Entrada al concurso de minicuentos de Literatos/ Nueva Esperanza

Hace doscientos años, la tempestad obligó al barco Nueva Esperanza a encallar en un lugar solitario, una costa azul y de arenas doradas llena de palmeras y mas allá unas montañas cubiertas por nubes blancas. Su tripulación y los treinta pasajeros que habían pagado el viaje desde su país azotado por la guerra, hasta América, quedaron varados. Sus destinos fueron unidos por ese mar indomable y caprichoso, para comenzar una nueva vida.
Esto me lo conto mi abuela y también me dijo que tras caminar varios días por la montaña, no lograron llegar al otro lado y las mujeres con sus niños cansados decidieron que no darían un paso mas y se sentaron en las piedras grandes y negras con vetas verdes a la orilla de un río caudaloso, hasta que los hombres decidieron que allí fundarían un pueblo entre la selva y el aroma de mar al que llamaron, Nueva Esperanza.
Tiene solo dos calles y casas a ambos lados. Una iglesia hecha de piedras frente a una pequeña plaza.
Mi familia nunca ha salido del pueblo, como la mayoría de los habitantes. Hay una historia que explica, el por qué, no lo han hecho.
El joven Juan, hijo mayor de Juan el carpintero, mi tatarabuelo, decidió un día explorar mas allá de la quebrada verde, el limite norte del pueblo.
Regresó luego de treinta días, con una jóven de piel cobriza y largos cabellos negros, que hablaba una lengua extraña. Contó una historia fabulosa de unos hombres de piel como la de la joven, pintada de rojo y amarillo, que andaban desnudos entre los árboles.
Los hombres lo atraparon y lo llevaron a un claro entre los árboles donde, junto a las mujeres, se sentaron alrededor del fuego. Le dieron a aspirar de una pipa grande y a tomar una bebida embriagante. Juan pudo hablar con su madre muerta y supo que su tío Pedro, el que había ayudado a construir la iglesia, había caído por un acantilado donde murió a los dos días.
Desde ese momento la gente le consultaba sobre el futuro y Juan tuvo una premonición: Un día un extranjero llegaría al pueblo, y una advertencia: no debían salir de los límites del pueblo porque morirían en la selva. Solo el pueblo los protegería.
Todos le creyeron y obedecieron. "No necesitan salir de este lugar que nos ha dado todo lo que necesitamos: alimentos y madera para construir, agua en abundancia y un clima muy benigno, sin los inviernos fríos de la tierra de donde salimos" fue lo que dijo Juan.
—¡Pero eso pasó hace muchos años! —le dije a mi abuela, porque en secreto ya había planificado irme del pueblo.
—Nada ha cambiado Ismael, todo está escrito en las crónicas del pueblo. El mar nos trajo hasta aquí y la montaña nos dijo donde debíamos detenernos. Es muy simple. Y nuestra familia se fundió con esta tierra, porque somos mestizos y ayudamos a construir este pueblo. Tus padres y hermanos siguen la tradición de ser los mejores carpinteros y ebanistas."
Pero al día siguiente de esta conversación, un hombre llegó al pueblo. Entró caminando por el sendero que viene del río. Traía un burro cargado de cosas para vender. Había extraviado el camino y se sorprendió al encontrar este pueblo que nadie conocía.
Y con él llegaron las historias de un mundo mas allá del río, diferente al que nosotros conocíamos.
Le pregunté por los hombres que vivían en los árboles y él hombre se carcajeo dejando ver su dientes amarillentos.
—¡Eso fue hace muchos años! ahora son campesinos que siembran la tierra.
La profecía de mi tatarabuelo Juan se cumplió, pero la advertencia que nos hizo dejó de infundirnos temor, o tal vez lo hizo para proteger a los hombres de la selva. No lo sé, pero ese mismo día me despedí de mi familia y salí de Nueva Esperanza.

Muchas gracias por leer mo relato con el cual participo en el Concurso de minicuentos en honor al maestro Juan Rulfo. Aquí el enlace, para que se animen a participar.

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Muchas gracias amigos de Literatos por valorar mi publicación.
Saludos @es-literatos y Felíz noche ✨️
Un minicuento que nos presenta una historia muy atractiva, de gran sensibilidad y resonancia maravillosa. Suerte en el concurso. Saludos, @popurri.
Agradezco y valoro mucho el comentario amigos de @celf.magazine. Es un gran estímulo para seguir escribiendo relatos.
Abrazos y bendiciones ✨️
Un cuento con mucha tradición y costumbres de aquel pueblo. Las creencias son fuertes y pueden controlar a la gente, pero al final hay quien desafía el destino. Muy buen trabajo.
Gracias por compartir tu cuento con nosotros.
Excelente lunes.
Hola @rinconpoetico7
Agradecida por tu comentario. A veces las creencias que se convierten en verdades pueden poner límites que solo los mas osados se atreven a romper.
Saludos y bendiciones ✨️
Me gusta tu historia. Los valientes, los que traspasan los límites, hacen los cambios. O por lo menos cambian su vida, sus horizontes. Mi madre, que nació en un pequeño pueblo de Aragua en las primeras décadas del siglo XX, fue la primera de sus hermanos en salir del pueblo, en buscar horizontes más amplios. Décadas después yo también dejé mi ciudad, Caracas, para aventurarme a venir a España.
Hola @beaescribe.
Me gusto mucho tu comentario acerca de tu familia, porque son ejemplos de que dejar el miedo al cambio abre nuevas alternativas de vida. Te felicito por atreverte.
Un abrazo y bendiciones ✨️🌸