Échame el cuento/ La masa de maíz pelado (Esp/Eng)

Saludos amigos de Mundo Hispano.
En esta nueva iniciativa de Échame el cuento me parece muy bueno e interesante ver hacia el pasado y recordar los momentos difíciles, como desafíos y aprendizajes y hasta me atrevo a decir con sentido del humor.
Para muchos es conocido las situaciones vividas en mi país, Venezuela, donde por varios años la escasez de productos alimenticios y otros necesarios para el bienestar se hizo crítico. Había dinero pero no que comprar. Y de esta experiencia tengo muchas anécdotas de las cuales aprendí a superar esta condición que no podía controlar, pero si adaptarme y buscar alternativas.

Yo considero que la condición mental refuerza el estado de pobreza, cuando la desesperación no permite ver alternativas. En estas condiciones de crisis económicas sentí por un momento que había perdido la capacidad de darle a mi hogar, a mis hijos, lo necesario para su bienestar. En este caso no se trataba de falta de ingreso, sino de disponibilidad de alimentos.
Pero, no podía quedarme paralizada. Tenia que accionar. Aprovechar las opciones de la mejor manera. Y es aquí donde el apoyo de toda la familia fue una gran fortaleza.
Por ejemplo las compras de los productos de primera necesidad se hacían por terminación del número de cédula. Es decir, cada día correspondía a dos números.
Uno llegaba al supermercado y después de hacer una cola kilométrica, podías entrar mostrando tu cédula. En mi familia teníamos la ventaja que éramos cinco compradores y nos turnábamos. Salir de madrugada, tener la paciencia de esperar y no desanimarse si despues de esperar muchas horas no se conseguía mucho. Y a veces tener que aguantar las injusticias, las discusiones entre las personas y el mal trato de algunos militares que cuidaban el orden público.
Imagen de Canva IA La desesperación por conseguir alimento se sentía con mucha fuerza en esos momentos. En una oportunidad despues de haber pasado horas en una cola en una panadería, logre comprar pan, casi a último momento, porque se acababa rápido. Me fui caminando hasta mi casa ya estaba oscureciendo y senti que alguien me seguía. Era un hombre joven y al acercarse me preguntó donde había comprado el pan. Me dió la sensación de que iba a arrebatar la bolsa y apresuré el paso y me metí en un local, esperando que se fuera.
En otro momento, se me acercó una anciana con un niño. Su aspecto no era el de las personas que viven en la calle. La señora me pidio por favor que le diera un pan al niño que tenía hambre. Se me partió el corazón. Le di a los dos. Y me fui a la casa agradeciendo a Dios por lo que tenía.
La crisis económica había generado un estado de pobreza en muchas familias, hasta el límite de tener que pedir para comer.
Durante un tiempo hubo una escasez casi total de la harina de maíz precocidad. Este producto es uno de los mas utilizados en la dieta diaria del venezolano para hacer arepas, bollitos y empanadas y para colmo también escaseaba el pan. Comenzaron a venderse unas masas hechas con harina de maíz que no tenían muy buen aspecto y las personas las compraban porque no tenían otra opción.
Mi esposo había llevado unos sacos de granos de maíz y nos propusimos a hacer nosotros mismos la masa. Volvimos a la época de las abuelas que pilaban el maíz. Ahora sé lo fuerte que es este trabajo y admiro la fortaleza de las mujeres que todavía lo hacen.
Imagen generada en Canva con IA Bueno les diré que esto fue un trabajo en equipo. No teníamos molino y lo que hacíamos era sancochar el maíz hasta ablandarlo y luego pelarlo y macerarlo a mano con piedras de moler. Todo un esfuerzo. Pero lo valió. La masa nuestra era de mejor calidad tanto en su sabor como en su estado sanitario. Y las arepas quedaba mucho mejor.

El poder que se siente al producir algo, contrarresta ese sentimiento de escasez, de pobreza. Yo puedo con esto que estoy haciendo, puedo con mis propios recursos obtener lo que necesito.
Bueno ese trabajo lo repetimos con unos sacos de maní en concha. El cual también procesamos para consumirlo. Y era muy divertido hacerlo porque nos sentábamos todos a desgranar, lo tostaba en el horno, luego le quitamos la cascarilla y por supuesto el último paso y lo mas sabroso: comerlo. El maní es un alimento muy nutritivo y saludable y saciaba nuestra necesidad de comer algo sabroso.
Estos años vividos en crisis económico me enseñaron mucho, no solo la importancia del apoyo familiar sino también a valorar lo que se tiene.

Muchas gracias por leer esta publicación que escribí para participar en la iniciativa Échame el cuento de mis amigas @brujita18 y @annafenix. Acá el enlace, para los que se animen a participar. Invito a @katleya @maxjulisgf y @actioncats.

