Viendo los años pasar | la historia de Aída (relato) [Esp - Eng]


Viendo los años pasar,
días que no se pueden recuperar,
sola suspira a lo lejos,
deseando el tiempo un poco regresar.

Seeing the years go by,
days that can't be recovered,
alone she sighs in the distance,
wishing for time to return a little.

@marybellrg

Fuente de la imagen principal en Pixabay │ Source of the main image in Pixabay

Eran muchos los años que habían pasado y los signos que le recordaban a Aída su triste historia. Esa de ver los años pasar sin disfrutarlos y sin realmente hacer lo suficiente para ser feliz o al menos acercarse a ese estado tan anhelado por el ser humano.

Aida venía de una familia de esas en las que los padres vivían juntos solo por conservar la apariencia de un hogar. Francisco Manuel, su padre, un hombre rústico, del campo, sin delicadezas al hablar y comportarse y que, la mayoría de las veces, trataba muy mal a su madre. Ella, Josefina Maria, era muy dulce y buena con sus hijos. Muchas veces los protegía de la furia desmedida de Francisco Manuel cuando al llegar borracho, quería casi matar a los pequeños por castigarlos si habían hecho alguna travesura propia de la edad.

Las carencias estaban a la orden del día. Había muy poca comida para tantas bocas. Siete en total. Aida era la mayor de cinco hermanos y en ese entonces decidió salir a trabajar. Tenía 15 años tan solo cuando comenzó a trabajar en casas de familia como doméstica. En una de ellas, a los 17, conoció a Héctor y se casó con él. Tuvieron tres hembras y un varón. Aida era feliz en ese tiempo. Héctor era el amor de su vida.

Su semblante era de felicidad y en ese entonces dejo de trabajar como doméstica. Sus hijos crecieron y un día, le llegó la terrible noticia de que Héctor había sido atropellado de regreso a casa y había muerto. Su corazón no aguantó tanto dolor y sufrió al poco tiempo un infarto. La amargura se apoderó de ella.

Más nunca sonrió ni se sintió feliz. Al paso de los años, sus hijos tomaron el rumbo que correspondía a su vida adulta. El varón era algo mala conducta. Las hembras si eran ambas buenas mujeres que velaban por ella y su salud. Sin embargo, Aida comenzó a llenarse de amarguras, de mala energía que le robó la tranquilidad y su vida. Más nunca sonrió ni fue aquella mujer plena que con Héctor vivía feliz.

Many were the years that had passed and the signs that reminded Aida of her sad story. That of watching the years go by without enjoying them and without really doing enough to be happy or at least get close to that state so longed for by the human being.

Aida came from one of those families in which the parents lived together just to keep the appearance of a home. Francisco Manuel, her father, was a rustic man, from the countryside, with no delicacy in speaking and behaving and who, most of the time, treated her mother very badly. She, Josefina Maria, was very sweet and kind to her children. Many times she protected them from the excessive fury of Francisco Manuel when he arrived drunk and wanted to almost kill the little ones to punish them if they had made some mischief typical of their age.

Shortages were the order of the day. There was too little food for so many mouths. Seven in all. Aida was the eldest of five siblings and at that time she decided to go out to work. She was only 15 years old when she started working in family homes as a domestic. In one of them, at 17, she met Hector and married him. They had three daughters and a son. Aida was happy at that time. Hector was the love of her life.

Her countenance was one of happiness and at that time she stopped working as a maid. Her children grew up and one day, she received the terrible news that Hector had been run over on his way home and had died. Her heart could not take so much pain and she suffered a heart attack soon after. Bitterness overcame her.

She never smiled or felt happy again. As the years went by, her children took the course that corresponded to their adult life. The male was somewhat misbehaved. The females were both good women who watched over her and her health. However, Aida began to be filled with bitterness, with bad energy that stole her tranquility and her life. She never smiled again, nor was she the full woman who lived happily with Hector.



Fuente en Pixabay │ Source in Pixabay

Ahora gritaba llena de resentimiento y eso fue haciendo mella en su salud y comenzó a deteriorarse. Una artrosis comenzó a comerse sus huesos y sus rodillas destruyó. No quiso operaciones ni remedios, a pesar de que ya casi no podía caminar. Su única ayuda era aquel bastón que la acompañaba y era el único sostén a la hora de querer andar. Pedía a gritos la muerte porque ya ella no tenía más nada que disfrutar.

