La Complejidad de las Etiquetas de Hoy -¿Cómo Encajar en pleno Reduccionismo Cognitivo?- Salud Mental y Social (ES/EN)

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Hace poco, cuando las redes sociales no nos habían conectado a todos en forma simultánea, el hombre vivía en nichos sociales, y las características de su grupo eran prácticamente semejantes; pero hoy en día, con la globalización, la multiplicidad de diferencias que han aparecido nos ha complicado bastante la vida, lo que ha hecho que exista una búsqueda de una universalidad que permita encontrar puntos comunes, y esto, a su vez, nos ha dividido en millones y millones de grupos etiquetados.
Pero es que el cerebro lo necesita, simplificar y realizar nichos con grupos que simplifiquen la cognición. Por eso vivimos actualmente una simplicidad o un reduccionismo excesivo con el que los seres humanos buscan agrupar en etiquetas rígidas la identidad propia, la política e, incluso, la filosófica de cada ser humano; lo que es algo sencillamente imposible de hacer y que ha traído muchas consecuencias negativas…

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Reduciendo, primero, a etiquetas

¿Cuántas etiquetas existen para las definiciones sexuales? ¿Cuántas variables de verbos existen para dirigirnos a alguien?

No, no voy a escribir profusamente sobre estas diferencias multiplicadas; preferiría dar ejemplos que vivimos hoy, porque supongo que entendemos que esta sobrecarga de información globalizada ha llevado al reduccionismo cognitivo al ser humano, de tal forma que le impide colapsar ante esta inmensidad de información que le llega.

¿Qué hacemos? Pues, categorizar las diferencias filosóficas, políticas y hasta la propia identidad con etiquetas rígidas que no han hecho más que generar superficialidad, una desconexión profunda con nuestra realidad de ser humanos y, por supuesto, una desconexión social que muchas veces nos asusta.

¿Por qué reducimos tanto?

Porque el asunto es que necesitamos, como seres pensantes, utilizar atajos mentales, y lo hace el cerebro formando estereotipos, porque él necesita procesar la información de la forma lo más rápida posible.

Y ante un mundo que tiene tantas conexiones y que nos globaliza a todas las diversidades, esta saturación cognitiva conlleva eso.

Por otro lado, en la red hay algoritmos que, por lo que vemos, trabajan con posturas extremas y además binarias: O es bueno o es malo, o es derecha o izquierda, o es amigo o enemigo; y se eliminan los matices intermedios.

Y a nivel social, necesitamos utilizar etiquetas para poder entender la historia propia del individuo, la de su comunidad y la de su nación, por lo que generalmente trabajamos con etiquetas prefabricadas.

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Con mi hijo no te metas... Y otros cuentos

Por eso, me interesa hablar sobre lo que estamos viviendo, como el profesor que recibe una nota de un representante pidiéndole que a su hijo no le dé órdenes de ninguna naturaleza, como apagar el celular en clase, sentarse para escuchar la lección o pedirle que llegue temprano, y con la justificación de que atropellan al niño, quien es libre de elegir.

Mi vecino, que trabaja en el liderazgo de una empresa generadora de productos de limpieza, ha sido tachado de izquierdista porque ha propuesto medidas ecológicas para la fabricación de ciertos productos, lo que ha hecho que sea excluido de las redes sociales de intercambio de información de la empresa.

A una amiga y colega, una paciente la agredió verbalmente porque no le había colocado medicación nueva e importante que estaba saliendo en las redes, a su hijo con TDH.

Un ejemplo de reduccionismo también es el de quien escribe en las redes con una gran cantidad de seguidores y una intachable trayectoria como creador de contenido que, de la noche a la mañana, es vetado y hasta le cierran el blog o su nicho por haber emitido una opinión personal que no es muy popular.

Estos y muchos ejemplos más los vemos en este momento.

Pero como el ser humano trabaja por dialéctica, ya comienzan a nacer situaciones que tratan de corregir esta realidad...

Esto es evolución; fíjense que la corrupción, tanto en derecha como en izquierda en determinados países, ha hecho que nazcan tendencias políticas rígidas y fuertes que trabajan hacia la justicia social, y que son muy criticadas; como ejemplo de eso tenemos El Salvador o Argentina.

