Crónicas de la Cazuela #2: "Cuando el Surco Confía"

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Dicen que la confianza es como la tierra fértil: tarda en construirse y se erosiona con una sola tormenta. En el campo cubano, esa tormenta tiene nombre y apellido: la promesa rota.

Continuamos con nuestra serie de 10 canciones de "Crónicas de la Cazuela", que iniciamos con "Con Yuca, Boniato y Calabaza" donde las viandas presumían de sus dones hasta que el hambre las igualó, hoy bajamos al surco. Al lugar donde empieza todo. Y allí nos encontramos con Silverio, un campesino que representa a miles. Un hombre que confió en el sistema, que recibió insumos con la condición de vender su cosecha a Acopio Estatal; y que, cuando llegó el momento de cobrar, se quedó con las manos llenas de tierra y los bolsillos vacíos.

El origen de la desconfianza

Antes de que el campesino decidiera sembrar solo lo justo para ser rentable, hubo un momento exacto en que la confianza se rompió. Fue cuando Acopio no llegó a recoger la cosecha. O cuando llegó, pero nunca pagó. Y Silverio, con sus empleados pidiendo el sustento, aprendió la lección más amarga del campo:

"Si siembro mucho, me deben mucho. Si siembro poco, me deben poco. Si siembro justo para mí y para los míos... no le debo a nadie."

Así nació la lógica perversa de la escasez rentable. Así se quebró la cadena del surco al plato y la escasez se convirtió en divisa

Silverio no es un caso aislado. Es el eslabón que sostiene a sus empleados, que a su vez sostienen a sus familias, que a su vez consumen en el pueblo. Cuando el pago no llega, no es solo un campesino el que sufre: es una cadena que se desploma.

  • Los trabajadores se quedan sin cobrar.

  • La finca se no logra sostenerse.

  • La producción se reduce al mínimo para ser rentable.

  • El marabú avanza sobre los surcos abandonados.

Y al final, el que come paga las consecuencias. Porque Silverio aprendió a surfear la vida manipulando las leyes de oferta y demanda: si no hay abundancia, el precio se mantiene alto y la finca rentable. La escasez se convierte en su tabla de salvación, y la tierra, que debería dar para todos, se convierte en un negocio de mínimos.

Sin más te dejo la canción para que la escuches y comentes: ¿Conoces a un Silverio? ¿Has visto cómo una promesa rota puede cambiar la lógica de todo un sector? ¿Crees que la confianza se puede reconstruir o el marabú ya echó raíces muy hondas? Te leo...

Puedes seguir mis creaciones en https://suno.com/@ertytux y aprende a hacer tus propias canciones, te divertirás, te lo aseguro.



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