La obsesión por terminar tareas||The Obsession with Finishing Tasks

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Saludos amigos de @beentrepreneur.

¿Alguna vez te has sorprendido trabajando "muriéndote de sueño", sin lograr avanzar nada, simplemente porque te resulta imposible soltar un pendiente antes de irte a descansar?

Déjame decirte que no es necesariamente porque seas obsesivo o porque tu pasión supere cualquier obstáculo. Es, sencillamente, que tu cerebro no resiste el vacío ni lo incompleto. A como dé lugar, busca hacer el cierre y terminar lo comenzado, así eso signifique posponer el descanso o descuidar tus relaciones interpersonales.

Pero, ¿qué pasa si finalmente cedes y dejas la actividad a medias? Tampoco descansas ni te relajas. La sigues cargando como lo que es: un pendiente, algo inconcluso que te incomoda y hace un ruido constante en tu mente... e incluso llegas a sentir esa culpa incómoda de que estás procrastinando.

Como señaló hace poco nuestro amigo @emiliorios en la comunidad al hablar sobre la autoexigencia y la salud mental en el trabajo, nuestros niveles de exigencia son a veces tan altos que el estrés y la ansiedad nos persiguen sin respetar hora ni lugar.

Hace un tiempo leí sobre el Efecto Zeigarnik, un fenómeno psicológico que explica que nuestro cerebro tiene una clara tendencia a recordar y priorizar las tareas incompletas o interrumpidas, olvidando casi de inmediato las que ya hemos terminado. Por eso, al momento de ir a descansar, en vez de celebrar lo logrado, nos enredamos en un pensamiento rumiante sobre todo lo que nos faltó por concluir.

Sin embargo, no todo son malas noticias. Comprender cómo funciona el *Efecto Zeigarnik nos da el superpoder de darle la vuelta a la tortilla. Entender este mecanismo de tu cerebro te permite dejar de sufrir la "ansiedad por lo incompleto" y empezar a utilizar esa misma tensión psicológica a tu favor, transformándola en un motor de enfoque estratégico y productividad sin agotamiento.

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Veamos tres estrategias para reorientar el Efecto Zeigarnik:

1. Fragmentar el proyecto

Cuando iniciamos un proyecto grande, por lo general nos llenamos de expectativas y, junto a ellas, surge el entusiasmo, la motivación y —entre rendijas— asoma algo de miedo e inseguridades. Como siempre decimos, dar el primer paso es la mejor manera de vencer o afrontar esos temores, y para que ese primer paso se revista de seguridad, lo mejor es fragmentar.

Ilustro la idea con un ejemplo: en mi último post publicado en la comunidad les comenté que había iniciado una serie en YouTube. Es un proyecto grande; tengo material trabajado desde distintas miradas, por lo que darle coherencia, continuidad, definir mi estilo y trabajar con los pocos recursos técnicos con los que cuento hacía que iniciar se me volviera cuesta arriba.

Cuando decidí fragmentar, le fui encontrando el hilo conductor a la serie. Ya he publicado tres entradas y tengo listas las cuatro siguientes, programadas para su publicación. Las horas que dedico a trabajar en el proyecto tienen un principio y un fin claro, lo cual me lleva al segundo punto.

2.- El "corte en caliente" o la pausa estratégica

Sé que no puedo hacer un capítulo de la serie en una sola sentada y prefiero trabajar en función de tareas que de tiempo, así que mi esquema de trabajo es:
• Escribir los guiones de audio.
• Elaborar las diapositivas.
• Escoger la música, grabar y ensamblar el sonido.
• Crear el video y hacer la revisión final.

Este esquema requiere pausas, y cada uno de estos pasos corresponde a una de ellas. Saber exactamente qué voy a hacer en el próximo momento en que me siente a trabajar es lo que llaman "dejar un bucle sano abierto" para arrancar sin problema al día siguiente. Además, terminar cada tarea estipulada libera una dosis de dopamina y alivia la tensión, manteniéndome en un estado constante de logro y motivación.