En casa vivían sus nietas y bisnietos, Carlina, era la hija de una de sus hijas. Aida, a pesar de su amargura vigente, se rendía de ternura ante sus bisnietas Sofía y Carlita, quienes lograban arrancarle sonrisas a pesar de que ella, al morir Héctor, juró que más nunca iba a sonreír. Esas niñas eran su adoración hasta que un día decidieron migrar hacia otro país vecino. Aida volvió a quedarse sola entre el silencio y sus tristezas y comenzó a decaer en su salud.

Pasaban los días y la soledad hacía mella y pesaba en Aida. No dejaba de pensar en tantos años vividos y a la vez, no había vivido nada porque muy pocas veces había sido feliz. Una de sus tres hijas decidió llevársela con ella a otro país, donde supuestamente habría mejores condiciones para apoyarla en cuanto a su salud.

Sus otras dos hijas la despidieron con tristeza y a la vez con la esperanza de que allá en otra tierra, con otros aires, su mamá recuperara además de su salud, la alegría y esa chispa de la vida que se le había apagado cuando su amado Héctor murió. Pasaron los meses, quizás un año sería, desde que Aida partió a aquellas tierras. Ella nunca regresó al estado de felicidad, y aún estando rodeada de tanta gente, siguió sintiéndose sola, muy sola.

Al poco tiempo de estar en ese país, llegó la triste noticia de que Aida tenía cáncer. Un cáncer de tipo cerebral que estaba muy extendido en su organismo. Sus otras dos hijas no podían creerlo y la tristeza de que su madre podía morir tan lejos y sin poder volverla a ver, se apoderó de ellas. Aida desmejoró muy rápidamente y en aquel lejano país murió consumida en su tristeza y la soledad de su corazón.

Now she shouted full of resentment and that was taking its toll on her health and she began to deteriorate. Arthrosis began to eat her bones and destroyed her knees. She did not want operations or remedies, even though she could hardly walk anymore. Her only help was that cane that accompanied her and was her only support when she wanted to walk. She cried out for death because she had nothing more to enjoy.

Her granddaughters and great-grandchildren lived at home, Carlina was the daughter of one of her daughters. Aida, despite her bitterness, surrendered with tenderness to her great-granddaughters Sofia and Carlita, who managed to make her smile even though she swore that she would never smile again after Hector's death. Those girls were her adoration until one day they decided to migrate to another neighboring country. Aida was once again left alone amidst silence and sadness and her health began to decline.

Days went by and the loneliness took its toll and weighed on Aida. She could not stop thinking about the many years she had lived and at the same time, she had not lived at all because she had rarely been happy. One of her three daughters decided to take her with her to another country, where supposedly there would be better conditions to support her health.

Her other two daughters said goodbye to her with sadness and at the same time with the hope that there is another land, with other airs, their mother would recover not only her health but also her joy and that spark of life that had been extinguished when her beloved Hector died. Months passed, perhaps a year, since Aida left for that land. She never returned to the state of happiness, and even being surrounded by so many people, she continued to feel lonely, very lonely.

Shortly after being in that country, the sad news came that Aida had cancer. It was brain cancer that was widespread in her body. Her other two daughters could not believe it and the sadness that their mother could die so far away and without being able to see her again took hold of them. Aida deteriorated very quickly and in that distant country, she died consumed in her sadness and the loneliness of her heart.



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En sus últimos momentos pensó en como se le habían ido los años, así como si nunca jamás los hubiera vivido. Tanta amargura y resentimiento la mató. Hoy solo queda el recuerdo de aquella noble mujer, amiga, que se dejó envolver por la amargura y permitió que ese sentimiento se llevara sus mejores años.

Hoy la recuerdo cada tarde arrastrando la silla, sentada allí con la mirada a lo lejos, cavilando en sus pensamientos, quizás queriendo volver hacia atrás y retroceder el tiempo.

