esperar al día siguiente para hacerme la prueba por si los síntomas se iban o era un virus. Realmente no queríamos hacernos ilusiones en vano. Al día siguiente no aguanté más, sentía que era positivo y que tenía que saberlo. Mis sospechas eran ciertas marco 2 líneas color rojo, según el indicador era positivo. Salí del baño llorando y nos abrazamos, la vida nos sonreía, teníamos mucho miedo por si el embarazo afectaba mi patología, pero estábamos seguros de que lucharíamos hasta el final por este bebé que estaba dentro de mí.

Cuando los médicos encargados de la seguridad y bienestar de las embarazadas se enteraron de mi embarazo no nos apoyaron. Como mi esposo es compañero de trabajo de ellos se sintieron con la libertad de decirle que era un irresponsable por ponerme en riesgo y que lo más recomendable era hacer una interrupción para preservar mi vida. Mi esposo por supuesto se negó a esto, y les respondió que habíamos evaluado previamente la situación dejando bien claro que los riesgos genéticos para el bebé eran mínimos además de que yo soy adulta y tengo responsabilidad sobre mis decisiones y si yo quería tener un hijo estaba en todo mi derecho y que un hijo es una bendición que no todas las parejas tenían. A mí nunca me dijeron nada en las consultas, pero a él lo atormentaban cada 2 días que tenía guardia.

El 23 de enero fue mi primer ultrasonido, según la doctora todo estaba perfecto y recuerdo que me dijo que el saco amniótico era muy grande, y por unos segundos mi corazón se quería salir pensando que eran 2 bebés, pero solo es que mi chiquitina iba a tener mucho espacio para patearme y moverse.

Así iniciamos las múltiples consultas. Por mi patología fui considerada como embarazada de alto riesgo, y tenía control cada 15 días con genética en el hospital materno en la ciudad. Mi esposo me acompaño a cada uno de los ultrasonidos y consultas. No se separaba de mí y eso me daba mucha fuerza al sentir que contaba con su apoyo y su ilusión de ser padre contagiaba.

Como vivimos en los suburbios teníamos que salir de la casa muy tempranito en la mañana para llegar a tiempo a las consultas de genética y regresábamos por la tarde. En marzo decretaron a la Covid-19 pandemia y tuvimos que hacer los viajes a las consultas con extremos cuidados de higiene, muchas mascarillas, ya que teníamos que cambiarlas cada 2 horas, alcohol para desinfectar donde nos sentábamos, cloro para el baño ya que en ese estado me la pasaba orinando, y gel antibacterial para las manos. Fue muy complicado porque teníamos mucho miedo de contagiarnos de la Covid-19 en uno de esos viajes.

A finales de marzo me ingresaron en el Hospital Materno, necesitaban que el oncólogo dijera si el embarazo estaba afectando mi brazo (Tengo un Tumor de Células Gigantes en el hombro derecho). Pase 3 días ingresada y mi esposo conmigo a los pies de la cama. Me hicieron un súper estudio de análisis y todo dio bien, afortunadamente el embarazo no estaba afectando mi salud y el TCG seguía estancado en su lugar, por lo que el oncólogo dio luz verde y regresamos a casa. Recuerdo sus palabras: Mamá disfrute su embarazo y nos vemos en unos meses cuando sea el parto. ¡Música para mis oídos!

Pasaba el tiempo y mi pancita crecía, mi apetito junto con ella. Me encantaba merendar, como típica venezolana tajadas con queso, comía muchas frutas, vegetales y trataba de mantener una alimentación balanceada para que mi bebito creciera grande y fuerte.

A los 6 meses me dijeron el sexo del bebé, que para ese entonces le decíamos “le bebé” por no tener sexo definido aún. Siempre soñé con una hija, sentía desde mi corazón que era niña. Mi esposo quería un niño para que siguiera su legado de artes marciales y ajedrez, cosa que nuestra hija puede continuar si ella lo desea. Mi mamá decía que era su pequeña orquídea porque el día que supo que estaba embarazada brotó una orquídea en su jardín y dijo que eso era una señal de que era una niña. La doctora dijo por fin que era una hembra y la alegría nos llenó a todos por igual. María Teresa, fue el nombre que escogimos para ella desde que éramos novios hacía ya unos cuantos años de eso. María por su mamá y Teresa en honor a mi mamá.

