Las comadres/The godmothers

El pueblo estaba dormido cuando comenzaron a escucharse ruidos inusuales en la capital de Venezuela, las llamas vivas en Fuerte Tiuna y el humo negro cubriendo el cielo azul despertaron a casi toda la población caraqueña. En pocos minutos, todo el país abandonaba sus camas para unirse a un clima de zozobra por el bombardeo del ejército estadounidense y la detención de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.

Algunas personas celebraban; otras, en cambio, cuestionaban las acciones militares.

Carmen vivía sola. Se asomó a la ventana y vio el alboroto que había en su calle, se preparó un café y se sentó en los escalones de su casa, posó sus brazos sobre sus rodillas y juntó sus manos para rezar para que en el país reinara la calma.

Ella siempre había sido opositora al gobierno, y ese sentimiento se incrementó cuando su hijo adolescente perdió la vida en una marcha en contra del gobierno. Por eso rezaba, para que ninguna madre sintiera el dolor que ella conocía profundamente.


image.png
Wikimedia

Mientras Carmen rezaba, su comadre Francisca se le acercó y, con tono irónico, le dijo:

—Me imagino que estás feliz, Carmen. Ya Trump logró lo que quería: Bombardearon al país y se llevaron presos a mi Presidente Maduro y a la Primera Combatiente. Ahora no vamos a tener más "bono de guerra".

—Comadre, por favor, no deseo discutir con usted de política. Yo solo estoy rezando por el país. A mí no me interesa ni su Presidente Maduro ni su mujer. Ya basta de insultos. ¿Usted cree que vale la pena perder una amistad de años por esa gente? No, comadre, entienda que a ellos todo les sobra; mientras nosotras, apenas tenemos para comer. Mírese en un espejo. Usted tiene la misma ropita de siempre, anda buscando agua en el río, porque no tiene para comprar un tanque de agua cisterna, y aún así defiende a este gobierno. ¡Dios mío, no sea ciega!

—Mira, Carmen, a mí no me vengas con discursos trasnochados. Nosotros estamos así por el bloqueo de los Estados Unidos. Tú no entiendes que el pobre Maduro hace esfuerzos para que vivamos en paz, pero nadie le reconoce nada. Ok, yo estoy consciente de que la pensión no es ni un dólar, y que no alcanza para nada, que la comida está cara, que las medicinas no se pueden comprar, que en los hospitales no hay medicina,..., pero eso va a cambiar cuando quiten el bloqueo. Eso sí, el petróleo no se lo vamos a regalar a los gringos. NOOOOOOO, señor.

—Ay, comadre, yo aún no la entiendo. Usted vive quejándose de la mala situación del país, pero desea que esta gente siga gobernando.

—Mujer, yo los defiendo, porque ellos quieren hacer bien las cosas, pero los gringos no los dejan.

—¿Verdad? ¡Mira, pues! ¿Y cómo se justifica tanta corrupción? ¿Dónde está el montón de dólares que se robó El Aissami y Ramírez cuando estuvieron en PDVSA? Si no había plata, ¿de dónde ellos sacaron tanto dinero?

Francisca guardó silencio. Se quedó pensando cómo refutar a Carmen, pero no encontró las palabras.

Carmen tanbién se quedó callada, sumida en sus pensamientos. Al poco rato, dijo:

—Comadre, yo no sé quién de las dos está equivocada, pero yo no le veo sentido a mantener este distanciamiento por causa de unos políticos que nosotras ni conocemos. Vamos a hacer una cosa: Tomémonos un café y recemos para que el país siga teniendo paz y tranquilidad.

—Es verdad, comadre, vamos a rezar para que todo salga bien.

Así, las dos comadres lograron recuperar su amistad en uno de los momentos de mayor crisis política que había en Venezuela.

Gracias por su lectura

Nota: La imagen utilizada es una obra de la pintora finlandesa Elin Kleopatra Davielson-Gambogi, titulada Dos mujeres (1905)

image.png

The city was asleep when unusual noises began to be heard in the Venezuelan capital. The flames raging at Fort Tiuna and the black smoke covering the blue sky woke almost the entire population of Caracas. In a few minutes, the whole country was out of bed, joining in a climate of anxiety due to the US military bombing and the arrest of Nicolás Maduro and his wife, Cilia Flores.