La vida no perdona. El tiempo es inclemente. Vivamos de la mejor manera posible. Desechemos la amargura y el resentimiento y cambiémoslo por amor y alegría. Ella era Aida, mi amiga, mi vecina.

In her last moments, she thought of how the years had gone by as if she had never lived them. So much bitterness and resentment killed her. Today only the memory of that noble woman, friend, who let herself be wrapped by bitterness and allowed that feeling to take her best years.

Today I remember her every afternoon dragging her chair, sitting there with her gaze far away, pondering her thoughts, perhaps wanting to go back and turn back time.

Life is unforgiving. Time is unforgiving. Let us live as best we can. Let us discard bitterness and resentment and exchange it for love and joy. It was Aida, my friend, my neighbor.



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Dedicada a todos aquellos que perdiendo el tiempo entre resentimientos, dejan pasar todo lo bonito de la vida, entregándole sus mejores años a la amargura de vivir entre la tristeza, sin aprovechar las bondades de la vida, una vida que siendo imperfecta, es la única que tenemos para intentar encontrar la felicidad.

Dedicated to all those who waste their time in resentment, let all the beauty of life pass them by, giving their best years to the bitterness of living in sadness, without taking advantage of the goodness of life, an imperfect life, is the only one we have to try to find happiness.



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Gracias por tomarse un tiempo para esta lectura

Thank you for taking the time for this reading

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Gif creado y obsequiado por mi amiga @equipodelta │ Gif created and given to me by my friend @equipodelta.



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El tiempo se va no se detiene y muchas veces no nos percatamos de eso ya que nos sumimos en el día a día.

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Por ello debemos vivirlo, disfrutarlo y ser felices de la mejor manera. Muchisimas gracias por pasar y comentar! Lo aprecio mucho! Un abrazo de vuelta! @surglen

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Hola, amiga.

Tus relato son sensibles, basado en hechos real y conmueve con el uso de palabras que riman para contar la vida de un ser que se sentía negativa que no ayudan al organismo. Es necesario vivir a plenitud, vivir feliz y vivir riéndonos y compartiendo, no podemos dejar que las angustias se apoderen.

Abrazos!

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Esta historia la tenìa en el alma desde hacia mucho. Mi vecina se enfermò en gran parte, por esa carga negativa de amargura y tristeza que al final acabò con su vida manifestada en una terrible enfermedad. El escribir nos permite expresar esos deseos de recrear algo que te duele pero que al final te deja una gran reflexiòn en cuanto a lo que en realidad significa la vida. Muchisimas gracias por pasar y valorar! Un abrazo de vuelta! @amandaj

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Cada persona lleva a cuestas muchos sentimientos, algunos positivos y otros negativos. Qué bueno que extrajeras una hermosa lección para todos. Es cierto, debemos dejar atrás las cosas malas y enfocarnos en la belleza de la vida.

Excelente 👏👏👏👏👏

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Asi es, mi bella. Vivir al màximo y de la mejor manera. Siempre habràn vicisitudes pero como las hay, tambièn habrà calma para alcanzarlas. Un gran abrazo y gracias por visitarme y dejar tu valioso comentario! Un gran abrazo de vuelta! @abisag

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Gracias por esa gran reflexión mi querida @marybellrg , debemos tratar siempre de tener una actitud positiva. 🤗

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Y aprovechar cada dìa al màximo, mi bella, sin resentimientos ni amarguras. Muchisimas gracias por pasar y valorar. Lo aprecio mucho! Un gran abrazo de vuelta, querida @beth78

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Que triste el historia, muchas personas mueren sin conocer la felicidad. La vida de las personas allegadas nos inspiran muchas veces, yo quisiera hablar algún día de mi mejor amiga de la infancia, ella también murió, pero su vida era tan prometedora porque era pintora, pero su vida dio un giro tan feo que hasta terminó en la calle. Aún no encuentro como empezar pero siempre sueño con ella y creo que lo que quiere es que hable de ella. ☹️

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Hazlo! Veràs que te vas a sentir muy bien honrando su nombre. Gracias por dejar siempre comentarios tan bonitos y positivos en mis publicaciones, querida Mari. Lo aprecio mucho! Un abrazote de vuelta! @mballesteros

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