¿Las promociones atraen clientes?||Do Promotions Attract Customers?

Saludos, amigos de @beentrepreneur.
Hace como quince días recibí, por parte de una de las participantes de mi grupo de biodanza, una invitación para desarrollar una clase promocional a un grupo de personas de la tercera edad con las que ella hace, tres veces por semana, ejercicios de bajo impacto.
Sin pensarlo dos veces acepté la invitación. El miércoles pasado fue el día escogido. Con entusiasmo, dedicación y compromiso preparé mi clase, fui al yoga y de allí me enrumbé al lugar que, aunque no queda en la zona donde suelo moverme, no es tan lejano y sabía que con algo de premura llegaría puntual.
Así fue. Llegué y aún se estaban incorporando personas para asistir a la actividad. La emoción era notable y el grupo grande; no era el lugar perfecto, pero sí funcional.
La recepción fue calurosa. El grupo se unió a este hermoso hacer con alegría y excelente disposición. Al finalizar, recogí tantas palabras amables, afectuosas y un coro que entre aplausos decía: ¡que se repita, que se repita…!
Todo perfecto. Puedo decir que salí de allí emocionada, motivada y cada día más convencida de que este es mi elemento, mi emprendimiento, lo que quiero y lo que me gusta.

Como emprendedores sabemos que los logros desde el punto de vista afectivo son motores que nos impulsan, pero también sabemos que esto no es suficiente. Cuando nos activamos a promocionar nuestros emprendimientos, esperamos con ello captar clientes, ya que ellos son nuestra fuente de ingresos. Al respecto, hago la siguiente evaluación:
•Mi cliente ideal: En cuanto a edad y sexo, el grupo es perfecto. La mayoría son mujeres de más de cincuenta años, jubiladas, con tiempo disponible para realizar actividades de crecimiento personal y fortalecimiento corporal. Sin embargo, en cuanto al poder adquisitivo, el perfil falla.
Para ahondar en el asunto, conversé con mi amiga para que me diera referencias; sus ingresos son bastante bajos, aunque hay un subgrupo que se encuentra más solvente y en el cual puedo enfocarme para buscar la conversión.
•La conversión: Posiblemente no sea inmediata ni como me la había planteado. Aproximadamente 12 personas de las 34 que asistieron mostraron un interés inmediato pidiéndome las referencias para asistir a mis clases, la inversión a realizar y el horario.
De ese grupo, su líder me llamó para proponerme que yo me movilizara a su espacio (y no al contrario) y sugirió que las clases fuesen una vez al mes. Esto último rompe mi esquema de trabajo basado en la continuidad y el avance progresivo, por lo que aún lo estoy pensando.
•El costo: Para mí, trasladarme hasta sus espacios representa un costo adicional tanto en tiempo como en dinero, por lo que requeriría que el grupo sea de mínimo quince personas para poder hablar de una ganancia económica real.
Por supuesto, la actividad tuvo los llamados beneficios intangibles, entre ellos:
1.Validar la metodología: Confirmar que tengo entre manos una propuesta capaz de "atraer y atrapar". En ocasiones, cuando observo el movimiento de mi grupo del día sábado y su poco crecimiento, me cuestiono; pero estas experiencias fuera de mi zona habitual me hacen pensar que quizás no es un problema del servicio, sino del lugar, y que debo moverme hacia otros espacios.
2.El valor del "boca a boca": Comprobar el poder de las recomendaciones para abrir nuevas puertas. En este caso, mi amiga se convirtió en la mejor embajadora de mi hacer.
3.Creación de contenido: Obtener la experiencia viva para compartirla hoy aquí con ustedes, aportando valor al quehacer que nos mueve.

Errores que dejan aprendizaje (y que ya estoy enmendando):
•No recoger datos de contacto: No registré números telefónicos ni correos al finalizar, de allí que tuviera que salir una vocera del grupo interesado en lugar de poder trabajar yo de manera directa con las posibles clientas.
Partiendo de este hecho, contacté a mi amiga a fin de que sirva de puente para conseguir los números; una estrategia que hay que manejar con delicadeza para no ser invasiva.
•La infraestructura no detiene el valor: Aunque los espacios no sean ideales (por ejemplo, tener un gran matero en todo el centro de la ronda), la disposición y el compromiso del facilitador son los que hacen que lo que ofreces sea validado como excelente.
Volviendo a la pregunta que titula el post: ¿Las promociones atraen clientes?
Las promociones son la mitad del camino. Cumplen la función de romper las barreras y sirven de referente al posible cliente sobre quién eres, cómo trabajas y si lo que ofreces resuena con ellos. Luego nos corresponde a nosotros filtrar al público, distinguiendo entre quienes solo buscan una actividad gratuita y aquellos que tienen la capacidad económica, el tiempo y el interés real de mantener un compromiso y un proceso continuo.
¿Y tú, amigo emprendedor? ¿Has tenido experiencias ofreciendo clases, muestras o productos gratuitos? ¿Cómo evalúas los resultados de esas estrategias? ¡Te leo en los comentarios!


