Para leer entre líneas. ESP- ENG.

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La sumisión es un estado del ser en el que la persona deja de exigir sus derechos, principalmente por miedo a las consecuencias de sus actos que pueden verse como rebeldía o desobediencia, aun cuando tenga razones de salud válidas o simplemente humanas.

Erróneamente, puede llamarse a esto resiliencia, y deja en el individuo un falso orgullo, quizá porque se ha acostumbrado a obtener sus derechos con sacrificio desde siempre, por baja autoestima o porque socialmente se ha instalado ese sistema de dominación familiar o laboral basado en la supresión de los derechos del otro.

Cuando esto forma parte de la rutina diaria, se establece una normalidad dañina, no solo para quien la vive, sino para quien venga detrás a cumplir el mismo puesto. Hay hogares donde la mujer cumple doble rol, como trabajadora en la calle y en el hogar. Muchas veces ella no se da cuenta porque así lo hicieron las mujeres de su entorno desde siempre. El tiempo y la merma de su salud son quienes mostrarán las consecuencias de haber vivido siempre bajo estas condiciones.

Vi tantos ejemplos de este comportamiento en la mujer y vi también su deterioro físico. Vivir una vida en estas condiciones, asumidas como virtud, eleva los niveles de cortisol que posteriormente cobran el esfuerzo. No era sino un contexto que no valoró el doble trabajo de la mujer con condiciones rígidas y sin valoración humana y, si a esto se suma la tiranía del hogar, con relaciones desafortunadas y tóxicas, los resultados van a ser peores.

El estado de desamparo emocional que se produce en quien se da cuenta de que está viviendo en condiciones de sumisión es difícil de describir, de entender y de hacerlo comprender. Desde la misma raíz social se reconoce, como algo normal, el maltrato; no hay condiciones de bienestar visibles y, repito, no puede llamarse resiliencia al conformismo, a la aceptación callada, al hacer lo que no se desea para no ser castigado o visto mal por una sociedad enferma.

¿Cómo luchar con este flagelo cuando se saben las consecuencias que a futuro trae para cada uno? No hay una norma fija, pero pienso que el darse cuenta ya es un paso para comenzar a tener una desobediencia razonada, que podría traer algún beneficio a las emociones.

Comienza la voluntad de decir "no", sin que ello signifique un nuevo golpe emocional. La comprensión de que se está en un entorno de sumisión genera diferentes emociones de frustración, enojo consigo mismo y el ambiente laboral, familiar o social.

Esa frustración puede recaer también en quienes no tienen nada que ver con ello, pero forman parte del entorno familiar o amistoso, por lo que es necesario reconocer lo que se está viviendo con sus implicaciones.

La escritura ha sido y seguirá siendo un aliado para hacer catarsis porque nos ayuda a identificar lo que estamos sintiendo y haciendo.

No quedarnos solos con nuestras lamentaciones; es sano compartirlas con otras personas o grupos de apoyo si los hubiere, Hive es un magnífico espacio para desarrollar esas ideas, y también la ayuda de un profesional puede ser necesaria para aminorar la sensación de culpa y buscar actividades que canalicen esas emociones negativas; al final, el propio cuerpo lo agradecerá.


Gracias por tu amable lectura

Mi contenido es original.

He utilizado el traductor de Google.
Imágenes de Pixabay.


English Version

Submission is a state of being in which a person stops demanding their rights, mainly out of fear of the consequences of their actions, which may be seen as rebellion or disobedience, even when they have valid health or simply human reasons.

This can be mistakenly called resilience, and it leaves the individual with a false sense of pride, perhaps because they have always been accustomed to obtaining their rights through sacrifice, due to low self-esteem, or because society has established a system of family or workplace domination based on the suppression of others' rights.

When this becomes part of daily routine, a harmful normality is established, not only for the person experiencing it, but also for those who come after them to fill the same role. There are households where women fulfill a double role, working both outside the home and as domestic workers. Often, they don't realize it because that's how the women around them have always lived. Time and declining health will reveal the consequences of having lived under these conditions for so long.

I saw so many examples of this behavior in women, and I also saw their physical deterioration. Living a life in these conditions, often considered a virtue, raises cortisol levels, which later take their toll. It was simply a context that failed to value women's double workload, with rigid conditions and a lack of human respect. And if you add to that the tyranny of the home, with its unfortunate and toxic relationships, the results are only going to be worse. #

The state of emotional helplessness experienced by someone who realizes they are living in conditions of submission is difficult to describe, understand, and make others understand. From the very foundation of society, mistreatment is recognized as normal; there are no visible conditions of well-being, and, I repeat, conformity, silent acceptance, doing what one doesn't want to do to avoid punishment or being judged by a sick society cannot be called resilience.

How can we fight this scourge when we know the future consequences it brings for each of us? There is no fixed rule, but I think that realizing this is already a step toward reasoned disobedience, which could bring some benefit to our emotions.

The will to say "no" begins, without it meaning another emotional blow. The realization that one is in an environment of submission generates different emotions of frustration, anger towards oneself and the work, family, or social environment.

