Arte en tus Abrigues

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Me gustas vestida.


Disfruto, atento, cuando le ocultas las joyas de tu figura al resto; cuando no vendes prendas de piel a ningún expectante público postor.

Forzada la imaginación que poco deduce cuando lo que puede verse solo genera sospechas. Cautivas así, de prisioneras, a las mentes sabias. Sucede que ahora deben descifrarte buscando alijos para hacer codicia ante la intriga de lo que ninguno sabe observar.

Arrópate la silueta. No te quites la ropa ante la mirada común, porque al segundo desnudo que cometas por hambre de indulgencia, habrá cambiado la incertidumbre por tu piel.

Siempre serán gemas los ribetes ocultos. Son los talentos, los que revelados, te harán brillar. Tu tez no tienen nada que demostrarle al mundo. Solo debería verte completa, la persona que triunfe en ahondar en tu alma, para procurar serle gemela.

Angustia sin astucia cuando la paz mental ansía, trepidantemente, su aceptación en una alabanza ajena, en voces que no comprenden el arte en tus abrigues.

Pero cada vez más, sin fondo ni forma, se precipitan ante la sociedad los cuerpos sin ropa que pretenden esquivar al frágil repudio, revelando los secretos de cada espejo.

Vestidos, tal vez, de inseguridad, expuestos como Dios los trajo al mundo, a veces fingen amor propio y logran ganar miradas de pupilas dilatadas que desmerecen lo valioso de ir cubierto por tela.

No así, otros, sabiendo que hay trampas en los disfraces de sus esculturas, dejan sueltas a las fieras de la vanidad, llevan encima solo el narcisismo que no cuestiona ninguna forma de mirarles, decirles o reservarse, lo que para bien o mal, piensan y dirán.

Siempre es ruidosa la voz fisgona y no es sano alimento para los egos bilaterales que anuncian complacencias. La reciprocidad es ser, entonces, solo alguien que devalúa su presencia cuando grita menudamente, nada más, para parecerse a otro destape sin fin y no a la versión de sí mismo que ha limitado para al seleccionado espectador.

Cuida al estupor de los rostros feroces sin sentidos, aquellos que ultrajan los muros donde te avientan corazones vacíos, que arriban a grandes cifras, pero que de mero valor, no significan buenos números.

Quédate abrigada esta vez, me agradas tal cual así, como culturalmente eres, atada por la balanza que mezcla la naturaleza de tu silueta y los quiméricos adornos que llevas encima.

Jamás, nunca, te desnudes por complacencia ajena. Que no sea simple verte sin nada, que sea complejo mirarte y no saber todo tu valor.

Me gustas vestida.


Fotos de mi Autoría - Derechos Reservados

Nikon D5200 - 35mm
Modelo: Maryorie
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16 comments
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Siempre hermosa y magistral combinaciòn de prosa y sentimiento, acompañadas de unas estupendas imàgenes. La verdad es que tu trabajo es completo e impecable. Gracias por compartir tu excelente talento para este arte. Un abrazote, Miguel! @miguelmederico

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muchas gracias por los halagos verbales, un abrazo. Siempre gracias.

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Hermosa composición, querido Miguel, todo el conjunto es fabuloso. Gracias por compartirla, siempre es un placer leerte. Un abrazo.

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Disfruto mucho las buenas letras y las.imagenes que has pulido amigo querido, éxitos y bendiciones

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Excelente escrito sobre un tema tan delicado, como delicada ha sido tu prosa. Las fotografías muy expresivas. Gracias por compartir

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muchas gracias por tomarte el tiempo de leerlo, me gusta que el tiempo que has invertido haya sido de agrado. Saludos de vuelta

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