3. El cierre del día

La tercera estrategia corresponde al cierre de la jornada: es hacerle saber a mi cerebro que he terminado la tarea por hoy, que todo está listo para el siguiente paso, que estamos satisfechos con lo realizado y que podemos dormir tranquilos y confiados. Para lograrlo, en ocasiones escribo lo realizado, otras hago una lista de chequeo y voy tachando, y otras, sencillamente, establezco un diálogo interior sobre lo logrado en el día.

La recomendación final es:

Decide qué bucles abres para enfocar tu día y cuáles cierras para recuperar tu paz.

Nota: Amiga @purrix tal como te ofrecí aquí esta el post, espero que lo disfrutes, apreciaré tu comentario.😉

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Greetings, friends at @beentrepreneur.

Have you ever found yourself working while “dying of sleep,” without making any progress, simply because you find it impossible to let go of an unfinished task before going to bed?

Let me tell you, it’s not necessarily because you’re obsessive or because your passion overcomes every obstacle. It’s simply that your brain can’t stand emptiness or incompleteness. No matter what, it seeks to bring closure and finish what’s been started, even if that means putting off rest or neglecting your relationships.

But what happens if you finally give in and leave the task half-finished? You still don’t rest or relax. You continue to carry it around as what it is: an unfinished task, something incomplete that bothers you and makes a constant noise in your mind… and you even end up feeling that uncomfortable guilt that you’re procrastinating.

As our friend @emiliorios recently pointed out in the community when discussing autoexigencia y la salud mental en el trabajo, our standards are sometimes so high that stress and anxiety haunt us regardless of time or place.

A while back, I read about the Zeigarnik Effect, a psychological phenomenon that explains how our brain has a clear tendency to remember and prioritize incomplete or interrupted tasks, almost immediately forgetting the ones we’ve already finished. That’s why, when it’s time to rest, instead of celebrating what we’ve accomplished, we get caught up in ruminating about everything we still have left to do.

However, it’s not all bad news. Understanding how the *Efecto Zeigarnik works gives us the superpower to turn the tables. Grasping this mechanism in your brain allows you to stop suffering from “anxiety over the unfinished” and start using that same psychological tension to your advantage, transforming it into a driver of strategic focus and productivity without burnout.

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Let’s look at three strategies for redirecting the Zeigarnik Effect:

1. Break the project down into smaller parts

When we start a big project, we’re usually filled with expectations, and along with them come enthusiasm, motivation, and—peeking through the cracks—a bit of fear and insecurity. As we always say, taking the first step is the best way to overcome or face those fears, and to ensure that first step is taken with confidence, the best approach is to break the project down into smaller parts.

Let me illustrate this idea with an example: in my last post on the community, I mentioned that I had started a YouTube series. It’s a big project; I have material I’ve worked on from different perspectives, so ensuring coherence and continuity, defining my style, and working with the limited technical resources I have made getting started feel like an uphill battle.

Once I decided to break it down into smaller parts, I began to find the common thread running through the series. I’ve already published three episodes and have the next four ready, scheduled for release. The hours I dedicate to working on the project have a clear beginning and end, which brings me to my second point.

2. The “hot cut” or strategic break

I know I can’t produce an episode of the series in a single sitting, and I prefer to work by tasks rather than by time, so my workflow is:
• Write the audio scripts.
• Create the slides.
• Choose the music, record, and edit the audio.
• Create the video and do the final review.

This workflow requires breaks, and each of these steps corresponds to one of them. Knowing exactly what I’m going to do the next time I sit down to work is what they call “leaving a healthy loop open” so I can get off to a smooth start the next day. Plus, finishing each assigned task releases a dose of dopamine and relieves tension, keeping me in a constant state of accomplishment and motivation.

