Muerte [Also in English]

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Con tan solo once años de edad, Leonardo llegó al primer año de bachillerato. La primera materia que cursó fue Ciencias de la Tierra. El profesor, un hombre bajito, de prominente barriga y cabello tieso, era una persona amigable que se apoyaba en exagerados movimientos corporales para impartir sus clases. Aquella manera de explicar llamaba poderosamente la atención de sus jóvenes alumnos.

Leonardo venía de estudiar la primaria en un colegio católico marista y, gracias a una tía que conocía a un sacerdote paulista, continuó su formación en ese ambiente religioso lleno de historia, tradiciones y enseñanzas que despertaban innumerables interrogantes en la mente de un adolescente.

Sin embargo, el colegio paulista tenía un enfoque distinto al de los maristas. En la primaria, la religión parecía ocupar el lugar principal en la formación. En cambio, en el bachillerato paulista existía una marcada inclinación hacia el conocimiento científico, sin dejar de lado la fe.

La mayoría de los profesores eran jóvenes. Algunos eran exalumnos del mismo colegio y otros, sacerdotes católicos. Leonardo conectó muy bien con todos. El colegio brindaba una atmósfera de cordialidad y camaradería. La diferencia entre profesores y alumnos apenas se percibía; más que una institución educativa, parecía una gran comunidad fraternal.

Cada clase se convertía en una aventura. A Leonardo le fascinaban materias como Historia Contemporánea de Venezuela y Geografía Universal. Sin embargo, de manera inesperada, fue Ciencias de la Tierra la asignatura que terminó cautivándolo.

Un día, aquel peculiar profesor pronunció una frase que quedaría grabada para siempre en la memoria de Leonardo.

“La muerte no es el final”

Las puertas del asombro se abrieron de inmediato. En su mente comenzó a crecer un deseo de comprender el significado de aquellas palabras. Para colmo, el profesor añadió otra afirmación que terminó de sacudirlo.

—Todo en el universo es energía, y la energía no desaparece ni se pierde; únicamente se transforma.

Aquellas palabras hicieron que su imaginación emprendiera un viaje sin retorno.

Entonces comenzaron a surgir las preguntas.

¿Qué sucede cuando una persona muere?

¿Adónde va esa esencia de la que estamos hechos? ¿Será el alma esa energía de la que hablaba el profesor?

Su mente parecía explotar.

Y aparecieron aún más interrogantes.

¿Qué ocurría con la reencarnación? ¿Y con la resurrección? ¿Era cierto lo que enseñaban algunas religiones?

Ese fue el instante en que comenzó una búsqueda que, muchos años después, todavía continúa.

Han transcurrido décadas desde aquella mañana y aún no ha encontrado una respuesta definitiva. Ha leído de todo. Ha escuchado teorías. Ninguna, sin embargo, ha conseguido apagar la curiosidad que nació aquel día en un salón de clases.

Como sea, Leonardo interpretó que aquel loco profesor se convertiría en su amigo de la vida porque desde entonces, cada nacimiento, cada pérdida lo conducen al mismo lugar: preguntarse qué ocurre realmente cuando termina o comienza la vida.

Tal vez nunca llegue a conocer la verdad. Tal vez la respuesta la encuentra cada quien cuando cruza esa frontera entre la vida y la muerte.

La muerte no es el final... y hasta aquí mis cinco minutos.

© 2021-2026 Germán Andrade G. Todos los derechos reservados.

El contenido original fue escrito para:
14 July 2026, Freewriters Community Daily Writing Prompt Day 3164: death is not the end por @daily.prompt.

La imagen de portada fue generada mediante inteligencia artificial siguiendo las indicaciones del autor.

La imagen fue editada con CANVA.

*Es mi responsabilidad compartir con ustedes que, como hispanohablante, he tenido que recurrir al traductor Yandex Translate para llevar mi contenido original en español al idioma inglés. También hago constar que he utilizado la herramienta de revisión gramatical Grammarly.