Solo es una respuesta ante la corrupción generalizada, tanto de derecha como de izquierda, y para mí, el nacimiento de nuevos paradigmas políticos.

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En salud mental

Actualmente existen tantos moldes que no sabemos en cuál encajamos.

Esto genera ansiedad y, por supuesto, por comparación, baja autoestima; sin hablar de las horrorosas crisis de identidad que padecemos tantos.

Cada etiqueta es de una complejidad específica que paraliza al ser humano y, a veces, este no sabe por cuál encaminarse, considerando que tenemos algo importante que tomar en cuenta: El rechazo social y el aislamiento que pueden provenir de una mala etiqueta elegida.

Por otro lado, en las redes tenemos una forma de simplificar que vuelve doloroso para el individuo etiquetarse, pues lo desconecta emocionalmente de su ser.

Esto lo vemos mucho en el ámbito político, donde el reduccionismo simplifica la manera de pensar de los seres humanos respecto a lo que es justicia social.

Aquí solo hay binomios, es decir, hay identidades prácticamente polares que deshumanizan por completo al otro equipo, generando discursos de odio y deshumanizando al otro.

De allí que estemos logrando poco consenso, tanto social como político, y que nos estemos metiendo en contextos que fragmentan a la mayoría de la población.

Romper con esto implica entendernos a nosotros mismos, tener un diálogo interno y eliminar el ruido exterior lo más posible.

Incluso hay personas que han roto con sus redes sociales para eliminar la guía del algoritmo y buscar espacios fuera de la red, espacios personales de interrelación personal.

Si comenzamos por entender esto, las ideas dejarán de separarnos, comenzaremos a entender cómo está funcionando todo con la globalización y, de una u otra manera, empezar a razonar acerca de tantas etiquetas que nos separan.

Creo que por ahora solo nos queda debatir y, aunque este artículo no logra profundizar correctamente, lo que es evidente por mi preparación de médico, al menos lo pone frente a nosotros.

Por eso, hay que fomentar un posible diálogo entre todos los que transitamos en esta maravillosa comunidad.

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The Complexity of Today's Labels —How Do They Fit Into Cognitive Reductionism?— Mental and Social Health

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Not long ago, before social media had connected us all simultaneously, people lived in social niches, and the characteristics of their groups were practically the same; but today, with globalization, the multitude of differences that have emerged has made our lives quite complicated, leading to a search for a universality that allows us to find common ground, and this, in turn, has divided us into millions and millions of labeled groups.
But the fact is that the brain needs this—to simplify and create niches with groups that simplify cognition. That is why we are currently experiencing a form of simplicity or excessive reductionism through which human beings seek to categorize their own identity, politics, and even the philosophy of every human being into rigid labels, which is simply impossible to do and has brought about many negative consequences…

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First, let’s break it down into labels

How many labels are there for sexual identities? How many verb forms are there for addressing someone?

No, I’m not going to write at length about these myriad differences; I’d rather give examples from our daily lives, because I assume we understand that this overload of globalized information has led to cognitive reductionism in human beings, preventing them from being overwhelmed by the sheer volume of information they receive.

What do we do? Well, we categorize philosophical and political differences—and even our very own identity—with rigid labels that have done nothing but foster superficiality, a profound disconnect from our reality as human beings, and, of course, a social disconnect that often frightens us.

Why do we oversimplify so much?

Because the thing is, as thinking beings, we need to use mental shortcuts, and the brain does this by forming stereotypes, since it needs to process information as quickly as possible.

And in a world with so many connections—one that brings all our diversities together through globalization—this cognitive overload is the result.

On the other hand, there are algorithms online that, from what we can see, operate on the basis of extreme and binary positions: either good or bad, right or left, friend or foe; and the nuances in between are eliminated.

And on a social level, we need to use labels to understand an individual’s own history, that of their community, and that of their nation, which is why we generally rely on predefined labels.