This frustration can also affect those who have nothing to do with it, but are part of the family or friend circle, so it is necessary to acknowledge what is being experienced and its implications.

Writing has been and will continue to be an ally for catharsis because it helps us identify what we are feeling and doing.

We shouldn't remain alone with our regrets; it is healthy to share them with other people or support groups, if available. Hive is a great space to develop these ideas, and the help of a professional may also be necessary to lessen the feeling of guilt and find activities that channel these negative emotions; in the end, your own body will thank you.


Thank you for your kind reading.

My content is original.

I have used Google Translate.

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Saludos cordiales mi estimada amiga, leyéndola con sumo interés vuelve a mi mente la magistral frase de Simone de Beauvoir de que “no se nace mujer, se llega a serlo”. Creo que en esa construcción social del género se ha llegado a ver como natural que las mujeres carguen con dobles jornadas, con silencios impuestos y sacrificios que obviamente llegan a desgastar el cuerpo y el alma.
He analizado estas cuestiones en mujeres de mediana edad que acuden a mis consultas de salud mental y he podido constatar que con demasiada frecuencia la sumisión se disfraza de virtud o de resiliencia, cuando en realidad es un conformismo que va apagando la salud y la alegría de vivir. Por eso me satisface mucho que aborde este tema, porque estoy 100% de acuerdo con usted, lo que parece normal tanto en la familia, en el trabajo o en la sociedad, en verdad es una percepción que oprime, y el antídoto es decir 'no' con calma y firmeza, ya que se convierte en un acto de dignidad; comprendo muy bien que no es fácil, porque puede traer frustración y enojo, pero al mismo tiempo es la puerta a una vida más afín con la equidad de género.
De igual modo es muy loable asumir la escritura como refugio y como catarsis, como visibilidad. Las féminas es justo que siempre vivan sin sumisión, en plenitud.

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Valioso comentario , un aporte al tema extraordinario. Es un tema que me llama la atención por la dificultad que existe para darse cuenta, muchas lo ven como un sacrificio necesario y como alguien lo asume se generaliza y normaliza con implicaciones nefastas.

Saludos cordiales.

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Sí muy de acuerdo, tiende a normalizarse. Hace algún tiempo los psiquiatras y psicólogos y muchas personas de las imprescindibles que analizan el 'cómo somos' y el cómo vivimos' estamos tratando de crear conciencia respecto a una etapa de la vida tradicionalmente soslayada en sus necesidades tanto físicas, psicológicas y espirituales, que son las mujeres de mediana edad, aproximadamente entre 45 y 65 años. A esa edad las mujeres se han vuelto madres de sus padres que ya son mayores y todavía sus hijos no son adultos; todos demandan atención pero pocos piensan en sus necesidades y en sus estados de ánimo, algo tan necesario. No todo puede recaer sobre vuestros hombros.
Saludos afectuosos y muchas gracias a nombre mío y de todas las personas que sé apreciarán mucho su publicación.

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(Edited)

Hola @charjaim , que gusto volver a saludarte. Este es un tema importantísimo para nosotras las mujeres, pues muchas veces no nos damos cuenta del doble rol que estamos jugando en nuestras casas y no compartimos responsabilidades, de verdad que es un tema muy importante...voy a reflexionar... te escribo para contarte. Bendiciones para ti

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Hola, @damelysh , gracias por interesarte en este tema, sí me gustaría leer tu punto de vista, vivimos sumisos en muchos aspectos y no nos damos cuenta. Un abrazo.

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Interesante punto de vista amiga, @charjaim. Me llamó mucho la atención el análisis de @psicopoeta sobre la naturaleza de la sumisión, pero me gustaría sumar una capa que considero vital: la perspectiva cultural y geográfica.

Viviendo en Canadá, puedo notar que lo que aquí entendemos por autonomía o derechos es diametralmente opuesto a lo que se vive en nuestra querida Venezuela. A veces, la sumisión no es solo un “estado del ser” o una decisión personal, sino una respuesta al entorno primermundista frente a uno en crisis.

Sin embargo, para dar en el clavo con lo que dices de “leer entre líneas”, si extendemos el mapa hacia países de cultura árabe, la escala de opresión cambiaría por completo nuestra definición de libertad. Allí, muchas de las cosas que hoy cuestionamos desde Occidente serían lujos inalcanzables.

En fin, creo que la sumisión es relativa al suelo que pisamos. No es lo mismo ser libre en Toronto que intentar serlo en Caracas o Riyadh. ¿Crees que el entorno anula la voluntad, o que la mujer siempre puede “leer entre líneas” sin importar el régimen en el que viva?

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Creo que el entorno rige las decisiones dentro y fuera del hogar y darse cuenta de que se ha estado en espacios de sumisión no parece garantizar que esto cambie aún cambiando. Hay patrones mentales muy rígidos y que han estado así por siempre.

Saludos.

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La sumisión es improductiva para el ser humano.

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Un tema de gran actualidad, sobre todo en espacios donde sólo puedes decir lo que se quiere escuchar. Personalmente prefiero callar. Saludos

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