Mi parto estaba programado para el 21 de agosto. Pero por lo lejos que vivimos de la ciudad, que es a más de 1 hora, los médicos decidieron ingresarme y así estar en el hospital cuando llegara el momento del parto. En junio tuve una consulta extraordinaria con el oncólogo, el ginecólogo y algunos médicos generales que vinieron a ver mis estudios del TCG y decirme si podía tener un parto normal o cesárea, yo quería desde el principio un parto normal. Todos los médicos estuvieron de acuerdo que si se presentaba el parto normal podía tenerlo sin problema.

El primer lunes de agosto me ingresaron. Me dieron una habitación compartida por la cantidad de embarazadas que había y el tiempo que pasaríamos allí. Hice muchas amistades que conservo hasta hoy. Y como siempre mi esposo durmió a los pies de mi cama durante todo el mes. Todas las noches le decía que podía ir a descansar donde sus familiares que vivían cerca del hospital, y su respuesta era la misma no quería irse y dejarme, que entrara en trabajo de parto y él no pudiera llegar para acompañarme.

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Así pasaron los días y la rutina hospitalaria me estaba enloqueciendo. Todos los días hacia mis ejercicios y le decía a mi pequeña María Teresa que podía salir que su mamita la estaba esperando para ir a casa. Pero ella decidió tomarse su tiempo y llego el día que cumplí las 40 semanas. El trabajo de parto inicio a las 5 de la mañana, era domingo y pasaba el huracán Laura, de categoría 1, sobre la ciudad. A medio día después del almuerzo el doctor rompió mi fuente y me dijo que estaba lista para ir a pre parto. Mi inseparable esposo con su bata de enfermero parecía tener acceso a todos lados y nunca soltó mi mano.

Por la tumoración en mi brazo no pude acostarme de lado para pasar las contracciones, me dijo el doctor que no podía estar boca arriba así que me tocó sentarme en posición de mariposa y pasar las 2 horas de pujos y contracciones fuerte en esa posición. En medio de todo creo que me ayudo porque la posición agilizo el parto. Recuerdo que entre contracción y contracción me quedaba dormida en el pecho de mi esposo, llegue hasta tener sueños. Y la nostalgia de tener a mi mamá tan lejos y en ese momento por más que quise no pude mantenerme en contacto con ella, desde la mañana que le avise que tenia contracciones no había podido informarle nada más.

A las 3 y 40 de la tarde, entre relámpagos, lluvia y vientos huracanados llego mi pequeña María Teresa en 3 pujos fuertes. Me sentí muy orgullosa de las 2 porque fue un excelente trabajo. Nunca olvidaré como se veía cuando recién salió de mí y la pusieron sobre mi pecho, fue un momento inigualable.
Tuvieron que darme 13 puntos internos porque al salir la niña me desgarró el cuello uterino. Conté 10. Los demás fueron tan dolorosos que no los recuerdo. Pero después tuve mi recompensa. Mi pequeña niñita entre mis brazos para amantarla y consentirla.

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Recuerdo que a las 6 y 30 pm pude llamar a mi mamá desde la sala de recuperación. Le dije: Te llamo con tu nieta entre mis brazos. y entre lagrimas de alegría y nostalgia de que no pudo estar en ese momento tan especial del nacimiento de su nieta amada, la primera. Desde el 2017 que emigre de Venezuela por motivos de salud, no he podido regresar a ver a mi gente. Esa llamada fue un momento muy emotivo y especial para las 3.

Tuve que quedarme 8 días más después del parto en observación, por mi patología tenían que asegurarse de que estaba bien. Me pusieron 8 inyecciones de un tratamiento para evitar una trombo y coágulos. Eso dejó unos enormes morados en mis brazos y muslos.

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Una vez en casa mi adorada hija se ha encargado de llenar mi vida de alegría y amor. Tuvimos 6 meses de lactancia materna exclusiva y cuando cumplió sus 8 meses tuve que quitarle el pecho para seguir mi tratamiento. Ha sido muy difícil para las 2 el destete. Pero ya lo superamos, 15 días después aun viene buscando el pecho de mamá, pero la consiento y dejo que se duerma sobre mí para que se sienta segura y acunada.
Ser madre ha sido la experiencia más increíble e inigualable de mi vida. Gracias a ello cada día vivo a plenitud y se multiplica mi felicidad. Aquí estoy luchando por mi salud y pidiendo a Dios que me dé la oportunidad de ver crecer a mi pequeña y educarla como una mujer de bien para que sepa defenderse y deje su huella en este mundo.

