Entrada al Concurso "Llegaron los marcianos" | Están entre nosotros

Imagen tomada de www.pixabay.com de Vilkasss, imagen editada en CANVA
«Les contaré una noche, que estaba en la casa de la playa, de pronto escuché un estrépito, eran ellos, parecía que estaba ocurriendo un tornado en la playa». Ramón, continuo: «Los vi llegar, no sentí miedo, porque sé que ellos están entre nosotros, dijeron que tenían tiempo, que me veían, me estudiaban.
«Les gustó el pescado que preparé —les saqué las espinas—. Dijeron que, dependiendo de la misión espacial que les asignarán, iban y venían. Hemos compartido muchas veces y algunos otros del pueblo también y no dudaré de que alguien más lo haya hecho,tenemos una gran amistad».
Expresó Ramón a sus compañeros cuando Jorge atinó a gritar y preguntar: «Y si donde acampemos nos sale un marciano, ¿qué haremos?»
Al subir en bicicleta la parte montañosa del pueblo de “Caripe“, a donde fueron a pasar el fin de semana, allí donde el frío se percolaba en los huesos. Venían desde “La Peña”, un pueblo costero cercano, donde el sol calienta más que un tizón. Estos dos poblados se encuentran ubicados al norte del bello Estado Sucre.
Dispuestos a montar la carpa y encender la hoguera, Ramón, en compañía de sus siete amigos, fueron a disfrutar de los bellos parajes, la vista era hermosa, donde misterio y tradición se tejerán para infundir un dejo de impresionismo mágico que nos harán recordar que por más imposible que parecería, todo podrá ser posible.
¿Quién podría negar la existencia de los marcianos, si nosotros también existimos?
«¡Cuenta, cuenta!», replicó Nacho con vehemencia al estacionar su bicicleta, «amo esos temas». Saltó, por otro lado, Moisés y aseveró: «Dicen en el pueblo que los han visto, y acaso no escucharon que la hija de Juan, el de la bodega que queda en la esquina de Roberto, el peluquero, Maricruz, según era soltera, virgen y parió de un extraterrestre, al carajito lo llaman el Marcianito, es más, tiene algo raro en la espalda»,
Ramón sostuvo: «Bueno, … les puedo asegurar que ¡están entre nosotros!, más cerca de lo que creemos».
Y, Eduardo, el más incrédulo mientras estacionaba la bicicleta, les decía:«Y ustedes parecen medio pendejo, creyendo en Marcianos».

Moisés explicó: «Maricruz, la mamá del que llaman el Marcianito, casi la hospitalizan en el piso 7 del hospital de Cumaná». Les contaré.
«Después de ella disfrutar con sus amigas un día de playa en “El bajo”, acordaron ir a la fiesta del pueblo, cuando ya despuntaba al alba, se quedó medio adormilada y soñó que le hacían el amor, nunca antes lo había experimentado y cuando abrió los ojos, se encontró con esos ojazos, pero era verde, ¡los ojos no!, verde era él un ¡Marciano!, entonces, si era real¡si existen!»
«Sus miradas se encontraron, él la miró con tanto amor que jamás lo olvidaría, se abrazaron, ella lo acarició y notó una protuberancia en el lomo, y él le dijo: Es por herencia».
Al despedirse, declaró: «Uno de esos días, cuando despunté al alba, aquí en este sagrado lugar nos encontraremos». «Vendré a buscarlos, al verlo sabrás que fue fruto de nuestro amor».
Al mes se sintió mal, sin saberlo. Ya su hijo formaba parte de la sociedad marciana cuando el médico, le dijo: «Estás embarazada». Estaba impactada, sintió gozo en el corazón. ¡Fue real! El chisme corrió por todo el pueblo, y cuando la veían pasar, decían: «Pero, ella no tiene marido», entonces «¿De quién salió preñada?». «Según de un marciano, ella misma lo afirmaba».
Y a los cinco meses le dieron los dolores de parto y nació el carajito formado totalmente. El médico quedó loco, al sacarlo no lo podía creer, era igualito a un marciano. Cuando le pusieron el bebe en los brazos, ella lo miró y sonrió: «La misma mirada, esos ojazos».
Recordó las palabras, volteó al niño y miró su espalda. Le vio la protuberancia, parecida a la que meses antes había acariciado, era su marca.

En el firmamento apareció la Nave espacial más hermosa que hayan visto, sus luces radiantes que alumbraron todo el lugar donde acampaban. Fue tal la impresión de ellos cuando los Marcianos se acercaron a Ramón. Nacho quedó maravillado, los demás sorprendidos, a excepción de Eduardo, enmudeció y se desmayó.
Quedaron atónitos cuando el marciano con imposición de mano revivió a Eduardo. Cuando reaccionó, los vio y habló. Entendió que están entre nosotros, no somos los únicos. Hicieron un pacto entre amigos, quedaron en verse en ese mismo lugar cada año.
Ella, acude todos los días "al bajo” a esperarlo.

¡Wuao! Me encanto el tema acerca de los Marcianos, siempre he tenido la certeza de que están entre nosotros y la comunidad de #Literatos, me lo recordó.
Los invito a participar, para más información visite aquí

Me despido gente bella, agradecer es el norte. Tengan un feliz y bendecido día.

Imágenes de www.Pixabay.com editadas en CANVA.
El separador lo hice con CANVA.
Mi banner lo hice en CANVA.

Si el romance entre humanos genera inquietud, ni me quiero imaginar posibles amoríos entre terrícolas y marcianos. Eso sí que daría mucho de qué hablar😁
Hola @gabmr, agradecida por tu visita, ☕️.
Si, bueno te imaginas a la comunidad hablando de esos amoríos y de que haya nacido un carajito marcianito. Naguara! 😂🤣😅.
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Interesante historia me quedé con las ganas de saber qué sucedió después
Hola @luisfe, feliz y bendecido día, gracias por tu visita, ☕️, me contenta y me siento honrada de saber que te gusto.
Marcianos y terrestres logramos convivir en paz y vieras que lindos salieron los demás hijos entre Maricruz y él. Hasta aprendió en el pueblo a tomar cerveza, ya no le saca las espinas al pecado y tuvieron una niña hermosa, la liga fue genial y ...