Entrada al Concurso de crónicas reales de Literatos | Malú del Carmen, luz en las tablas [Esp-Eng]
De manera habitual me gusta participar en todas las convocatorias que hace #Literatos. Lo hago por dos razones:
- Obligarme a desarrollar estilos, técnicas y recursos literarios diferentes.
- Intentar que mi participación se convierta en estímulo para otros escritores o aspirantes a ello.
En esta oportunidad el tema es: Concurso de crónicas reales: Historias con nombre de mujer. Esto es para aprovechar la celebración del 8 de marzo y hacerlo extensivo para rendir este más que merecido homenaje a la mujer.
Para este homenaje elegí a Malú del Carmen, a quien hace poco le dediqué un poema, Dolor de ausencia. Ella es mi madre y creo que tiene bien merecido su puesto en la historia del teatro venezolano y en el corazón de quienes la conocieron.
Ya la convocatoria al concurso está por vencer, pero aún estás a tiempo de participar. ¡No dejes de hacerlo!
I usually enjoy participating in all the calls for entries by #Literatos. I do so for two reasons:
- To challenge myself to develop different literary styles, techniques, and resources.
- To try and make my participation an inspiration for other writers or those aspiring to be.
This time, the theme is: Concurso de crónicas reales: Historias con nombre de mujer. This is to take advantage of the March 8th celebration and extend it to pay this more than well-deserved tribute to women.
For this tribute, I chose Malú del Carmen, to whom I recently dedicated a poem, Dolor de ausencia. She is my mother, and I believe she has well-earned her place in the history of Venezuelan theater and in the hearts of those who knew her.
The contest deadline is approaching, but there is still time to participate. Don’t miss out!
English version below!

Que nació en un lugar llamado El Aguacate -decía ella-, allá por San Pedro de los Altos, en el estado Miranda. ¡Eso sí era importante, decirse mirandina!
Sin embargo, todos sus cuentos desde niña se sitúan en El Guarataro, famoso barrio caraqueño, tanto por su antigüedad como por su fama de sector de pobreza. Esta última estaba retratada en la mayoría de sus historias que incluían muñecas de trapo muy roídas y curtidas por el tiempo y las inclemencias de una dictadura gomecista que no solo desdibujaba el rostro de aquella muñeca sino la vida entera de una nación.
Desde 1924, cuando nació al tercer día de octubre, hasta la caída de Gómez en el 35, empezó su formación que en lo escolar no superó el tercer grado, pues no había forma de tener todos los útiles que exigía la escuelita. En contraposición, tuvo una madre preocupada por transmitirle lo que a su alcance estaba como cultura y así la llevaba a ella y sus hermanos a exposiciones, obras de teatro, zarzuelas y conciertos a los que pudieran tener acceso.
Aunque su madre la bautizó como Carmen Teresa, por extraño sortilegio terminó con el nombre de su madre en el segundo fragmento de su identidad: Carmen Cecilia. Gavidia fue su único apellido, pues su papá Julián Fuentes no llegó a dárselo. Una espinita que estuvo allí siempre, aunque no como herida.
Mas no fue ese nombre el que brilló. Tanta música y escenarios le despertaron la pasión y luego de trabajar un tiempo en los Telares Palo Grande, cerca de su casa, incursionó en el canto en la radio. Allí una voz de timbre angelical y excepcional le abrió las puertas y los micrófonos para cantar como se hacía en aquellos tiempos, en vivo y directo con guitarras u orquesta. Esa era la modalidad de las emisoras que contrataban agrupaciones u orquestas de medianas dimensiones, que transmitían sus conciertos de forma similar a esos conciertos virtuales que ahora se hacen bajo el nombre de streaming.
Fue para ese entorno que quiso buscar un nombre que le diera presencia en el medio artístico y antepuso a su nombre el de una artista mexicana que gozaba de su admiración. De allí en adelante fue conocida como Malú del Carmen.
