Noche de Brujas

in Cervanteslast month


Fuente

 

Llamaron a su puerta, cerca de la media noche, cuando el frío era intenso y la oscuridad acaricia todo. Los monstruos de la calle se habían ido a casa, a celebrar su botín, bajo la luz protectora de sus cuevas y madrigueras.

En las calles sólo quedaban los espectros de los recuerdos y la promesa de que volverían, todos ellos, a vagar en algún otro momento.

Ella abrió la puerta y se sorprendió al descubrir que no había nadie en el umbral. Será una broma, pensó sin darle importancia. Cerró la puerta detrás de ella y volvió a la cama. Mas no había dado ni dos pasos cuando de nuevo llamaron a la puerta. Se giró rápidamente y abrió de golpe, para descubrir al infame en medio de su travesura.

Una sombra, oscura y repentina, la atacó abalanzándose sobre ella. La fuerza del invasor y su sorpresa, hicieron que la tarea de someterla fuera fácil. La puerta se cerró de un golpe, mientras ella forcejeaba, gritaba desesperada bajo su atacante.

Lo descubrió ataviado de negro, con una capucha cubriendo su identidad. En el piso ella giró y trató de gatear lejos de él, hacia la cocina, buscando un arma para defenderse, un cuchillo, ¡cualquier cosa!

Su atacante la sujetó de los pies, como si estuviera listo para el asalto y le amarró los tobillos, pronto, certero como un espanto. Inmovilizadas sus piernas.

Ella trató de gritar, más la certera mano del invasor ahogó sus gritos bajo la palma enguantada. Pretende no dejar huellas, pensó aterrada.

El intruso le ató las manos a la espalda y le amordazó la boca, silenciando sus pedidos de ayuda. Se puso de pie, jadeando un poco por el esfuerzo anterior y miró el interior de la casa, con las manos en jarras sobre la cintura. Será un ladrón, pensó ella, un poco aliviada pero aún con temor.

El asaltante la miró, el camisón le dejaba al descubierto la pierna y parte del trasero. Ana pudo sentir cómo la mirada lujuriosa del ladrón la miraba de pies a cabeza, entonces las intenciones del intruso fueron otras.

La levantó del piso, cargándola sobre su hombro y la llevó hasta la habitación, donde las sábanas aún estaban tibias. La arrojó sobre la cama y comenzó a desnudarse de la cintura para abajo.

Ella descubrió que la excitación de aquel degenerado fue casi inmediata. Su miembro duro y nacarado la miraba amenazante con una única cuenca vacía.
Trató de zafarse, meneó la cabeza desesperada, tratando de gritarle que se detuviera, que no la tocara, ¡que qué perro asco!

El asaltante gateó por la cama, acariciando las piernas desde los tonillos hasta encontrar sus bragas cálidas. Le arrancó la prenda de repente, sin miramiento alguno, arrojando los despojos a cualquier lado, ya no las necesitaría de momento.

A través de la máscara que ocultaba la identidad del asaltante, podía escucharlo jadear, cuando él se inclinó sobre ella, la chica pudo sentir su aliento caliente a través de la tela. Apartó el rostro y escuchó las palabras soeces y enfermas que el otro le susurró al oído. La mano del asaltante acarició una de las nalgas ella se estremeció ante el tacto cálido de la mano intrusa, muy cerca de su entrepierna.

El asaltante la colocó de costado, en posición fetal, pues no podía separarle las piernas. Aún arrodillado, el tipo acercó la punta de su miembro duro a la entrepierna de Ana, la sintió caliente, suave, húmeda. La penetró despacio, dejando que la mujer sintiera cómo su dureza se deslizaba dentro de ella sin que pudiera hacer nada para evitarlo.

Ella gimió debajo de la mordaza, dolorida, excitada. Se sentía completamente sometida por aquel encapuchado que la podría hacer como él quisiera y ella, indefensa, sólo podría limitarse a soportar los apetitos de su depravación.

Al estar por completo dentro de ella, el intruso comenzó a mecerse cada vez más rápido, dejando que sus manos acariciaran el cuerpo inmóvil de su víctima. Deslizó sus dedos por la piel suave y tersa de sus muslos, subiendo por su abdomen y llegando a sus senos, los apretó a su gusto, dejando que dos de sus dedos pellizcaran sus pezones erguidos, lo suficiente para hacer que la mujer se estremeciera de dolor, sin dejar de embestirla con la furiosa intensidad de su acto barbárico.

Los cuerpos de ambos se mecían al compás de las embestidas del intruso, quien no dejaba de jadear por debajo de la máscara. Ella lo miraba con los ojos entrecerrados, sin poder hacer nada mientras éste se satisfacía por completo con su cuerpo sometido, servido en bandeja de plata.

No lo soportó más y liberó sus manos de la cuerda en su muñeca. Se arrancó la mordaza y le quitó la máscara al ladrón. En un arrebato de pasión y desenfreno, lo tomó de la nuca y lo acercó a ella para fundir sus labios en un beso cargado con la lujuria y el deseo que le había generado aquel encuentro planificado la noche anterior.

—Desátame las piernas —le pidió en un gemido que murió contra los labios del ladrón—, y déjame montarte.

Él obedeció sin rechistar. Le desató las piernas y se tendió en la cama. Antes dque terminara de hacer eso, ella ya estaba sobre él, arrancándole gemidos incontrolables.

La mujer parecía posesa por alguno de esos espíritus que rondaron durante todo el día por la calle, hasta que terminaron en una explosión orgásmica de placer puro.

Luego, recostados uno junto al otro, recordando lo maravilloso del acto anterior, ella recostada sobre el pecho de él, mientras sus respiraciones volvían a ser las acompasadas de antes, él le dijo a ella:

—Me encantan las ideas que tienes a veces.

—Lo sé, vi que lo disfrutaste —replicó ella, mordiéndole la tetilla.

Sort:  

Un relato de intenso erotismo en el que se nos presentan, con descripciones muy logradas, la relación sexual imaginada, y de modalidades atrevidas, de la pareja. Saludos, @silviathomson.

Tu post ha sido votado por @celfmagazine, una iniciativa autónoma en favor del contenido de calidad sobre arte y cultura. Apóyanos con tu voto aquí para mantener y mejorar nuestra labor. Únete a nuestra comunidad
Your post has been upvoted by @celfmagazine, an autonomous initiative in favour of quality content on art and culture. Support us with your vote here to maintain and improve our work. Join our community


Discord

Your content has been voted as a part of Encouragement program. Keep up the good work!

Use Ecency daily to boost your growth on platform!

Support Ecency
Vote for Proposal
Delegate HP and earn more

6VvuHGsoU2QBt9MXeXNdDuyd4Bmd63j7zJymDTWgdcJjnzadHMR35jupSLKfsxWsDpv7tyKd4sRJpNAJLQKYfDE48odTPmu227aT6PpKVy9HCmTh8gH8CV2MRvxAtm.gif