Greetings, friends at @beentrepreneur.
About two weeks ago, I received an invitation from one of the participants in my biodanza group to lead a promotional class for a group of seniors with whom she does low-impact exercises three times a week.
Without a second thought, I accepted the invitation. Last Wednesday was the chosen day. With enthusiasm, dedication, and commitment, I prepared my class, went to yoga, and from there headed to the location—which, although not in the area where I usually go, isn’t too far away, and I knew that if I hurried a bit, I’d arrive on time.
And so it was. I arrived, and people were still arriving to attend the activity. The excitement was palpable, and the group was large; it wasn’t the perfect venue, but it was functional.
The reception was warm. The group joined in this beautiful activity with joy and a wonderful attitude. At the end, I received so many kind, affectionate words and a chorus of voices amid applause saying, “Do it again, do it again…!”
Everything was perfect. I can say that I left there feeling moved, motivated, and more convinced every day that this is my calling, my venture, what I want, and what I love.

As entrepreneurs, we know that emotional fulfillment is what drives us, but we also know that this isn’t enough. When we set out to promote our businesses, we hope to attract customers, since they are our source of income. In this regard, here is my assessment:
•My ideal customer: In terms of age and gender, this group is perfect. Most are women over fifty, retired, with time available for personal growth and physical fitness activities. However, in terms of purchasing power, the profile falls short.
To delve deeper into the matter, I spoke with my friend to get some insights; their incomes are quite low, though there is a subgroup that is more financially secure and on which I can focus to drive conversions.
• Conversion: It may not be immediate or exactly as I had envisioned. Approximately 12 of the 34 attendees showed immediate interest, asking me for details on how to sign up for my classes, the cost, and the schedule.
From that group, their leader called me to suggest that I come to their location (rather than the other way around) and proposed that classes be held once a month. This breaks my work model, which is based on continuity and progressive advancement, so I’m still thinking it over.
•The cost: For me, traveling to their locations involves additional costs in both time and money, so the group would need to have at least fifteen people for there to be any real financial gain.
Of course, the activity had so-called intangible benefits, including:
1.Validating the methodology: Confirming that I have a proposal capable of “attracting and engaging” people. Sometimes, when I look at the activity of my Saturday group and its slow growth, I question myself; but these experiences outside my usual environment make me think that perhaps it’s not a problem with the service, but with the location, and that I should move to other venues.
2.The value of “word of mouth”: Seeing the power of recommendations to open new doors. In this case, my friend became the best ambassador for my work.
3.Content creation: Gaining firsthand experience to share here with you today, adding value to the work that drives us.

Mistakes that teach lessons (and that I’m already correcting):
•Failing to collect contact information: I didn’t record phone numbers or email addresses at the end, which is why a spokesperson from the interested group had to step in instead of me being able to work directly with potential clients. Based on this, I contacted my friend to serve as a bridge to get the numbers; a strategy that must be handled delicately so as not to be intrusive.
• Infrastructure doesn’t hold back value: Even if the spaces aren’t ideal (for example, having a large planter right in the middle of the roundabout), it’s the facilitator’s approach and commitment that make what you offer stand out as excellent.
Returning to the question in the post’s title: Do promotions attract customers?
Promotions are only half the battle. They serve to break down barriers and give potential customers a sense of who you are, how you work, and whether what you offer resonates with them. Then it’s up to us to filter the audience, distinguishing between those who are just looking for a free activity and those who have the financial means, the time, and a genuine interest in making a commitment and engaging in an ongoing process.
And you, fellow entrepreneur? Have you had any experiences offering free classes, samples, or products? How do you evaluate the results of those strategies? I’d love to hear your thoughts in the comments!

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Fuente de imágenes: Archivo personal



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Be Entrepreneur



Una clase promocional bien organizada de seguro generá interés y búsqueda.
Excelente, gracias, @damarysvibra
De esas experiencias también se sacan lo que llamas ganancias intangibles, que resultan importantes para mejorar lo que hacemos.
Yo si creo que las promociones funcionan, en la medida en que se apliquen de manera correcta.
Atreverse es el primer paso, así que adelante con tu emprendimiento.
Esta publicación ha sido valorada por el curador embajador del proyecto @hispapro
Todo en la vida es una venta, escuché de la boca de un triple diamante de uno de los negocios de redes de mercadeo en los que participé hace algunos años; de hecho, en muchas de las presentaciones hice de presentador o de orador motivacional, carrera que no terminé de desarrollar de manera profesional, pero sigo aplicando los mismos principios para lograr los objetivos propuestos, ahora que estoy en Imperio Messsmo.
No me cabe duda de que las promociones atraen, porque es una de las estrategias de marketing más usadas, por ejemplo, en cadenas de comida rápida que ofrecen los mismos productos organizados de forma diferente, mostrando a sus clientes una oferta irresistible que no se puede dejar pasar.
En mi caso particular, no ofrezco promociones en mi trabajo, pero sí me promociono como uno de los mejores en el área en que me desenvuelvo, tanto así que, en poco tiempo, estaba en el área como supervisor.
Entonces, ¿atraen clientes? ¡Claro que sí! Porque la gente no puede resistirse a recibir las mismas cosas a un mejor precio, o pagar el mismo precio pero con cosas adicionales.
Lo de recaudar los teléfonos de contacto es vital para no depender de nadie y tener el trato directo con las personas con las que trabajamos, y para no mostrarnos invasivos, hay estrategias para que ellos lo den sin ni siquiera pedírselos. Una de ellas, y que usaba como vendedor (persona encargada de suplir una necesidad cualquiera), era decir que en los estados de mi WhatsApp, colocaba información de vital importancia que podían revisar a diario y hacer las consultas necesarias para satisfacer de una manera más eficiente sus necesidades.
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Hola, estoy de regreso por hive y me sugirieron dejar un comentario por aquí diciendote que publiqué un nuevo artículo en Holos&Lotu, disculpa si es un error.