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Don’t Mess with My Son… And Other Stories

That’s why I want to talk about what we’re going through—like the teacher who receives a note from a parent asking him not to give their child orders of any kind, such as turning off his cell phone in class, sitting down to listen to the lesson, or asking him to arrive early—on the grounds that such demands trample on the child’s freedom to choose.

My neighbor, who works in management at a cleaning products company, has been labeled a leftist because he proposed eco-friendly measures for the manufacturing of certain products, which has led to his exclusion from the company’s social media groups.

A patient verbally attacked a friend and colleague of mine because she hadn’t prescribed a new and important medication—which was trending online—to her son with ADHD.

Another example of reductionism is that of a social media influencer with a large following and an impeccable track record as a content creator who, overnight, is banned and even has their blog or niche shut down for expressing a personal opinion that isn’t very popular.

We’re seeing these and many more examples right now.

But since human beings operate through dialectics, situations are already beginning to emerge that seek to correct this reality...

This is evolution; note that corruption—on both the right and the left in certain countries—has given rise to rigid and strong political movements that work toward social justice, and which are heavily criticized; examples of this include El Salvador and Argentina.

It is simply a response to widespread corruption—on both the right and the left—and, in my view, the emergence of new political paradigms.

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In mental health

There are so many molds out there these days that we don’t know which one we fit into.

This causes anxiety and, of course, by comparison, low self-esteem—not to mention the horrific identity crises that so many of us suffer from.

Each label has a specific complexity that paralyzes people, and sometimes they don’t know which one to follow, given that we have something important to consider: the social rejection and isolation that can result from choosing the wrong label.

On the other hand, on social media, we have a tendency to oversimplify that makes it painful for individuals to label themselves, as it emotionally disconnects them from their true selves.

We see this a lot in the political sphere, where reductionism simplifies the way people think about social justice.

Here, there are only dichotomies—that is, there are practically polar identities that completely dehumanize the opposing side, generating hate speech and dehumanizing the other.

That is why we are achieving little consensus, both socially and politically, and why we are getting caught up in situations that fragment the majority of the population.

Breaking away from this involves understanding ourselves, engaging in an internal dialogue, and eliminating external noise as much as possible.

There are even people who have cut ties with social media to free themselves from the algorithm’s influence and seek spaces outside the network—personal spaces for face-to-face interaction.

If we start by understanding this, ideas will stop dividing us; we’ll begin to understand how everything works in the context of globalization and, in one way or another, start to reflect on the many labels that separate us.

I believe that for now, all we can do is debate, and although this article doesn’t delve deeply enough—which is evident given my background as a doctor—at least it brings the issue to the forefront.

That’s why we must foster a dialogue among all of us who are part of this wonderful community.

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  • Barras separadoras y logo de English, creadas y editadas en Paint.
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  • Banner personalizado de @emiliorios realizado en Paint, con vectores de:
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"> Pixabay-Aristal; editada en Paint" es una verdad que a veces cuesta aceptar pero es necesaria.

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Es así. Y es importante, así sean de uso gratuito, darles el crédito a los autores.
Gracias por pasar, @cyclope

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¡Felicidades! Esta publicación obtuvo upvote y fue compartido por @la-colmena, un proyecto de Curación Manual para la comunidad hispana de Hive que cuenta con el respaldo de @curie.

Si te gusta el trabajo que hacemos, te invitamos a darle tu voto a este comentario y a votar como testigo por La Colmena.

Si quieres saber más sobre nuestro proyecto, te invitamos a acompañarnos en nuestro servidor de Discord.


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Hola, amigo @emiliorios. Un saludo para usted y familia.
Su publicación abarca varios temas de suma complejidad. Tanto así que hoy, ahora mismo, en este planeta cualquier consenso se vuelve efímero. Siempre nos van a etiquetar, colocarnos en grupos a los que según los demás uno pertenece. Es muy complicado.
Aún creo en el mejoramiento humano, lo voy a hacer siempre, aunque a veces me autolesione psicologicamente con las posiciones que considero absurdas y dañinas.
Pero seguimos amigo, desde el pequeño espacio que ocupamos debemos, al menos, luchar porque no nos coloquen donde otros quieran.
Aca seguimos, rompiendo el silencio desde la posicion que creamos justa.
Un saludo.

