Plagio [Also in English]

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Entre todos los estudiantes del curso de diseño, Leonardo era uno de los menos destacados. Sus trabajos estaban lejos de impresionar. Sin embargo, Alba le colocó el ojo.

Era una mujer de mediana edad con una belleza que hechizaba. Su caminar por los pasillos de la academia era perseguido por miradas de admiración y deseo. Nunca levantaba la voz. Bastaba una mirada suya para que los alumnos corrigieran un error o guardaran silencio.

Con el paso de las semanas comenzó a dedicarle más tiempo a Leonardo. Poco a poco fue sembrando en él la idea de que poseía un talento excepcional. Aquellas palabras hicieron que el joven comenzara a creer en una capacidad inexistente.

La propuesta de convertirse en su mentora llegó. Las clases serían privadas y gratuitas. Según Alba, el ambiente de la academia limitaba la creatividad y era necesario trabajar en un espacio donde el proceso pudiera desarrollarse sin interrupciones.

Leonardo aceptó sin pensarlo demasiado.

El apartamento de Alba mostraba otra época. Había muebles desgastados y la decoración era reinada por el color caoba con arañazos negros. Lo que más llamaba la atención era el silencio.

Las sesiones transcurrieron entre ejercicios de composición, teoría del color y análisis de formas. Antes de comenzar, Alba siempre le ofrecía una infusión con hierbas cuyo aroma resultaba agradable y difícil de identificar. Después le pedía que dibujara sin pensar demasiado, dejando que la mano encontrara el camino por sí sola.

Al finalizar cada ejercicio, ella permanecía varios minutos contemplando el dibujo. No corregía. Solo apoyaba la palma de la mano sobre el papel mientras cerraba los ojos.

Leonardo regresaba a casa cada vez más cansado.

Al principio, creyó que era consecuencia del esfuerzo. Más adelante aparecieron los cambios. Ya no era el chico de apetito voraz; dormía largas horas y la palidez se estacionó en su rostro. Su madre insistía en que debía acudir a un médico. Sus amigos repetían la misma recomendación. Las ojeras arroparon sus ojos.

Los exámenes clínicos no revelaban ninguna enfermedad.

Aun así, Leonardo seguía deteriorándose.

Las arrugas aparecieron y no llegaba a los veinticinco años. Su cabello comenzó a perder brillo y algunas canas invadieron las sienes. Subir unas escaleras lo dejaba sin aliento.

Mientras tanto, Alba recorría el camino contrario.

Cada día más hermosa.

Leonardo estaba convencido de que aquellas clases terminarían convirtiéndolo en un gran diseñador.

Todo cambió la tarde en que Alba atendió a una vecina en la puerta. La curiosidad llevó al joven a recorrer el apartamento. En una habitación, en la pared, encontró varias fotografías de jóvenes apuestos. Tenían nombres y fechas.

Las fechas llamaron su atención.

Varias remontaban a cuarenta y cincuenta años atrás.

En un rincón, estaba un marco sin fotografías, pero lo que vio fue alarmante. Su nombre.

A un lado, vio un diario personal con el título FALSIFY. Al revisarlo, encontró los procedimientos ejecutados con cada uno de los hombres de las fotografías. El muchacho sintió un vacío en el estómago al deducir el verdadero significado de aquella palabra: falsificar. Alterar la verdad, hacer pasar una mentira por auténtica.

Pensó que se trataba de documentos falsos o identidades inventadas. La realidad era mucho más perturbadora.

Durante los días siguientes comenzó a observar a Alba con otros ojos. Descubrió que ningún espejo o cristal reflejaba su imagen.

Un chasquido en su mente lo hizo darse cuenta de que cada encuentro arrancaba su juventud para depositarla en el cuerpo de Alba.

La mentoría había sido la excusa perfecta. Su talento era una mentira.

Ningún médico encontró una explicación para el deterioro de Leonardo. Su cuerpo parecía haber vivido varias décadas.

Murió.

La academia lamentó la pérdida de uno de sus estudiantes.

Semanas después comenzaron las inscripciones para un nuevo período.

Alba recibió al siguiente grupo de alumnos. Su belleza volvía a impactar.

Entre los nuevos estudiantes encontró a un joven inseguro con trabajos mediocres y muchas ganas de demostrar que podía llegar lejos.

La historia se repetiría.

Hasta aquí mis cinco minutos.

© 2021-2026 Germán Andrade G. Todos los derechos reservados.

