Soneto III
Descanso la cabeza en mi almohada
y pongo la sombrilla como techo
un perro me resguarda la morada
de males expectantes al acecho.
Mi techo observa tierno hacia mi amada
Que duerme con sonrisas en su lecho;
El can mueve su cola enamorada,
y mi dama rehace lo desecho.
La almohada y la sombrilla no son nada,
igual que los dos filos de una espada,
que no alberga valor sobre su pecho.
Yo lanzo una verdad como granada:
El perro se ha ganado su derecho
ancestral de ladrarle a la alborada.

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Regio!!!!💎
Wow, qué honor!
Buen cierre!!!
Wow, gracias 😌
Sin duda, ancestral.
Gracias 🫂
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felicitaciones... en general se me hace difícil rimar los versos...es una virtud que aprecio!