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Espero que les guste mi participación en esta iniciativa del día de las madres.

Gracias por leerme, hasta un próximo post.

¡Felicidades a todas las madres en su día!


Hello everyone! I love to tell the story of the birth of my little daughter, it fills me with pride and gives me great satisfaction that everyone knows about this wonderful experience, so I decided to participate in this initiative.


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In November 2019 my husband and I decided to become parents. But because I am an oncology patient, my goal was very difficult because of all the risks it posed to my life.

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In January 2020 I started to feel sick, I didn't want to get out of bed and I had little appetite, so I asked my husband for a pregnancy test. That day he was on call at the hospital, he is a nurse, and he had a lot of work, but he made room and came to the house to bring me the test.

We agreed to wait until the next day to do the test in case the symptoms went away or it was a virus. We really didn't want to get our hopes up in vain. The next day I couldn't take it anymore, I felt it was positive and I had to know. My suspicions were true, I marked 2 red lines, according to the indicator it was positive. I came out of the bathroom crying and we hugged each other, life was smiling at us, we were very afraid that the pregnancy would affect my pathology, but we were sure that we would fight to the end for this baby that was inside me.

When the doctors in charge of the safety and welfare of pregnant women found out about my pregnancy, they did not support us. Since my husband is a co-worker of theirs they felt free to tell him that he was irresponsible for putting me at risk and that the most advisable thing to do was to have a termination to preserve my life. My husband of course refused to do this, and responded that we had previously evaluated the situation making it clear that the genetic risks for the baby were minimal and that I am an adult and I have responsibility over my decisions and if I wanted to have a child I had every right and that a child is a blessing that not all couples had. They never said anything to me in the consultations, but they tormented him every 2 days he was on call.

On January 23rd was my first ultrasound, according to the doctor everything was perfect and I remember she told me that the amniotic sac was very big, and for a few seconds my heart wanted to go out thinking that there were 2 babies, but it was just that my little girl was going to have a lot of space to kick me and move around.

That is how we started the multiple consultations. Because of my pathology I was considered high risk pregnant, and I had a control every 15 days with genetics in the maternity hospital in the city. My husband accompanied me to each of the ultrasounds and consultations. He never left my side and that gave me a lot of strength as I felt I could count on his support and his illusion of being a father was contagious.

Since we live in the suburbs, we had to leave the house very early in the morning to get to the genetic consultations on time and we would return in the afternoon. In March they declared the Covid-19 pandemic and we had to make the trips to the consultations with extreme hygienic care, many masks, since we had to change them every 2 hours, alcohol to disinfect where we sat, bleach for the bathroom since in that state I was urinating, and antibacterial gel for my hands. It was very complicated because we were very afraid of catching Covid-19 on one of those trips.

At the end of March I was admitted to the Maternity Hospital, they needed the oncologist to say if the pregnancy was affecting my arm (I have a Giant Cell Tumor in my right shoulder). I spent 3 days in the hospital and my husband with me at the foot of the bed. I had a super test and everything was fine, fortunately the pregnancy was not affecting my health and the GCT was still stuck in place, so the oncologist gave me the green light and we went home. I remember his words: Mom, enjoy your pregnancy and see you in a few months when you deliver. Music to my ears!

Time went by and my tummy grew, my appetite along with it. I loved to snack, as a typical Venezuelan, slices with cheese, I ate lots of fruits, vegetables and tried to maintain a balanced diet so that my baby would grow big and strong.

When I was 6 months old I was told the sex of the baby, at that time we called it "the baby" because the sex was not defined yet. I always dreamed of a daughter, I felt in my heart that it was a girl. My husband wanted a boy to continue his legacy of martial arts and chess, which our daughter can continue if she wishes. My mom said it was her little orchid because the day she found out she was pregnant an orchid sprouted in her garden and she said that was a sign it was a girl. The doctor finally said it was a female and the joy filled us all equally. Maria Teresa, was the name we chose for her since we were dating a few years ago. Maria for her mom and Teresa in honor of my mom.