El contenido original fue escrito para:
6 July 2026, Freewriters Community Daily Writing Prompt Day 3156: falsify por @daily.prompt.

La imagen fue editada con CANVA.

*Es mi responsabilidad compartir con ustedes que, como hispanohablante, he tenido que recurrir al traductor Yandex Translate para llevar mi contenido original en español al idioma inglés. También hago constar que he utilizado la herramienta de revisión gramatical Grammarly.

6 de julio de 2026


English

Plagiarism

Among all the students in the design course, Leonardo was one of the least outstanding. His work was far from impressive. However, Alba caught her eye on him.

She was a middle-aged woman with a beauty that bewitched. Glances of admiration and desire followed her walk through the academy hallways. She never raised her voice. A single look from her was enough to make students correct a mistake or fall silent.

As the weeks passed, she began to dedicate more time to Leonardo. Little by little, she planted the idea in him that he possessed an exceptional talent. Those words made the young man begin to believe in a non-existent ability.

The proposal to become his mentor arrived. The lessons would be private and free. According to Alba, the academy environment limited creativity, and it was necessary to work in a space where the process could develop without interruptions.

Leonardo accepted without thinking too much.

Alba's apartment showed another era. There was worn-out furniture, and the decor was dominated by a mahogany color with black scratches. What drew the most attention was the silence.

The sessions passed between composition exercises, color theory, and shape analysis. Before starting, Alba always offered him an infusion made with herbs whose aroma was pleasant and difficult to identify. Then she would ask him to draw without thinking too much, letting his hand find its own way.

At the end of each exercise, she would stand for several minutes contemplating the drawing. She did not correct anything. She only placed the palm of her hand on the paper while closing her eyes.

Leonardo returned home more and more tired.

At first, he believed it was a consequence of the effort. Later, the changes appeared. He was no longer the boy with a ravenous appetite; he slept for long hours, and a paleness settled on his face. His mother insisted he see a doctor. His friends repeated the same recommendation. Dark circles shrouded his eyes.

The clinical exams revealed no illness.

Even so, Leonardo continued to deteriorate.

Wrinkles appeared, and he hadn't even reached the age of twenty-five. His hair began to lose its shine, and a few gray hairs invaded his temples. Walking up a flight of stairs left him breathless.

Meanwhile, Alba traveled the opposite path.

More beautiful every day.

Leonardo was convinced that those classes would end up turning him into a great designer.

Everything changed the afternoon Alba answered a neighbor at the door. Curiosity led the young man to explore the apartment. In one room, on the wall, he found several photographs of handsome young men. They had names and dates.

The dates caught his attention.

Several dated back forty and fifty years.

In a corner sat a frame with no photograph, but what he saw was alarming. His name.

To one side, he saw a personal diary titled FALSIFY. Upon reviewing it, he found the procedures executed against each of the men in the photographs. The boy felt a vacuum in his stomach as he deduced the true meaning of that word: to falsify. To alter the truth, to pass off a lie as authentic.

He thought it was about forged documents or invented identities. The reality was much more disturbing.

During the following days, he began to observe Alba with different eyes. He discovered that no mirror or glass reflected her image.

A snap in his mind made him realize that every encounter tore away his youth to deposit it into Alba's body.

The mentorship had been the perfect excuse. His talent was a lie.

No doctor found an explanation for Leonardo's deterioration. His body seemed to have lived several decades.

He died.

The academy mourned the loss of one of its students.

Weeks later, registration for a new term began.

Alba welcomed the next group of students. Her beauty struck again.

Among the new students, she found an insecure young man with mediocre work and a deep desire to prove he could go far.

History would repeat itself.

That's it for my five minutes.

© 2021-2026 Germán Andrade G. All rights reserved.

The original content was written for:
6 July 2026, Freewriters Community Daily Writing Prompt Day 3156: falsify by @daily.prompt.

The image was edited with CANVA.

July 6, 2026

It is my responsibility to share with you that, as a Spanish speaker, I have had to resort to the translator Yandex Translate to translate my original Spanish content into English. I also state that I have used the grammar-checking tool Grammarly.



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6 comments
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Los dementores vienen en todas las versiones, en este caso se disfraza de una profesora con "buenas intenciones". Pobre Leonardo @germanandradeg. Saludos, espero que estés mejor.

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Hola, Vanessa (@vezo). Creo que estoy mejorando; ya volví a escribir y a editar videos, eso es lo mío. Los días pasan y las heridas cicatrizan. Gracias por pasar; ahora voy a leer tu publicación. Besitos.
!ALIVE

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