El veneno más dulce: Aunque solo sea un hermoso espejismo.



*•.¸¸.• 🌸 •.¸¸.•*´¨•.¸¸.•Ella cruzó la sala con esa elegancia natural que siempre me había desarmado, se detuvo a unos pasos de mí, me miró a los ojos y con una suavidad ensayada, comenzó a hablar.
Su voz era una caricia perfecta: me explicó dónde había estado, justificó las horas de retraso, el perfume ajeno que traía en el abrigo y las llamadas sin responder. Cada palabra salía de su boca con una cadencia tan hermosa, tan calculada, que parecía una coreografía aprendida de memoria.
Yo la escuchaba sin pestañear, sintiendo cómo el frío del suelo me subía por los pies, en mi mente se amontonaban las pruebas, los mensajes que vi sin querer, las verdades ocultas que ya no se podían tapar.
Sabía, con total certeza matemática, que cada una de las frases que salían de sus labios era una absoluta mentira, un guion perfectamente estructurado para mantener la paz un día más.
Y sin embargo, mientras la miraba gesticular, ocurrió ese milagro oscuro que solo el autoengaño permite.
Me acerqué a ella lentamente, deslicé mis dedos por su mejilla y detuve su discurso a mitad de una frase. Sus ojos, fijos en los míos, no titubearon; sostuvieron la mirada con una actuación digna de un premio.
Ella sabía que mentía, y sabía que yo lo sabía, pero en ese instante, el abismo de perderla se sintió tan insoportable, tan lleno de una soledad hostil, que preferí el refugio de su mentira.
"Mientes tan bien", pensé, sintiendo el peso de la derrota en mi propio pecho.
La atraje hacia mí en un abrazo desesperado, casi violento, como quien se aferra a un salvavidas de plomo en mitad del océano, me hundí en su cuello, respirando su aroma, aceptando el veneno de sus palabras como si fuera el más puro de los elíxires.
Si el precio de tenerla cerca era convertirme en el cómplice de su farsa, estaba dispuesto a pagarlo.
Me besó, y el sabor de sus labios fue dulce, tibio y completamente falso, pero en esa habitación oscura, mientras la tormenta rugía afuera, decidí cerrar los ojos a la realidad. Preferí morir de mentiras que vivir con la verdad de su ausencia.
*•.¸¸.• 🌸 •.¸¸.•*´¨•.¸¸.•Nota del autor: El siguiente relato es una obra de ficción basada en hechos de la vida real. Las ilustraciones decorativas de este post fueron creadas utilizando Inteligencia Artificial (Idyllic/Gemini) y posteriormente editadas en Canva.