La Fábrica de Conservas, Capítulo VII | Escritura Original | Novela | Drama | Por @nachomolina

in GEMS6 months ago (edited)

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"Reunidos en torno a la fogata veían sus caras entre la oscuridad, se reflejaban en la intermitente onda lumínica producida por las llamaradas..."

Mudos, ante el constante crepitar del fuego en ocasiones esquivaban las pequeñas chispas atizonadas que volaban en todas direcciones a merced de la ráfaga de viento.

Eran cuatro amigos tratando de entender a mitad de la madrugada la única pregunta mental que todos se hacían pero nadie pronunciaba, ligero toque de nostalgia que solo se encargaba de entrecruzar miradas, tristes miradas en aquella cita, luego de un largo tiempo.

Cada quien trataba de adaptarse a la intemperie, abrigados con una lana a la altura de los hombros, daban sorbos a la botella de brandy, de a pico, como en los viejos tiempos. Sin la menor intención de tocar el shooter de roble con las iniciales “RF”, grabadas. Talladas al filo de la daga aún permanecían intactas, imborrable recuerdo de algo sin explicación que aturdía sus mentes, victimizándolos y a la vez haciéndoles sentir culpa.

Sentados al pie de la pétrea pared, donde germinaba la hiedra, la cual representaba la congelante guarida de los guardianes de la noche. Permanecían en formación de círculo estrella, guardando el quinto vértice para el lóbrego, la ceniza y el torbellino de viento, con esa esperanza atrapada en sus corazones, de que algún día puedan cambiar las cosas...

"El corcel negro apareció de la nada, se situó en el lugar de siempre junto al abrevadero, sumado a los otros cuatro caballos atados en el madero. Era el único sin montura, azabache con sus ojos de profundo misterio, dejaban suponer que tal vez fueron los últimos que vieron al quinto jinete."

_ ¡Permiso chicos!, ya no puedo soportarlo…

Marine se retiró hacia el pie de la montaña, en solo un segundo fue tragada por la oscuridad, dejó su chaqueta de cuero de venado y sus sandalias de amazona, color café.

_ ¿Creen que estará bien?, dijo Louis Sebastian

“A partir de aquel día cuando Marine corrió despavorida por el bosque y ni siquiera la pudieron hallar con su camión luego de recorrer 4 kilómetros de carretera, para Louis Sebastian la inestabilidad emocional de la joven Marine no era de confiar. Y pensar que nunca se enteró de sus verdaderas intenciones suicidas”.

_ ¡No hay de qué preocuparse!, respondió Arthur

_ ¡Claro, no hay de qué! Al igual que Arthur, Mateo, lo confirmó...

Mateo dijo:

_ ¡Amigos míos!, después de todo lo ocurrido, Marine dejó sus depresiones de lado. Reconozco que aún suele comportarse de un modo extraño, pero en el fondo, ella solo piensa en mantenerse con vida mientras anide la esperanza de que “Rich” reaparezca.

Los tres chicos volvieron a mirar el fuego, sintiéndose mejor por al menos haber roto el silencio. Pronto acercaron la botella y los cigarrillos;

“Richmond Freud, donde quiera que te encuentres, más vale que vengas a tomar un trago en tu maldito shooter, sino juro que lo titaré a la hoguera…”

Aun queriéndose hacer el fuerte, Mateo, entre sollozos hizo evidente su dolor y su miedo. No podía creer que "Rich" no estuviera presente allí, su lugar vacío, era como el lugar de un difunto, más que el de su extrañado y amado compañero.

Arthur, inmerso en su melódico mundo de figuras y sombras, pensando en la absoluta desolación que embargaba a los guardianes de la noche y la incertidumbre detrás de la suerte que habría corrido Rich, tomó su guitarra en mano, como cosa extraña empinó la botella de brandy casi en vertical y bebió como nunca lo había hecho, luego arrojó el cigarrillo por la mitad directo al centro de la fogata...

Estiró uno a uno los dedos de su mano izquierda, utilizando la diestra los hizo sonar como preparando sus articulaciones para lo que venía.

_ "¡Esta va por ti, gran amigo!... ¡Solo sigue al hombre de la pandereta…!"

Su voz fue sutil, su boca derramó poesía… arpegió las cuerdas en la nota RE, mientras Louis sebastian hizo la apertura con una harmónica:

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“¡Oye! Mr. Tambourine man, toque una canción para mí,
No tengo sueño y no voy a ningún lugar
¡Hey! Mr. Tambourine man, toque una canción para mí,
En la mañana de jingle jangle Iré a seguirlo”

“Aunque sé que el imperio de la tarde se ha vuelto arena,
Desapareció de mi mano.
Me dejó ciegamente aquí para estar de pie, pero aun no duermo.
Mi cansancio me sorprende, estoy marcado en mis pies.
No tengo a nadie a quien encontrar.
Y la antigua calle vacía está demasiado muerta para soñarla…”

Mr. Tambourine man (Bob Dylan)

-:-

"Ungidos por la noche, en manos de la genialidad de la música se oyeron cantos de sirenas en el soplido del viento no sabían si despedían a su amigo o iluminaban su regreso. Fueron los recuerdos la base de esa reunión jugando a ver la estrellas, el universo próximo dibujó la cara de “Rich”, el joven con temple de acero quién en otro tiempo se encargó de unir sus vidas en la granja de codornices."

La fábrica de conservas cobraba vida propia, hablaba en el absoluto silencio traía la esperanza a los corazones de cuatro seres que dieron todo por permanecer juntos en el misterio de la noche bajo el código de guardianes que buscan el secreto y la aventura de sus vidas entrelazadas…

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Continuará...



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