Tell me the story: The peeled corn dough
Greetings, friends of Mundo Hispano.
In this new initiative from Échame el cuento, I think it's very good and interesting to look back at the past and remember difficult moments, such as challenges and lessons learned, and I would even dare to say with a sense of humor.
Many people are familiar with the situations experienced in my country, Venezuela, where for several years the shortage of food and other necessities became critical. There was money, but nothing to buy. From this experience, I have many anecdotes from which I learned to overcome this condition that I could not control, but rather adapt to and seek alternatives.

I believe that mental state reinforces poverty when despair prevents us from seeing alternatives. In these conditions of economic crisis, I felt for a moment that I had lost the ability to provide my home and my children with what they needed for their well-being. In this case, it was not a lack of income, but a lack of food availability.
But I couldn't remain paralyzed. I had to take action. I had to make the most of the options available to me. And this is where the support of my whole family was a great strength.
For example, purchases of basic necessities were made according to the last digit of your ID number. That is, each day corresponded to two numbers.
You would arrive at the supermarket and, after waiting in a long line, you could enter by showing your ID number. In other words, each day corresponded to two numbers.
You would arrive at the supermarket and, after waiting in a long line, you could enter by showing your ID card. In my family, we had the advantage of being five shoppers, so we took turns. We would leave at dawn, have the patience to wait, and not get discouraged if, after waiting for many hours, we didn't get much. And sometimes we had to put up with injustices, arguments between people, and the poor treatment of some of the military personnel who were maintaining public order.
Imagen de Canva IA The desperation to get food was very strong at that time. Once, after spending hours in line at a bakery, I managed to buy bread, almost at the last minute, because it was selling out quickly. I walked home as it was getting dark and felt that someone was following me. It was a young man, and as he approached, he asked me where I had bought the bread. I had the feeling that he was going to snatch the bag, so I quickened my pace and went into a store, hoping he would go away.
Another time, an elderly woman with a child approached me. They didn't look like people who lived on the street. The woman asked me to please give some bread to the child, who was hungry. My heart broke. I gave them both some bread. And I went home, thanking God for what I had.
The economic crisis had plunged many families into poverty, to the point where they had to beg for food.
For a while, there was an almost total shortage of precooked corn flour. This product is one of the most widely used in the daily Venezuelan diet to make arepas, bollitos, and empanadas, and to make matters worse, bread was also in short supply. They began to sell dough made with corn flour that didn't look very good, and people bought it because they had no other choice.
Imagen generada en Canva con IA My husband had brought some sacks of corn kernels, and we decided to make the dough ourselves. We went back to the days of our grandmothers who used to grind corn. Now I know how hard this work is, and I admire the strength of the women who still do it.
Well, I'll tell you that this was a team effort. We didn't have a mill, so what we did was boil the corn until it softened and then mash it by hand with grinding stones. It was quite an effort. But it was worth it. Our dough was of better quality, both in taste and in terms of hygiene. And the arepas turned out much better.
The power you feel when you produce something counteracts that feeling of scarcity, of poverty. I can do this, I can obtain what I need with my own resources.
Well, we repeated that work with some bags of peanuts in their shells. We also processed them for consumption. And it was a lot of fun to do because we all sat down to shell them, roasted them in the oven, then removed the skins, and of course, the last and tastiest step: eating them. Peanuts are a very nutritious and healthy food, and they satisfied our need to eat something tasty.
These years of economic crisis taught me a lot, not only the importance of family support but also to value what you have.

Thank you very much for reading this post that I wrote to participate in the Échame el cuento initiative by my friends @brujita18 and @annafenix. Here is the linkfor those who want to participate.

La imagen de la presentación la edité en Canva
Translated with DeepL.com (free version)
Aquellos días fueron fuertes, tocó reinventarse, en la comida, con los productos de perfumería y demás recuerdo que hasta jabones artesanales salieron a venderse.
Gracias por compartir tus experiencias con nosotros amiga mía, un abrazo!!
Asi es amiga @brujita18, fue un reto mantener el bienestar no solo material sino también mental.
Un abrazo. Siempre es un gusto participar.
Felíz y bendecida noche 😘✨️
¡Felicitaciones!
Estás participando para optar a la mención especial que se efectuará el domingo 8 de febrero del 2026 a las 8:00 pm (hora de Venezuela), gracias a la cual el autor del artículo seleccionado recibirá la cantidad de 1 HIVE transferida a su cuenta.
¡También has recibido 1 ENTROKEN! El token del PROYECTO ENTROPÍA impulsado por la plataforma Steem-Engine.
1. Invierte en el PROYECTO ENTROPÍA y recibe ganancias semanalmente. Entra aquí para más información.
2. Contáctanos en Discord: https://discord.gg/hkCjFeb
3. Suscríbete a nuestra COMUNIDAD y apoya al trail de @Entropia y así podrás ganar recompensas de curación de forma automática. Entra aquí para más información sobre nuestro trail.
4. Visita nuestro canal de Youtube.
Atentamente
El equipo de curación del PROYECTO ENTROPÍA
Gracias Proyecto Entropia por seleccionar mi publicación.
Saludos