Las cosas sencillas | Simple things

Saludos. La amiga @charjaim en su columna para la comunidad @holos-lotus nos invita a hurgar en los escondrijos de la memoria para inventariar aquellos momentos sencillos que nos han resultado significativos y que nos acompañan a lo largo de la vida. Les comento…
De niño compartía muy poco fuera de casa, mi madre me cuidaba con celo porque sufría frecuentemente terribles ataque de asma. Por ese motivo me limitaba mucho las salidas al patio, donde cualquier elemento podía desatarme una alergia que posteriormente evolucionaría hacia una crisis asmática.
En las pocas veces que salía una de las cosas que más disfrutaba era el juego de metras, especialmente uno en el que había que abrir un pequeño hoyo en el suelo para tratar de meter las metras en él. Una de las cosas que me encantaba era abrir el hoyo. Generalmente lo hacía de una manera muy rudimentaria, buscaba algún palo duro y comenzaba a escavar. De eso lo que más me gustaba era ver cómo se deshacían los pequeños granos de arena, me encantaba sentir la arena corriendo por los dedos de la mano. Esa sensación me resultaba muy grata y en verdad que atesoraba esos momentos de jugar en el patio como algo realmente grandioso.

Más adelante cuando llegué a la adolescencia el asma se fue retirando, las crisis me atacaban muy poco. Esa mejoría en mi salud tuvo una incidencia directa en las cosas que podía hacer, ahora podía estar mucho más tiempo en el exterior sin el temor a que cualquier detalle me pudiera enfermar.
De ese tiempo una de las cosas que más me gustaba era acampar con mis amigos en el cerro del Ávila, en la ciudad de Caracas. Las excursiones las preparábamos con cuidado durante varias semanas, de manera que llegado el día tuviésemos todo a punto. Para ese entonces nuestros equipos de acampada eran bastantes rudimentarios, las carpas que usábamos estaban formadas por una especie de lona impermeable sin piso, para separarnos un poco de la tierra la cubríamos con bolsas plásticas. Tampoco usábamos sacos de dormir sino unas cobijas bien gruesas, eso hacía que nuestro equipaje fuese mucho más pesado de los que pueden ser en la actualidad. Sin embargo, todas aquellas limitaciones no nos evitaban en lo más mínimo el disfrutar de nuestras acampadas, el espíritu juvenil daba para eso y más.
De esos paseos una de las cosas que más me gustaba era cuando al caer la noche llegaba la oscuridad, esta siempre era relativa porque casualmente siempre teníamos la suerte de que en esas noches de acampada nos acompañará un cielo estrellado con suficiente luz de luna como para tener una buena visibilidad. Lo otro que me parecía realmente mágico era ver a lo lejos las luces de la ciudad. Más de una vez me imaginaba a Caracas como una especie de gigantesco pesebre donde transcurrían las escenas ligadas a la navidad.

Esa experiencia de las acampadas las repetí muchas otras veces en otros contextos, principalmente a la orilla del mar. De adulto más nunca tuve la oportunidad de volver a acampar en el Ávila, y ese recuerdo adolescente es uno de los que permanece con mucha fuerza en mi memoria.
En la actualidad he recuperado una vivencia que tenía tiempo sin experimentar. Las dos sobrinas que viven cerca tienen hijos pequeños, uno que cumplió un año y una niña de apenas un mes. Casi todas las tardes voy un rato donde mis sobrinas para experimentar el placer de cargar a los niños. El contacto con esos cuerpos tan delicados y frágiles es otra de las cosas mágicas de la vida. La verdad es que estoy disfrutando mucho la oportunidad de volver a sentir el contacto con esos bebés.
Son muchos los momentos que por motivos de espacio se quedan en el tintero, la verdad es que me siento muy afortunado de poder tener en mi memoria una buena colección de bellos momentos con los que he sido muy dichoso.
Gracias por tu tiempo.


Greetings. Our friend @charjaim, in her column for the @holos-lotus community, invites us to rummage through the recesses of our memory to take stock of those simple moments that have been meaningful to us and that accompany us throughout our lives. Let me tell you...
As a child, I shared very little outside the home. My mother took great care of me because I often suffered terrible asthma attacks. For that reason, she greatly limited my time in the yard, where anything could trigger an allergy that would later develop into an asthma attack.
On the few occasions when I did go out, one of the things I enjoyed most was playing marbles, especially a game where you had to dig a small hole in the ground and try to get the marbles into it. One of the things I loved was digging the hole. I usually did it in a very rudimentary way, finding a hard stick and starting to dig. What I liked most about that was seeing how the small grains of sand broke apart. I loved feeling the sand running through my fingers. That sensation was very pleasant to me, and I truly treasured those moments of playing in the yard as something really great.

