Entrada al Concurso de microrrelato: Aventuras en el mar, de Literatos | El Perla Negra / Black Pearl

avatar


Imagen de Patou Ricard desde Pixabay

Un gran saludo a todos los miembros de la comunidad #Literatos. No recuerdo si alguna vez participé en este concurso, sin embargo, agradezco la oportunidad y dejo mi participación, esta pequeña historia. Espero sea de su agrado.

La noche era tranquila, el mar estaba tan calmado que parecía ser un gran espejo en donde el reflejo de la luna no dejaba de seguirlos pacientemente. Los párpados del grumete pesaban cada vez más, la vigilia tediosa y monótona, invitaba a un sueño profundo.

De pronto, el chico dio un respingo al escuchar el crujir del piso tras él.

“¡Me ha dado un susto de muerte!” dijo sosteniendo una pequeña cruz de madera que colgaba de su pecho.

“Eso espero,” respondió el contramaestre. Le echó una mirada de soslayo para ver si prestaba toda su atención, el chico se estrujaba sus ojos para espantar el sueño.

“Estas aguas son peligrosas, más aún con luna llena como la presente”

“¿Eso por qué?” preguntó el chico arrugando el ceño con curiosidad

“Muchas embarcaciones son víctimas del Perla Negra”

“¿El Perla Negra?”

“¿Acaso no has oído de la leyenda del Perla Negra?”

El chico negó con su cabeza, su boca y ojos totalmente abiertos.

“Llega reptando desde las profundidades del océano; cuando menos lo esperas lo tienes respirando en tu nuca. El Perla es tan grande como un galeón español, su casco es negro, al igual que sus velas, pero lo más peligroso es su tripulación.”

El muchacho seguía escuchando con atención, aun así echaba una mirada fugaz de vez en cuando hacia el mar

“Te digo chico, estos ojos que han de comerse los gusanos, fueron testigos de lo terrible que es la tripulación del Perla”

“En aquel entonces, era un poco mayor que tú y también me había quedado dormido; de pronto, los gritos y alaridos desesperados de los hombres me despertaron, para sorpresa de todos, una decenas de piratas ya habían abordado la nave y las espadas demoníacas de esos engendros estaban cercenando todo cuanto se les interpusiera en su camino.”

El contramaestre posó su mirada sobre los ojos del grumete.

“Me oculté tras unos barriles, todo mi cuerpo temblaba como gelatina y me costaba contener mi respiración, a pesar de mi estado, pude ver que incluso los mosquetes no funcionaban contra ellos, las balas los atravesaban mas no les hacían daño alguno”

El grumete se quedó mirando al hombre que tenía enfrente; el contramaestre no era un hombre anciano, sin embargo, su vida en el mar había reclamado algunos de sus años, su cabello ya pintaba unas canas y su piel estaba arrugada y quemada por el salitre y el sol.

Ante la larga pausa que hizo, el chico intervino: “¿Cómo sobrevivió contramaestre?”, preguntó mordiéndose las pocas uñas que le quedaban

“Nuestro capitán fue muy astuto”, respondió el contramaestre limpiando con un pañuelo sucio, las gotas de sudor que comenzaban a bañar su frente

“Sacó, quién sabe de dónde, una pequeña jaula de madera”

El chico frunció el ceño, “¿Una jaula?”

“Ajá”, afirmó el contramaestre

“¿Sabes que había dentro de la jaula?”

El chico negó con su cabeza lentamente, seguía con su boca totalmente abierta esperando la respuesta

“Un gallo”

“¿Un gallo?”

“Tan pronto como ese animal cantó, pasó algo insólito. Los hombres del Perla Negra huyeron despavoridos.”

“Lamentablemente, de los 60 hombres que habíamos, solo quedamos 15 para contarlo”

El contramaestre le dio una palmada al chico en la espalda y se retiró. El grumete no cerró sus ojos en todo el resto de la noche.

Si deseas participar en este concurso, puedes conocer más acerca de él a través del siguiente link:

https://hive.blog/hive-179291/@es-literatos/concurso-de-microrrelato-aventuras-en-el-mar-en-homenaje-a-ernest-hemingway

Hasta la próxima.


The night was calm, the sea was so peaceful that it seemed to be a great mirror in which the moon's reflection did not cease to follow them patiently. The cabin boy's eyelids were getting heavier and heavier, the tedious and monotonous vigil was inviting a deep sleep.

Suddenly, the boy gasped as he heard the floor creak behind him.

"You scared me to death!" he said holding up a small wooden cross that hung from his chest.

"I hope so," the boatswain replied. He glanced at him to see if he was paying full attention, the boy straining his eyes to shoo away sleep.

"These waters are dangerous, even more so with a full moon like the present one."

"Why is that?" the boy asked, frowning curiously.

"Many vessels fall victim to the Black Pearl."

"The Black Pearl?"

" Haven't you heard of the legend of the Black Pearl?"

The boy shook his head, his mouth and eyes wide open.

"It comes crawling in from the depths of the ocean; when you least expect it you have it breathing down your neck. The Perla is as big as a Spanish galleon, her hull is black, as are her sails, but the most dangerous thing is her crew."

The boy was still listening carefully, still casting a fleeting glance from time to time out to sea

"I tell you boy, these eyes which have to eat worms, witnessed how terrible the Pearl's crew is."

"At that time, I was a little older than you and I had also fallen asleep; suddenly, the desperate shouts and screams of the men woke me up, to everyone's surprise, a dozen pirates had already boarded the ship and the demonic swords of those ghouls were slashing everything that stood in their way."

The boatswain rested his gaze on the cabin boy's eyes.

"I hid behind some barrels, my whole body was shaking like jelly and I had trouble holding my breath, despite my condition, I could see that even the muskets did not work against them, the bullets went through them but did not hurt them at all."

The cabin boy stared at the man in front of him; the boatswain was not an old man, however, his life at sea had claimed some of his years, his head already showed some gray hair and his skin was wrinkled and burned by the saltpeter and the sun.

At the long pause he paused, the boy interjected, "How did you survive boatswain?" he asked biting his few remaining nails

"Our captain was very clever," replied the boatswain, wiping with a dirty handkerchief, the beads of sweat that were beginning to bathe his forehead

"He took out, who knows from where, a small wooden cage."

The boy frowned, "A cage?"

"Uh-huh," the boatswain affirmed.

"Do you know what was inside the cage?"

The boy shook his head slowly, still with his mouth wide open waiting for the answer

"A rooster."

"A rooster?"

"As soon as that animal crowed, something unusual happened. The men of the Black Pearl fled in terror."

"Unfortunately, of the sixty men we had, there were only fifteen of us left to tell the tale."

The boatswain patted the boy on the back and walked away. The cabin boy did not close his eyes all the rest of the night.

See you next time...



0
0
0.000
2 comments