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Yo siento que desde la época en la que me formé las etiquetas eran más significativas y abarcaban más grupos, pues ahora se multiplican y se superficializan.
Hay que imponer límites, Camelia, no hay de otra.
Pero eso ya irá naciendo como paradigmas consecuentes.
Gracias por estar, amiga.
Bendiciones, @camelia28

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Tienes toda la razón: entre la sobresaturación de información y los algoritmos que premian los extremos, hemos terminado refugiándonos en etiquetas rápidas. Es casi un mecanismo de defensa del cerebro para no colapsar, pero el costo está siendo altísimo. Al eliminar los matices y las zonas grises, nos privamos de la riqueza de la conversación y nos desconectamos de la humanidad del otro.

Me gustó mucho cómo mostraste que esto no es solo un fenómeno digital, sino que se traslada directamente al aula, al trabajo y a la salud mental. Esa presión por encajar en un molde prefabricado para no ser rechazado, genera un desgaste enorme.

Al final, como bien dices, nos toca hacer el trabajo consciente de bajarle al ruido exterior, cuestionar los binomios rígidos y recordar que las personas somos mucho más complejas que una etiqueta de red social.

Un abrazo y gracias por propiciar estos espacios de reflexión tan valiosos en la comunidad.

P.D.: Las imágenes están brutales. Saluditos ✨💛✨

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Muchísimas gracias por estas palabras, @purrix
Un gusto poder llevar estos mensajes que nos hagan ver que hay más que etiquetas.
Que debemos regresar a los límites saludables.
Un abrazo grande.

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Es un tema muy delicado, la sociedad está muy polarizada y ahora cualquier persona cree tener el derecho de cancelar a quien sea por lo que piensa, dice o hace. Siempre he pensado que mientras más nos etiquetamos, más nos separamos como sociedad. Y mientras más impongamos nuestra manera de pensar, menos consenso existirá. La gente ahora solo se comunica para tener la razón y no para hablar de verdad. Ni hablar del circo de las redes sociales. Excelente aporte como siempre @emiliorios, saludos.

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Cuando necesitamos orden en medio de la multiplicidad terminamos etiquetando y siempre en forma excesiva y superficial; y sí, es una etapa el reduccionismo, pero estas etiquetas terminan dañando a mucha gente.
Espero que pronto equilibremos.
Gracias, @vezo

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Nos ponen y ponemos las etiquetas como si fueran calcetines limpios.
Olvidamos la esencia, quizás este sea el factor que detona esa postura voluntaria e involuntaria, porque hay muchas veces que a quien le han otorgado una, la presume como si fuera un tesoro, cuando solo nos han encasillado en un cajón de muchos otros iguales..

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Creo que siempre ha habido este reduccionismo. De hecho es parte de los estereotipos tradicionales con los que se ha vivido desde siempre. Poner etiquetas a culturas que no conocemos, o hacer calificaciones a sectores que conocemos muy poco pero lo suficiente para formar un prejuicio. Creo que lo importante es poder manejar situaciones donde no sabemos mucho y reconocer que información parte de ese prejuicio.
No toda la información es errada o equivocada. Digamos que una persona es de Japón. Y le dices tus dos o tres palabras que sabes de Japones. Konnichiwa y itadakimasu... por que lo escuchaste en algún anime. Esto quizas sea algo que le guste a la persona, mas sin embargo si ves a alguien de Japón e inmediatamente te llevas los dedos a los parpados para estirarlos. Obtendrás la reacción opuesta. Este ejemplo se ha dado en varias ocasiones con gente que cree que quiere lograr lo primero haciendo lo segundo. Y es principalmente por que no sabe distinguir de un gesto de amistad y uno de ofensa. Existen claro situaciones donde son menos obvias, como por ejemplo en una cita, ya muchos chicos no saben sin pagar o no pagar en una cita. O decidir el lugar a cenar o preguntarle a ella con antelación. Y así nos podemos ir con la educación, la salud, y otros aspectos de relaciones interpersonales.

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