Entrada al Concurso El humor nuestro de cada día | Cambio inesperado

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Imagen tomada de www.pixabay.com de susannp4, imagen editada en CANVA

«Mocho, pasaré a buscarte cuando ya se están despidiendo los rayos del sol para ir a las comparsas, después vamos con los muchachos a bebernos unas birras en el bar del tuerto Nicolás». Le gritaba desde la entrada su amigo Julián, quien llegaba en su bicicleta y pasaba a saludarlo todos los días.

«Párate ahí», se escuchó una voz desde adentro. «Pasa y bebe un café cerrero». Mientras el mocho se desplazaba en su carro de dos patas, —una silla de ruedas—, iba al encuentro con Julián, su amigo y compadre que ya se encontraba en el zaguán. Este le dijo: «¿Qué hubo compadre?» Seguidamente: «Asintió con la cabeza» y le gritó a su sobrina que recién había llegado de la Isla de Margarita. «Trae un pocillo con bastante café, sin azúcar».

A lo lejos, se escuchó una voz que dijo:«Julián, que no se caiga el mocho, lo cuidas con tu vida». Era maita, la señora Clemencia, tuvo cinco hijos, entre ellos el mocho, y tarareaba con una voz hermosa. «Esta es la casa del hombre del palo y el pantalón, y el pantalón lo tiene puesto el hombre del palo».

Ya habían arrancado los Carnavales Internacionales de Carúpano. A Julián y al mocho no los paraba nadie a la hora de gozar un puyero, ni que época era, igual celebraban las fechas patrias, los asuetos, si la gata paría, entre otros.

El mocho, era oriundo de la Isla de Margarita. Sus padres tuvieron que emigrar por cuestión de trabajo a la ciudad de Carúpano, en el Estado Sucre. Le decían el mocho por cariño y él así lo prefería, porque su nombre era tan feísimo como él. jugaba hasta lo impensable. Una vez lo pusieron de arquero en una caimanera, tipo a lo venezolano.

Las piernas las había perdido en un accidente. Cuando le preguntaban si estas le hacían falta, decía: «Me estás viendo vivo, ¿verdad?», pues su felicidad no dependía de eso, y si Dios lo disponía así, pues así será.

Su amigo Julián vendía casabe y había diseñado una cesta en la parte delantera de su bicicleta y, cuando no trabajaba, el mocho era su copiloto. Rumbeaban siempre.

La casa tenía ventanas de madera pulida; el tiempo había hecho estragos. El cuarto del mocho era el primero. Cuando lo traían con tremenda pea, después de que gozaban un puyero, Julián, en compañía de Miguel, otro amigo, agarraban al mocho y contaban 1, 2 y 3, y lo abalanzaban y este caía en su cama y sonaba ¡Plop! Seguidamente, le preguntaban: «¿Estás bien?». El medio contestaba. «Sí», pero contestaba.

En esa oportunidad, después de que se bebieron hasta el agua de los floreros, traían al mocho y contaron 1, 2, 3, y ¡zuas! Lo balanceaban y los amigos, esperaban ¡Plop! Solo atinaron a escuchar ¡plat! Un golpe seco y el mocho exclamó: «Ay, Dios mío».

Del susto a Julián y a Miguel se le pasó la pea y, cuando abrieron la ventana la luz del bombillo que alumbraba la cuadra, vieron tirado en el suelo al mocho; parecía una tortuga patas arriba. Se había desmayado.

Comenzaron a dar gritos y salieron; la madre, al verlo, le dio un soponcio. Pues había acontecido que la sobrina arregló el cuarto y había hecho un cambio inesperado: movió la cama del primer cuarto de lugar.

La ambulancia llegó y se llevó a tres: al mocho desmayado, a maita con un soponcio y a la prima del mamonazo que le metieron por haber hecho el cambio inesperado.

Días después, el mocho llegó enyesado, se fracturó varias costillas. Maita estaba más tranquila porque Dios y la Virgencita del Valle habían hecho el milagro. Su hijo, Cresenció Antonio, a quien cariñosamente lo llaman el mocho, seguía con vida. Y la sobrina se fue nadando para la isla, ni siquiera pasó por Go.

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¿Habrá algo más gratificante que cuando hacemos reír? Aunque haya sido a una persona, eso nos dará bienestar. Y en la comunidad de #Literatos, la risa estará presente, pues aliviará el corazón, activará el sistema inmune, y ante los problemas cotidianos, una píldora de risa nunca caerá mal.

Lo que relaté es pa´ gozza.

Invito a participar a @sidalim88 y @cautiva-30. Para más información visite aquí

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Me despido gente bella, agradecer es el norte. Tengan un feliz y bendecido día.

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Imágenes de www.Pixabay.com editadas en CANVA.

El separador lo hice con CANVA.

Utilizado el programa www.deepl.com para su traducción.

Mi banner lo hice en CANVA.




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Simpática historia. Éxitos

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Hola @kpoulout, feliz y bendecida tarde. Me contenta saber que le gusto.

Muchísimas gracias por los deseos y por la visita a mi hogar virtual, ☕️.

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Jajajaj,¡Ah mundo! Como decimos los guaros, pobre Mocho. Y si, que le sigan diciendo mocho por favor. 😂😂😂😂😂

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Personajes como los de cualquier barrio, con su humor natural para sobrellevar la carga que resulta vivir.

Excelente historia 🌻

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Hola @leopard0. feliz y bendecid día.

Así es, lo que vivimos a diario. Gracias por tu visita y agradecida por tu lindo comentario. Fue hecho con amor para ustedes, para reír, porque es gratis. .

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