Later, when I reached adolescence, the asthma receded, and I had very few attacks. This improvement in my health had a direct impact on the things I could do. Now I could spend much more time outdoors without fear that any little thing would make me sick.
One of the things I liked most at that time was camping with my friends on the Ávila hill in the city of Caracas. We would carefully prepare for our trips for several weeks so that when the day came, we would have everything ready. At that time, our camping equipment was quite rudimentary. The tents we used were made of a kind of waterproof canvas without a floor. To separate us a little from the ground, we covered it with plastic bags. We didn't use sleeping bags either, just thick blankets, which made our luggage much heavier than it would be today. However, all those limitations didn't prevent us from enjoying our camping trips in the slightest; our youthful spirit made up for that and more.
One of the things I liked most about those trips was when night fell and darkness came. This was always relative because, coincidentally, we were always lucky enough to have a starry sky with enough moonlight to give us good visibility on those camping nights. The other thing that seemed truly magical to me was seeing the city lights in the distance. More than once, I imagined Caracas as a kind of giant nativity scene where Christmas scenes were played out.

I repeated that camping experience many other times in other contexts, mainly by the sea. As an adult, I never had the opportunity to go camping in the Ávila again, and that teenage memory is one that remains very strong in my mind.
Nowadays, I have rediscovered an experience that I had not had for a long time. My two nieces who live nearby have small children, a boy who just turned one and a girl who is barely a month old. Almost every afternoon, I visit my nieces for a while to enjoy the pleasure of holding the children. The contact with those delicate and fragile bodies is another of life's magical things. The truth is that I am really enjoying the opportunity to feel the contact with these babies again.
There are many moments that, for reasons of space, remain untold, but the truth is that I feel very fortunate to have in my memory a good collection of beautiful moments that have made me very happy.
Thank you for your time.
Translated with DeepL.com (free version).








Comunidad Be Entrepreneur

Gracias por el apoyo.
Como siempre, es tan grato leerte, querido amigo. Tu diccion especial para relatag esos pequeños momentos que hacen la vida hermosa e inolvidable, es única. Muchas veces olvidamos, en el ajetreo diario y la tecnología, que hay espacios, minutos, acciones que parecen pequeñas pero que tienen sin duda alguna,muchisimo valor emocional... Antes, cuando no había nada tecnológico, creo que disfrutábamos mucho más este tipo de instantes que quedan para siempre en la memoria y en el corazón.
Gracias por compartir tus vivencias y hacernos felices recordando las nuestras. Un súper abrazo! Me encantó pasar por aquí... 🥰🫂✨😘
Me alegra que te haya gustado la publicación. Apreciar las cosas simples de la vida da mucha tranquilidad. Gracias por pasar y por el apoyo estimada @marybellrg. Un fuerte abrazo desde Maracay.
las cosas sencillas se vuelven más especiales, buen post
simple things become more special, good post
Gracias por pasar y comentar estimada @yasmarit.
Cuando era un aniña me gustaba jugar "pichas", así as llamamos en la zona Orienta. Lo que si no me gusta para nada es acampar. Ja ja ja
Gracias por compartir tus omentos-
Un abrazo amigo @irvinc
Lo de la acampada siempre es muy subjetivo, hay a quienes le parece muy incómodo, es una cuestión de gustos. Gracias por pasar y comentar querida @mafalda2018. Un fuerte abrazo desde Maracay.
La verdad es que son gratos recuerdos. Me hiciste recordar que mi madre también era igual de cuidadosa conmigo, yo también sufrí de crisis asmáticas por algunos años y eso me impidió hacer algunas cosas. Fue agradable leer tu publicación. Saludos.
Me alegra que te haya gustado la publicación. El asma es una enfermedad que dificulta mucho la vida social en la niñez, la verdad es que es duro lidiar con ella. Gracias por pasar y comentar estimada @hylene74. Un fuerte abrazo desde Maracay.