3. Wrapping Up the Day

The third strategy involves wrapping up the day: letting my brain know that I’ve finished today’s tasks, that everything is ready for the next step, that we’re satisfied with what we’ve accomplished, and that we can sleep peacefully and confidently. To achieve this, sometimes I write down what I’ve accomplished, other times I make a checklist and cross items off, and other times, I simply have an inner dialogue about what I’ve achieved that day.

The final recommendation is:

Decide which loops to open to stay focused throughout your day and which ones to close to regain your peace of mind.

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Translated with DeepL.com (free version)
Fuente de imáfenes: Elementos Canva

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Be Entrepreneur



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Muchas gracias, @damarysvibra por este post.
Yo trabajo así:
"Saber exactamente qué voy a hacer en el próximo momento en que me siente a trabajar es lo que llaman "dejar un bucle sano abierto" para arrancar sin problema al día siguiente."
Qué bueno.
Excelente publicación.

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Esto me pasa muchas veces y en variados aspectos, el que mas me atormenta es cuando necesito algo oara terminar una labor y no se me viene a la memoria que era 🫠🫠

En si me sucede en variados aspectos pero ya ahora controlo mejor la ansiedad e ira que me generan.... Me pongo a ver series y se me pasa 😬😬👍🏻

WoW primera vez que escucho el nombre de esa sensacion tan incomoda al no poder terminar las cosas, tareas, obligaciones, etc. La de fragmentar la he inconscientemente intentado, no me ha funcionado 😅😅

La que he implementado, sin saberlo 😬😬, es La de Cierre del dia con ciertos detalles. Me digo a mi mismo hasta aqui por que toca comer y ver una peliculita 🤩🤩

En si lo que hago es ponerme a hacer cosas que me desestresen, me generen gozo y mi cerebro sepa que es hora de cerrar el dia. Haya responsabilidad o no, al siguiente dia hay un nuevo amanecer para seguir 😌😌, hago un gran y muy saludable esfuerzo de evitar La Fatiga o en si el estres.... Sabias enseñanzas de Jaimito el Cartero (el personaje de El Chavo del 8) 😜😜👍🏻

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¡Hola, @damarysvibra!

Qué gusto leerte y encontrar esta mención. Este post llega en un momento fascinante para reflexionar sobre cómo funciona nuestra mente frente a las responsabilidades. Al leerlo, me dio curiosidad y estuve investigando un poco acerca del Efecto Zeigarnik y entendí acerca de ese fenómeno psicológico descrito por la investigadora Bluma Zeigarnik en los años 20, que explica cómo nuestro cerebro prioriza y mantiene grabadas en primer plano las tareas que dejamos a medias, para comprender mejor de dónde sale esa molesta urgencia que a veces nos frena el descanso.

Has descrito con total precisión ese tira y encoge mental que nos genera esta dinámica. Es muy cierto que a veces confundimos la autoexigencia o la pasión con esa incapacidad de tolerar el vacío de lo incompleto. Cuando nos llevamos el pendiente a la cama, lo que hacemos en realidad es mantener al cerebro en un estado de alerta artificial que sabotea tanto el descanso como el disfrute de lo ya transitado.

De las tres estrategias que compartes, la del "corte en caliente" o pausa estratégica me parece una auténtica joya de gestión emocional y mental. Dejar ese "bucle sano abierto" con coordenadas exactas de dónde retomar al día siguiente no solo neutraliza la ansiedad, sino que le quita el peso de la culpa a la desconexión. Saber exactamente qué vamos a hacer después elimina la fricción del inicio y nos devuelve el control.

Gracias por pensar en mí para este recorrido y por desglosar herramientas tan prácticas y humanas. ¡Un abrazo y felicitaciones por esta excelente entrega en beenentrepreneur!

P.D.: Disculpa lo tarde de mi respuesta, estuve ausente. Desde el viernes en la mañana, me fui a La Colonia Tovar con algunos familiares. Mi hermana tiene una cabaña allá pasamos unos días de desconexión necesaria.

Te abrazo con cariño 🤗

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