Así cantó en las emisoras estrellas de la época: La Voz de la Patria, Ondas Populares, Radio Continente, Radio Rumbos… Fue en esta última donde dio sus pininos en otra faceta que definió su vida: la actuación. Allí fue pionera de las radionovelas que marcaron la pauta durante años.
Como aspirante a ser una artista integral, recorrió todos los campos relacionados a las artes escénicas. De esa manera fue compañera de Yolanda Moreno en el Retablo de Las Maravillas, donde bailaban y cantaban ambas.
En 1953 funda -junto a otros vanguardistas de las tablas venezolanas un grupo que se convirtió en referencia histórica y marcó un antes y un después en el teatro venezolano, como César Rengifo, Humberto Orsini y otra decena de creadores- el grupo Máscaras.
Durante ese tiempo consolida su relación con el dramaturgo y director de teatro Humberto Orsini, con el cual forma familia y tiene sus dos hijos: Hely e Ylich.
La posición crítica ante las políticas del dictador Marcos Pérez Jiménez y luego del gobierno de Raúl Leoni y Rómulo Betancourt, complicaron las cosas y la actividad teatral se vio afectada por las persecuciones políticas y la muerte, que incluyó la de Oswaldo Orsini, cuñado de ella, hermano de Humberto, quien también era actor del mencionado grupo y fue ejecutado por el gobierno, sin defensa y sin juicio.
Contra viento y marea siguieron sus actividades y años después cambiaron de grupo, al formar el Teatro Estudio 67 y así continuar en el ambiente artístico.
En 1969 toma las maletas, con su familia, para irse a vivir a Europa, en la República Democrática Alemana y luego en la Unión Soviética. En ambos países participó en cine, radio y teatro, tanto en actuación presencial como en doblaje.
A su regreso a Venezuela entra en la televisión, destacando sus trabajos en telenovelas, teatro y cine, donde la recuerdan principalmente por su destacada labor en Inmensamente tuya (1987), Por estas calles (1992) y La dueña (1984).
Carmen Cecilia Gavidia o como la conocían todos en el medio artístico, Malú del Carmen fue una mujer de lucha incansable. Nunca formó parte de ningún partido y a todos les tenía sus críticas, pero entendió que su toda labor es política por sí misma y en eso fue coherente toda su vida.
Fue una compañera y apoyo constante para su esposo y una madre abnegada.
Una caída, atendiendo a su esposo enfermo, la condenó a una silla de ruedas, pero no por mucho tiempo, pues la partida física de él la llevó a ese mismo destino seis meses más tarde.
Así el 30 de abril de 2018, a sus 93 años de edad, Malú se fue y dejó en la familia y en las artes escénicas de Venezuela un vacío y una herencia de entrega, compromiso y lucha.

English version
She was born in a place called El Aguacate —she used to say— near San Pedro de los Altos, in Miranda state. That was indeed important: to call herself a mirandina!
However, all her childhood stories are set in El Guarataro, a famous Caracas neighborhood, known both for its antiquity and its reputation as a poverty-stricken sector. This poverty was portrayed in most of her stories, which included rag dolls, worn and weathered by time and the inclemencies of a Gomez dictatorship that blurred not only the face of those dolls but the entire life of a nation.
From 1924, when she was born on the third day of October, until the fall of Gómez in '35, she began her education. In school, she did not get past the third grade, as there was no way to afford all the supplies required by the little school. In contrast, she had a mother who was concerned with passing on whatever culture was within her reach; thus, she took her and her siblings to exhibitions, plays, zarzuelas, and concerts to which they could have access.
Although her mother baptized her as Carmen Teresa, by a strange spell, she ended up with her mother’s name in the second part of her identity: Carmen Cecilia. Gavidia was her only last name, as her father Julián Fuentes never gave her his. It was a thorn that was always there, though not as a wound.
But it was not that name under which she shone. So much music and stage life awakened her passion and, after working for a time at the Telares Palo Grande near her home, she ventured into singing on the radio. There, a voice of angelic and exceptional timbre opened the doors and microphones for her to sing as it was done in those times: live and direct with guitars or an orchestra. That was the modality of the stations that hired medium-sized groups or orchestras, broadcasting their concerts in a way similar to the virtual concerts now performed under the name of streaming.
