En[cita]siones 014: "El peor descubrimiento", por bonzopoe

avatar
(Edited)

image.png
Imagen generada con Midjourney

El escritor Kurt Vonnegut decía: "El peor descubrimiento que vas a hacer sobre ti mismo es que no sabes lo que es importante y lo que no". Y creo que tenía razón. Y lo digo porque acabo de terminar de escribir algo, y al momento de hacerlo, me pareció que logré redondear un texto entretenido pero a la vez interesante.

Pero ahora que lo he releído para ver si no tiene detalles de redacción que pueda mejorarle, sencillamente ya no sé que pensar de él. En solo unos minutos he pasado de la alegría, y un ego exaltado, a la duda y el casi compadecimiento. Ya no sé si en verdad sea un texto que valga la pena compartir.

La falta de objetividad es algo natural en quienes escriben, por eso es tan común dejar los textos a "enfriar", o sea, no tocarlos por un tiempo después de haberlos terminado, para poder mirarlos después con ojos más críticos.

image.png
Imagen generada con Midjourney

Sin embargo hay textos en los que su mayor virtud es precisamente su espontaneidad, y ese ritmo tan peculiar que adquieren cuando uno los escribe prácticamente sin pausas. En esos casos las ediciones posteriores a veces les quitan eso tan único y difícil de replicar.

En este sentido el escritor es prácticamente un artesano, y solo la experiencia y la intuición nos ayudan a tomar las mejores decisiones en el momento, con la información existente a nuestra disposición. La vida no es muy diferente, por eso se dice mucho que el arte no es más que un reflejo de su tiempo.

La incertidumbre es nuestro estado habitual, aunque no seamos conscientes de ello, ya que el tiempo y la repetición, eso que llamamos rutina, nos crean una ilusión de certidumbre que nos da tranquilidad y nos permite existir sin estarnos cuestionando todo, todo el tiempo.

image.png
Imagen generada con Midjourney

Sin embargo la incertidumbre es inevitable en ciertos momentos, en ciertas circunstancias, y en otros hasta nos agrada, e incluso nos alegra la vida. Lo inesperado, aquello que no podemos predecir, nos gusta, nos emociona. Sino la vida sería muy aburrida. El no saber a ciencia cierta muchas cosas le agrega sabor a la vida y a la existencia en general. Si no, no nos emocionarían tanto los descubrimientos, las sorpresas.

No saber que es importante puede considerarse algo natural, porque la realidad es que nunca tenemos toda la información sobre las cosas, solo tenemos un conocimiento parcial de estas, ya sea a partir de aquello a lo que tenemos acceso, o a partir de nuestra capacidad para asimilar e incorporar los datos disponibles. Y si esto aplica a las cosas, también aplica a nosotros mismos. ¿Qué tanto nos conocemos de verdad? La realidad que no tanto como debiéramos. No somos precisamente fans del autoconocimiento, más bien lo somos de la complacencia y las apariencias, e incluso de la evasión.

Hacemos lo que hacen los demás o lo que se espera que hagamos, pero no necesariamente lo que queremos, porque muchas veces ni siquiera sabemos lo que queremos. Y cuando si lo sabemos no siempre tomamos las mejores decisiones, precisamente por no saber qué es lo importante. Porque saber lo que se quiere no quiere decir que tengamos claridad de pensamiento. Muchas veces queremos lo que no es bueno para nosotros, o no es importante.

image.png
Imagen generada con Midjourney

En estos casos podemos perseguir las metas equivocadas, y aunque no siempre, esto puede ocasionarnos serios problemas. Cada vez es más común una expresión que dice más o menos lo siguiente: "Cada vez hay más gente comprando cosas que no necesita, o haciendo cosas, para agradarle a personas a quienes no les importa". Ojalá y la frase fuera: "Cada vez hay más gente haciendo cosas que realmente le importan, sin importar si le importan a los demás".

Eso ya sería un gran paso. Y si además esas cosas son importantes, pues mucho mejor. Creo que lo que plantea Kurt Vonnegut es solo un primer paso, uno que da pie a iniciar una búsqueda personal de que es lo realmente importante para nosotros, y porque. Y ya con esto lo más claro posible, dirigir nuestros esfuerzos a ese, o esos objetivos. Suena fácil, pero en realidad es todo lo contrario. El conocimiento duele, y el autoconocimiento duele aún más.

La realidad es que mientras más sabemos, más nos damos cuenta de nuestra ignorancia. Y eso aplica tanto al mundo que nos rodea como al que nos habita. No es gratuita la frase de Sócrates en que sentencia 'Yo solo sé que no sé nada'. Y por eso el planteamiento de Vonnegut es tan contundente, porque implica aproximarnos a algo que se empeña en alejarse siempre de nosotros: el autoconocimiento. Porque además no somos seres estáticos detenidos en el tiempo, somos seres en constante movimiento, en constante evolución.

image.png
Imagen generada con Midjourney

Visto así el autoconocimiento total es una utopía, pero el autoconocimiento parcial es posible, y perseguirlo debería ser una obligación. No hacerlo es caminar a ciegas en un campo minado, y si bien la ignorancia de lo que hacemos nos brinda tranquilidad, no elimina los riesgos y afectaciones que podemos enfrentar como consecuencia de ello.

Vonnegut fue, y es reconocido, por su muy particular sentido del humor y de la ironía, y esta última solo se da en las mentes inteligentes, y Vonnegut fue una de ellas. Sigamos su ejemplo, o al menos intentémoslo, y adentrémonos en el universo de nosotros mismos. Puede ser intimidante. Lo sé. Pero también es necesario. Muchas gracias por leerme, y hasta la próxima.




©bonzopoe, 2026.

Sin-título-1.gif


imagen.png

Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.


imagen.png



0
0
0.000
0 comments