El epistolario íntimo de Teresa de la Parra: las confesiones de una vida

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La carta (o epístola, en su denominación culta) ha sido un género textual al que muchos artistas, y particularmente escritores, han acudido –sobre todo en su etapa más madura– para manifestar a destinatarios cercanos sus juicios y confidencias acerca de temas, situaciones, experiencias, etc. Son famosas la cartas de Van Gogh a su hermano Theo, o las de Kafka a su amada Milena, o las Cartas a un joven poeta y otras muchas de Rilke, por referirme a artistas muy conocidos.


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Teresa de la Parra en 1924 - Fuente


Nuestra Ana Teresa Parra – Sanojo, conocida como Teresa de la Parra (seudónimo que adoptó cuando publicó su primera novela, Ifigenia) mantuvo entre 1924 y 1935 una comunicación epistolar muy productiva y significativa con quien fuera un entrañable amigo suyo, Rafael Carías.

Estas cartas, escritas desde Europa (Suiza y Francia), fueron guardadas durante largo tiempo “al cuidado del cariño familiar” y publicadas por primera vez bajo el título Epistolario íntimo en 1953 en las ediciones de la Línea Aeropostal Venezolana. Para esa edición Carías escribe un sentido prólogo que tituló “El Balcón de María Eugenia”, parafraseando el subtítulo de la segunda parte de la novela Ifigenia de Teresa de la Parra (“El balcón de Julieta”), cuya protagonista es María Eugenia Alonso. Leemos en el prólogo de Carías:

Quien leyere con ánimo desprevenido este epistolario íntimo, podrá advertir en él algo más que un mero afán de confidencias al amigo lejano “perdido en la multitud”; algo que puede señalar el trayecto de doce años de amistad y el recuento de un itinerario espiritual; diríase también, el propio testimonio de lo que fueron para ella misma su vida y su obra.

Teresa de la Parra se había ido a París en 1923. Allí publica en 1924 Ifigenia, que obtuvo el primer premio de un prestigioso concurso literario y luego fue traducida al francés. En 1929 se publica su segunda novela Memorias de Mamá Blanca en español y francés. Aquejada por una terrible enfermedad pulmonar: tuberculosis (la misma sufrida por su pariente, Simón Bolívar, de quien preparaba un libro que no pudo terminar: “No sé si le he hablado de mi proyecto; quisiera escribir una vida íntima de Bolívar”), pasa gran parte de su tiempo en sanatorios, lo que se hace manifiesto en el carácter plasmado en sus cartas. Murió en Madrid el 23 de abril de 1936.


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Portada de la primera edición de Epistolario íntimo - Fuente


De su Epistolario íntimo (no recuerdo si lo compré en un remate de libros o lo rescaté de la "desincorporación" de libros de una biblioteca), quiero compartir con ustedes algunas líneas y fragmentos que recogen esa visión confesional, lindando lo filosófico, de su vida.

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Es tan bello destino florecer en silencio! (Suiza, agosto 21 de 1925)

Resumiendo: creo que la hostilidad de Caracas contra Ifigenia es debida a la envidia-pandemia, a un exajerado (sic) patriotismo y a la incomprensión de moralistas de criterio estrecho. (París, marzo 5 de 1927)

A veces pienso que en Caracas era feliz y que he sido desgraciada por esta inquietud nómade que llevamos todos los venezolanos en el alma (…) Esta inquietud, que creó quizás las religiones y las artes, esta sed de ideal no se cura caminando, créame; no hacemos sino trasladarla, tras de nuestro cuerpo, sacrificando a veces la tranquilidad familiar del alero, y del rosal, y del cielo nuestro de todos los días. (Ginebra, julio 3 de1927)

Yo salgo menos desde que vivo en casa, leo con gusto, a mi apetito y saboreo un poco más la vida del espíritu cuya clave y en todas partes es la soledad poblada si no absoluta, parcial; “poblado” se refiere a libros y a un mínimum de personas que nos traigan la paz del alma. (París, marzo 1929)

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(…) voy entrando en la edad en que solo se vive gratamente en la vida interior (…) La paz del alma y la serenidad es el único cielo de este misticismo sin fe ni esperanza en el más allá de la muerte. (París, junio 24 de 1929)

(…) se comprende en esos momentos de melancolía, los mejores quizás de la vida, porque sentimos la nostalgia de lo grande y de lo bello que creemos podemos encontrar más allá, en otro ambiente, en otro género de vida y que en realidad solo está, sin que lo sepamos, en el fondo de nosotros mismos. (París, enero 16 de 1931)

Aquí, Carías, la tristeza se depura, se limpia. Es la vulgaridad humana la que nos la ensucia allá, en el mundo. (..) no veo a casi nadie aquí en este sanatorio (…) Los libros, la música, los recuerdos, me bastan. (Leysin, junio 21 de 1932)

Yo he llegado a creer (…) que hay que abrir el alma al dolor de todos (…) (Vevey, octubre 3 de 1932)

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Teresa de la Parra - Fuente

Como puede notarse en estos pocos fragmentos de su epistolario, Teresa de la Parra va asintiendo un estado de la vida que se identifica y regocija en la soledad, en cierta tristeza, en el encuentro con su interioridad, que reclama paz y descubre la belleza en lo que la rodea. En su dolor va reconciliándose consigo misma y con los otros.

No escribió más novelas ni una biografía suya, pero sus cartas hablan indudablemente de ese ir haciéndose entre sus contradicciones, secretos, deseos... Quien sí escribiría la biografía de Teresa de la Parra fue la escritora venezolana María Fernanda Palacios, quien en un afectivo y acucioso libro (publicado en 2005) expresa:

El espíritu de conformidad y anhelo de perfección interior quizás no se prestaban para escribir nuevas novelas, pero, en cambio, propiciaron un ámbito de intimidad y confidencia epistolar en el que pudo narrar de manera intermitente, sin darse cuenta, su última aventura: la del alma buscando una imposible sintonía con la vida.


Referencias:

Palacios, María Fernanda (2005). Teresa de la Parra. Biblioteca Biográfica Venezolana , vol. 23. Caracas: Editora El Nacional / Banco del Caribe.
Parra, Teresa de la (1953). Epistolario íntimo. Caracas: Ediciones Línea Aeropostal Venezolana.
Parra, Teresa de la (1980). Ifigenia. Españ: Los Libros de Plon.
https://es.wikipedia.org/wiki/Teresa_de_la_Parra
http://anateresaparrasanojo.blogspot.com/

Si estás interesado, parte del Epistolario íntimo puedes leerlo visitando este enlace.

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Gracias por su lectura.


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9 comments
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Hermoso fragmentos de sus cartas. Ella simplemente describió la madurez que se encuentra en la soledad, que puede ser una gran amiga para conocernos a nosotros mismos. ¡Excelente post!

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¡Esta es una lectura que sin duda hay que asumir! Hermosa reseña.

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Siempre es nutritivo leer tus ensayos, reseñas y poemas. A propósito de las cartas, conservo las de Rilke en mi escritorio, las de Bolívar y Manuela y ahorita que estoy releyendo Las intermitencias de la muerte he disfrutado la genialidad de Saramago con la carta que la parca escribe.

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Agradezco tu amable reconocimiento, @jesuspsoto. Las cartas de Rilke están entre las que más quiero, y a menudo vuelvo a ellas, sobre todo por la visión de vida y la poética que contienen. También las imaginarias me han atraído, como la que conforma ese bello libro de Marguerite Yourcenar titulado Alexis, o el tratado del inútil combate. Saludos, amigo.

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