Recordando al escritor Salvador Garmendia y su novela Día de ceniza

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La narrativa (cuento y novela) venezolana del siglo XX tiene en Salvador Garmendia a uno de sus más importantes autores. Garmendia, quien falleciera hace exactamente 20 años, el 13 de mayo de 2001, fue un escritor que, con atrevimiento y maestría, logró el tratamiento de preocupaciones centrales de nuestra contemporaneidad: la alienación, la vida urbana, la individualidad, entre otros aspectos.


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El escritor venezolano Salvador Garmendia, a finales de la década de los noventa del siglo XX. Fuente


Este último fue una constante en toda su producción narrativa, alcanzando en Día de ceniza uno de sus mejores momentos.

En Día de ceniza, novela de lenguaje desatado y envolvente, Garmendia registró temas de vívida actualidad: el fracaso, la culpa, el desarraigo, la marginación, por citar algunos. Para ello acudió a estrategias y técnicas narrativas que entroncan con los más resaltantes aportes de la narrativa mundial.

Un elemento que me interesó personalmente en esta novela fue la presencia de la subjetividad y sus diferentes expresiones, que intento abordar aquí.

Subjetividad del narrador

Cierta crítica ha partido de la consideración realista para tratar la obra de Salvador Garmendia. Incluso, él mismo reconoció alguna vez un carácter realista a su escritura, pero al hacerlo complementó su posición con una importante acotación: "A veces saturo tanto de sí misma la realidad objetiva que esta pasa a un plano puramente mental". Ciertamente, podemos observar en la obra garmendiana una sustitución de la supremacía de la visión objetiva por una óptica de contaminación subjetiva.


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Una edición de Día de ceniza Fuente


En la novela Día de ceniza se constata esa visión predominantemente subjetiva. La realidad presente en esta novela está cargada de una involucradora intensidad psíquica, expresada en la voz narrativa, aunque también puede verse en sus personajes.

Si bien la visión narrativa en Día de ceniza puede identificarse como la de la tercera persona, desde el exterior y de un carácter cuasi-omnisciente, no es el caso de un narrador objetivo e impersonal, cuyo papel será simplemente transmitirnos la realidad con un sentido de distanciamiento o neutral. Por el contrario, nos encontramos con un narrador (¡ojo! no hablamos del autor empírico) que no solo presenta la realidad sino que la califica, la adjetiva emocionalemnte. Su mirada impregna los hechos de una cierta asociación y valoración que nos refiere a una conciencia comprometida con la atmósfera psicológica que subyace en el mundo novelado. Esto nos permite hablar de una "subjetivización" de la narración y la descripción.

La dialéctica dentro-fuera es atributo de lo temático, pero también de la visión narrativa. El exterior recibe de la voz que lo narra y describe una impresión interior. No se nos entrega una realidad pura e intocada: exterioridad ajena, a través de una óptica aséptica. Antes bien, lo real se contamina, se interioriza en la visión del narrador, quien nos lo devuelve signado por la comparación, por el matiz irreal y grotesco.


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"La muerte y las máscaras", de James Ensor (1897) Fuente


Esto ocurre unas veces como una observación que fluye directamente del narrador; otras veces asimila a su visión la interioridad de los personajes.

Citemos algunos fragmentos que muestran lo primero, observaciones "exclusivas" del narrador (resalto en negritas):

(…) y quedó a la vista un aro de cabellos lisos, mortecinos (…)
(…) Eran ruidos imples provenientes de otra vida, acaso más verdadera o solamente más cruda y estéril (…)
Ahora los cuadrados vacíos de las mesas, los manteles ladeados, las sillas removidas de sus sitios, vueltas a todos lados, presentaban un cuadro de ruina (..)
La madrugada, y con ella el vasto y silenciosos panorama de la ciudad –sólo el cascarón vacío y carcomido envuelto en nubes blanquecinas, semejando los restos de una construcción incendiada–, empezaba a aflorar de manera insensible (…)

Ahora, otros ejemplos donde la visión de narrador y personaje se confunden, en estos con Antúnez, el personaje principal:

(…) Vio estremecerse ante sus ojos a una rígida muñeca de yeso toscamente moldeada y deforme como una enana (…)
Abajo, las luces de neón parecían desleírse descoyuntadas, parpadeando con sus últimas fuerzas.
(…) de sus ropas se escapaba un perfume pobre dulzón, que debía estar pegado a la tela y que en cierta forma era un olor de cuerpo disecado(…)

Pueden ser muchas citas, solo ofrezco estas. Se utiliza en los fragmentos una adjetivación en la que se califican e interpretan objetos y personas; más allá de una descripción objetiva se emiten opiniones, se establecen comparaciones y se narran situaciones desde una mirada que resalta aspectos para asociarlos a la subjetividad que atraviesa la novela y crea una atmósfera moral.

***

Referencias:

Garmendia, Salvador (1979). Día de ceniza. Caracas: Monte Ávila Editores.
Rama, Ángel (1975). Salvador Garmendia y la narración informalista. Caracas: Edic. Biblioteca UCV.


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Gracias por su lectura.


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Vaya, interesante tu análisis de "Día de ceniza" en este post @josemalavem. Tiene una interesante narrativa los fragmentos que coloco aquí, tanto es así que me dio curiosidad y ganas de leerlo. Excelente trabajo 😃

Gracias por tu visita y tu valoración, @musageta298. Salvador Garmendia es uno de los narradores venezolanos fundamentales. Ojalá puedas leer esa novela o cualquiera de sus libros. Saludos.