It was for that environment that she wanted to find a name that would give her presence in the artistic world, and she prefixed her name with that of a Mexican artist she admired. From then on, she was known as Malú del Carmen.
Thus, she sang on the star stations of the era: La Voz de la Patria, Ondas Populares, Radio Continente, Radio Rumbos… It was at the latter where she took her first steps in the other facet that defined her life: acting. There, she was a pioneer of the radio soap operas (radionovelas) that set the standard for years.
Aspiring to be a complete artist, she explored all fields related to the performing arts. In that way, she was a companion to Yolanda Moreno in the Retablo de Las Maravillas, where they both danced and sang.
In 1953, alongside other vanguards of the Venezuelan stage such as César Rengifo, Humberto Orsini, and a dozen other creators, she founded the group Máscaras, which became a historical reference and marked a before and after in Venezuelan theater.
During that time, she consolidated her relationship with the playwright and theater director Humberto Orsini, with whom she formed a family and had two children: Hely and Ylich.
Her critical stance against the policies of dictator Marcos Pérez Jiménez and later the governments of Raúl Leoni and Rómulo Betancourt complicated matters. Theater activity was affected by political persecution and death, including that of Oswaldo Orsini, her brother-in-law and Humberto’s brother, who was also an actor in the aforementioned group and was executed by the government without defense or trial.
Against all odds, they continued their activities and years later changed groups, forming Teatro Estudio 67 to persist in the artistic environment.
In 1969, she packed her bags with her family to live in Europe, in the German Democratic Republic and later in the Soviet Union. In both countries, she participated in film, radio, and theater, both in live performance and as a dubbing actress.
Upon her return to Venezuela, she firmly entered television, with notable work in telenovelas, theater, and film, where she is remembered mainly for her outstanding performances in Inmensamente tuya (1987), Por estas calles (1992), and La dueña (1984).
Carmen Cecilia Gavidia, or as everyone in the artistic world knew her, Malú del Carmen, was a woman of tireless struggle. She never belonged to any political party and had criticisms for all of them, but she understood that all her work was political in itself, and she remained consistent in that throughout her life.
She was a constant companion and support for her husband and a devoted mother.
A fall, while caring for her sick husband, condemned her to a wheelchair, but not for long, as his physical passing led her to that same destination six months later.
Thus, on April 30, 2018, at 93 years of age, Malú left, leaving a void in her family and in the performing arts of Venezuela, along with a legacy of dedication, commitment, and struggle.


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Afectuosa crónica para honrar a tu querida madre, estimado @ylich; sin duda, una mujer de gran valor en su labor musical y actoral. Saludos.
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Una gran madre, mujer y artista. Sin dudas que dejó huella por este mundo, una huella indeleble. ¡Un bravo! Para la vida y obra de tu señora madre.
Gracias por compartir tu crónica con nosotros.
Excelente noche.
Hermosa mujer y actriz de caracter, como pocas. Así la admire´, así la veo y asi la recuerdo. Gracias por compartir uno de los episodios más importante de tu vida con nosotros. Porque fue también una madre ejemplar. Parió hijos a quienes delegó su arte, su amor, su pasión por lo cultural y por la música. Ella nunca se ha ido , aun está en nuestros corazones al recordarla en plena acción por la pantalla chica de nuestra televisión venezolana, cuando era lo maximo que teníamos . Gracias, amigo. Dios la tiene a su derecha. Estoy segura.¡Linda, emotiva y aleccionadora crónica de la vida real. Saludos y cariños.❤️
No es fácil escribir con una pluma tan pulcra sobre sus afectos. Tú lo has hecho de manera impecable. Malú demostró ser una mezcla de entereza y sensibilidad. La vida fuera de los escenarios a veces nos muestran garras que nos obligan a defendernos para no sucumbir. Excelente trabajo. Te felicito por haber tenido una Madre con letras mayúsculas. Me encantó leerte. Un abrazo.