Some people celebrated; others, however, questioned the military actions.

Carmen lived alone. She looked out the window and saw the commotion on her street. She made herself a coffee and sat on the steps of her house, placed her arms on her knees, and clasped her hands to pray for calm to reign in the country.

She had always been an opponent of the government, and that feeling intensified when her teenage son lost his life in an anti-government march. That's why she prayed, that no mother would ever feel the pain she knew so deeply.


image.png
Wikimedia

While Carmen was praying, her friend Francisca approached her and, in an ironic tone, said:

—I imagine you're happy, Carmen. Trump got what he wanted: They bombed the country and arrested my President Maduro and the First Lady. Now we won't get any more "war bonuses."

—My dear friend, please, I don't want to discuss politics with you. I'm just praying for the country. I'm not interested in your President Maduro or his wife. Enough with the insults. Do you think it's worth losing a friendship of many years over those people? No, my friend, understand that they have everything they need; while we barely have enough to eat. Look at yourself in a mirror. You're wearing the same clothes as always, you're fetching water from the river because you can't afford a water tank, and yet you still defend this government. My God, don't be blind!

—Look, Carmen, don't come at me with your outdated speeches. We're in this situation because of the United States' blockade. Don't you understand that poor Maduro is making efforts so we can live in peace, but nobody acknowledges anything he does? Okay, I'm aware that the pension isn't even a dollar, and that it's not enough for anything, that food is expensive, that medicine is unaffordable, that there's no medicine in the hospitals... but that's going to change when they lift the blockade. But one thing's for sure, we're not going to give the oil away to the gringos. NOOOOOOO, sir.

—Oh, my dear friend, I still don't understand you. You're always complaining about the bad situation in the country, but you want these people to keep governing.

—Woman, I defend them, because they want to do things right, but the gringos won't let them.

—Right? Look at that! And how do you justify so much corruption? Where is the pile of dollars that El Aissami and Ramírez stole when they were at PDVSA? If there was no money, where did they get so much from?

Francisca remained silent. She pondered how to refute Carmen, but couldn't find the words.

Carmen also remained silent, lost in thought. After a while, she said:

"Comadre, I don't know which of us is wrong, but I don't see the point in maintaining this distance because of some politicians we don't even know. Let's do this: Let's have a coffee and pray that the country continues to have peace and tranquility."

"That's right, Comadre, let's pray that everything turns out well."

And so, the two friends managed to rekindle their friendship during one of the most critical political crises in Venezuela.

Thank you for reading

Note: The image used is a work by the Finnish painter Elin Kleopatra Davielson-Gambogi, titled Two Women (1905)



0
0
0.000
6 comments
avatar

Carmen apesar de todo nunca dejo a dios atrás, y tampoco dejo esas oraciones atrás. En un bombardeo todos corren pero está mujer fue valiente sabía que algo la protegía, y por eso decidió dar la gloría y tomar la calma. Me gusto mucho tu historia Sol. Un fuerte abrazo y bendiciones.

0
0
0.000
avatar

Cierto, Luis. Creo que nadie debería perder amigos ni familiares por la política; y en lo que respecta a las oraciones; estas siempre abren caminos para conectar con Dios. Gracias por tu cálido comentario. Un abrazo.

0
0
0.000
avatar

Una historia con mucho tinte realista, lo que narras realmente está pasando con la gente, hay quienes apoyan al tirano que los hace sufrir escudándose en mentiras y lavados de cerebro que no los hace darse cuenta de la realidad en que viven. Ojalá todo el pueblo pudiera arreglar sus desavenencias como lo hicieron las comadres y luchar por la libertad del país. Excelente trabajo.

Gracias por compartir tu historia con nosotros.

Excelente miércoles.

0
0
0.000
avatar

Sí, es un diálogo que presenta dos extremos. Conozco a muchas familias que se han separado por sus visiones políticas. La situación de Venezuela es incierta. He escuchado noticias en noticieros extranjeros, y a la mayoría les preocupa lo que puede pasar con sus países. Es decir, Venezuela es un punto de referencia para analizar las conductas de Trump. Yo deseo que en el país se mantenga la calma que hoy reina. Un abrazo.

0
0
0.000