Volver a los brazos de la madre (Relato corto)

Volver a los brazos de la madre

Las detonaciones se escuchaban detrás de ella. Los sonidos de disparos estaban por todas partes y se habían prolongado por horas. Los que aún seguían vivos corrían de un lado a otro tratando de protegerse y ella no era la excepción. Todos los jóvenes habían decidido salir y luchar contra el opresor que había sacado al ejército con toda su artillería.
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La noche anterior comenzaron los disparos. Primero lejos y luego se fueron acercando. En casa solo estaban ella y su madre. Los otros hijos, el gobierno los había desaparecido. No se sabía nada de ellos y eso era peor. La madre, con el rostro desencajado, martirizado por el verdugo, no sabía si comenzar a llorar o seguir buscándolos, si rezar por ellos o pelear.=o¡0¡o=
La hija sí lo tenía claro. Sus hermanos habían sido víctimas del desastre, del odio desatado. Las primeras acciones del gobierno habían sido para crear miedo, desesperación. Por eso ella no perdía el tiempo en reflexiones y también había salido a la calle, enrumbándose por la autopista en mitad de los escombros y las tanquetas.=o¡0¡o=
Aunque no se había detenido, sus pasos se habían hecho lentos, en zig zag. Una explosión detrás de otra, a sus espaldas, la hacían arquear el cuerpo y apurar la marcha. A metros de su casa, llamó a la madre que como loca salió a su encuentro. Ella, desfallecida, cayó mirando el cielo y susurrando a la anciana que la sostenía en el pecho: "No busque más, madre. Mis hermanos y yo hemos muerto."

La noche anterior comenzaron los disparos. Primero lejos y luego se fueron acercando. En casa solo estaban ella y su madre. Los otros hijos, el gobierno los había desaparecido. No se sabía nada de ellos y eso era peor. La madre, con el rostro desencajado, martirizado por el verdugo, no sabía si comenzar a llorar o seguir buscándolos, si rezar por ellos o pelear.
La hija sí lo tenía claro. Sus hermanos habían sido víctimas del desastre, del odio desatado. Las primeras acciones del gobierno habían sido para crear miedo, desesperación. Por eso ella no perdía el tiempo en reflexiones y también había salido a la calle, enrumbándose por la autopista en mitad de los escombros y las tanquetas.
Aunque no se había detenido, sus pasos se habían hecho lentos, en zig zag. Una explosión detrás de otra, a sus espaldas, la hacían arquear el cuerpo y apurar la marcha. A metros de su casa, llamó a la madre que como loca salió a su encuentro. Ella, desfallecida, cayó mirando el cielo y susurrando a la anciana que la sostenía en el pecho: "No busque más, madre. Mis hermanos y yo hemos muerto."

HASTA UNA PRÓXIMA HISTORIA, AMIGOS
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Duros recuerdos trae tu relato de los trágicos y dolientes momentos que ha vivido nuestra juventud enfrentada al criminal gobierno nacional, momentos que también podrán estar en otros países y otros tiempos, como ahora en la violentada Ucrania. Un abrazo, @nancybriti.
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