14 de julio de 2026


English

Death

At just eleven years old, Leonardo entered his first year of high school. The very first subject he took was Earth Science. The teacher—a short man with a prominent belly and stiff, spiky hair—was a friendly soul who relied on exaggerated gestures and body language to teach his classes. That dramatic way of explaining things instantly captivated his young students.

Leonardo had attended elementary school at a Marist Catholic institution. Thanks to an aunt who knew a Paulist priest, he continued his education in this religious environment, surrounded by history, traditions, and teachings that sparked countless questions in his adolescent mind.

However, the Paulist school had a different approach than the Marists. In elementary school, religion seemed to hold the central place in his education. In contrast, the Paulist high school showed a strong inclination toward scientific knowledge, without ever leaving faith aside.

Most of the teachers were young. Some were alumni of the school, while others were Catholic priests. Leonardo connected deeply with everyone. The school offered an atmosphere of warmth and camaraderie. The line between teachers and students was barely noticeable; more than an educational institution, it felt like a great, fraternal community.

Every class became an adventure. Leonardo was fascinated by subjects like Contemporary History of Venezuela and World Geography. Yet, quite unexpectedly, it was Earth Science that ultimately captivated him.

One day, that peculiar teacher uttered a phrase that would remain etched forever in Leonardo’s memory.

"Death is not the end."

The doors of wonder swung wide open. In his mind, a deep desire to understand the meaning of those words began to grow. To top it off, the teacher added another statement that completely shook him.

—Everything in the universe is energy, and energy does not disappear or get lost; it only transforms.

Those words sent his imagination on a journey of no return.

Then, the questions began to surface.

What happens when a person dies?

Where does that essence we are made of go? Could the soul be that very energy the teacher was talking about?

His mind felt as if it were about to explode.

And even more questions appeared.

What about reincarnation? And resurrection? Was what some religions taught actually true?

That was the exact moment a search began—one that, many years later, continues.

Decades have passed since that morning, and he has yet to find a definitive answer. He has read everything. He has heard countless theories. None, however, have managed to extinguish the curiosity born that day in a classroom.

In any case, Leonardo realized that this eccentric teacher would become his lifelong companion because ever since, every birth, every farewell, and every loss leads him back to the same place: wondering what truly happens when life begins or ends.

Perhaps he will never know the truth. Perhaps the answer is something we each find only when we cross that boundary between life and death.

Death is not the end... and that’s my five minutes.

© 2021-2026 Germán Andrade G. All rights reserved.

The original content was written for:
14 July 2026, Freewriters Community Daily Writing Prompt Day 3164: death is not the end by @daily.prompt.

The cover image was generated by artificial intelligence following the instructions of the author.

The image was edited with CANVA.

July 14, 2026

It is my responsibility to share with you that, as a Spanish speaker, I have had to resort to the translator Yandex Translate to translate my original Spanish content into English. I also state that I have used the grammar-checking tool Grammarly.



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6 comments
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¡Tal vez!
Tiene ese sonido a principio de cuento de ¡Había una vez!
Pero lo mejor es lo que sucede en el camino, sin importar que digan que mejor es el día que se muere al que se nace.
Aún no lo sé. Cuando lo averigüe, te cuento.

Feliz tarde, estimado @germanandradeg.

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Interesante relato y reflexión sobre la muerte @germanandradeg, no sabremos qué sucederá hasta el día en el que nos toque emprender nuestro viaje. Saludos.

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Así es, mi querida Vanessa (@vezo), o así creo; las respuestas las recibiremos cuando crucemos esa frontera de la vida y la muerte. Gracias por leerme. Cariños.
!ALIVE

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La historia de Leonardo es realmente inspiradora y refleja cómo una simple frase puede despertar una curiosidad infinita en alguien tan joven.
La búsqueda de respuestas a estas preguntas existenciales es una travesía que muchos emprenden y que, como bien dices, puede no tener un final claro.
La idea de que "la muerte no es el final" es poderosa y puede ser interpretada de muchas maneras, lo que enriquece aún más el viaje de descubrimiento personal.

!ALIVE
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Honrado por tu visita y comentario, amigo@edgerik. Gracias.

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