My delivery was scheduled for August 21. But because of how far we live from the city, which is more than an hour away, the doctors decided to admit me so that I would be in the hospital when the time came for the delivery. In June I had an extraordinary consultation with the oncologist, the gynecologist and some general practitioners who came to see my GCT studies and tell me if I could have a normal delivery or a cesarean section, I wanted a normal delivery from the beginning. All the doctors agreed that if I had a normal delivery I could have it without any problem.

On the first Monday of August I was admitted. They gave me a shared room because of the number of pregnant women there and the time we would spend there. I made many friendships that I keep to this day. And as always my husband slept at the foot of my bed for the entire month. Every night I would tell him that he could go and rest at his relatives who lived near the hospital, and his answer was the same he did not want to go and leave me, that I would go into labor and he would not be able to come and be with me.

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The days went by and the hospital routine was driving me crazy. Every day I did my exercises and told my little Maria Teresa that she could go out because her mommy was waiting for her to go home. But she decided to take her time and the day came when I reached 40 weeks. Labor started at 5:00 a.m., it was Sunday and hurricane Laura, category 1, was passing over the city. At noon after lunch the doctor broke my water and told me I was ready to go into pre labor. My inseparable husband in his nurse's gown seemed to have access everywhere and never let go of my hand.

Because of the lump in my arm I couldn't lie on my side to get through the contractions, the doctor told me I couldn't be on my back so I had to sit in the butterfly position and spend the 2 hours of pushing and strong contractions in that position. In the midst of everything I think it helped me because the position speeded up the delivery. I remember that between contractions I would fall asleep on my husband's chest, I even had dreams. And the nostalgia of having my mother so far away and at that moment, as much as I wanted to, I could not keep in touch with her, since the morning I told her that I was having contractions I had not been able to tell her anything else.

At 3:40 in the afternoon, between lightning, rain and hurricane winds my little Maria Teresa arrived in 3 strong pushes. I felt very proud of both of them because it was an excellent job. I will never forget how she looked when she just came out of me and they put her on my chest, it was an incomparable moment.
They had to give me 13 internal stitches because when the baby came out she tore my cervix. I counted 10. The others were so painful that I don't remember them. But then I had my reward. My little girl in my arms to love and spoil.

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I remember at 6:30 pm I was able to call my mom from the recovery room. I told her: I call you with your granddaughter in my arms. and between tears of joy and nostalgia that she could not be in that special moment of the birth of her beloved granddaughter, the first. Since 2017 that I emigrated from Venezuela for health reasons, I have not been able to return to see my people. That call was a very emotional and special moment for the 3 of us.

I had to stay 8 more days after delivery under observation, because of my pathology they had to make sure I was well. They gave me 8 injections of a treatment to avoid a thrombus and clots. That left huge bruises on my arms and thighs.

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Once home my adored daughter has taken it upon herself to fill my life with joy and love. We had 6 months of exclusive breastfeeding and when she turned 8 months I had to take her off the breast to continue my treatment. Weaning has been very difficult for both of us. But we got over it, 15 days later she is still looking for mommy's breast, but I spoil her and let her sleep on me so she feels safe and cradled.
Being a mother has been the most incredible and unique experience of my life. Thanks to it, every day I live to the fullest and my happiness multiplies. Here I am fighting for my health and asking God to give me the opportunity to see my little girl grow up and raise her as a good woman so that she knows how to defend herself and leave her mark on this world.

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I hope you like my participation in this Mother's Day initiative.

Thanks for reading me, until a next post.

Congratulations to all the mothers on their day!


Translated with www.DeepL.com
Fotos con mi teléfono LG X Power, relato de mi autoría.

Sort:  

Maria Teresa es una guerrera igual que tú, se abrió paso a la vida sin importar las circunstancias y ahora esta a tu lado dándote aun más fuerza <3

Si mi amiga...es una luchadora.
Felicidades en tu día irene un abrazo!

Me hiciste llorar, es una maravillosa historia, de fe, de amor, de entrega. Dios permita la salud para todos, tienes un buen esposo y estoy segura son excelentes padres.

Si, soy bendecida con cada uno de los miembros de familia. Te aseguro que sin ellos. sin su apoyo incondicional, no hubiese podido salir adelante.
Gracias por leer mi historia. un abrazo y felicidades en tu día!